Sur de la Florida

Reportan que A-Rod ‘escondió’ información sobre proveedor de drogas

Alex Rodríguez en una foto de archivo del 2013. Getty Images
Alex Rodríguez en una foto de archivo del 2013. Getty Images Miami

Alex Rodríguez conoció al “Dr. Tony Bosch”, como se presentó el propio gurú antienvejecimiento en el 2010, en un hotel de Tampa después de un juego de béisbol. No estaban solos en la habitación.

También presentes estaban Yuri Sucart, asistente personal del famoso pelotero, y el falso médico de Miami y suministrador de esteroides, Jorge Velázquez, conocido como “Ugi”.

Al describir la reunión con agentes federales el pasado enero, el toletero de los Yankees de Nueva York juró que “conocía a Velázquez de Miami pero no era amigo de él”, y se sintió “molesto” ante su presencia.

“Tras la reunión, Rodríguez le dijo a Sucart que nunca más trajera a Velázquez con él”, según un sumario de la declaración de Rodríguez a la Agencia de Lucha Antidrogas (DEA). “Sucart estuvo de acuerdo”.

Sin embargo, Rodríguez —a quien la ley le exigió dar una declaración “verdadera y completa” a la DEA bajo un acuerdo limitado de inmunidad que se conoce como “carta de reina por un día”— al parecer guardó para sí información en tanto se distanció de Velázquez.

En realidad, Velázquez “arregló” la primera reunión en Tampa, elogió las credenciales de Bosch y se reunió con Rodríguez en numerosas ocasiones después de ese día, de acuerdo con el informe de un árbitro independiente de la organización de las Grandes Ligas (MLB). Velázquez recibió miles de dólares en pagos por esteroides de manos del jugador para que también le pagara a Bosch.

Velázquez también fungió como intermediario entre Rodríguez y Bosch, ayudando en sus esfuerzos secretos para pagarle al negociante de esteroides con el fin de que no hablara nada después que se publicó un informe del uso de esteroides por parte del pelotero, según le declaró Bosch a la DEA el pasado abril.

Durante meses después que el periódico Miami New Times sacó a la luz la historia a principios del 2013, revelando que varios jugadores de Grandes Ligas frecuentaron una clínica de esteroides de Coral Gables, Rodríguez mintió públicamente una y otra vez. De forma obcecada insistió que nunca había sido cliente del dispensario de Bosch, Biogenesis of America. No obstante, cuando se reunió con la DEA a finales de enero de este año, admitió que había consumido esteroides cuando juró decir la verdad en su carta de inmunidad, según una revisión de la declaración que hizo el Miami Herald.

Si la Fiscalía encuentra que Rodríguez no dijo la verdad, podría resultar dañado como testigo potencial del gobierno en un próximo juicio por distribución de esteroides, opinan expertos legales. Todavía más, el acuerdo de inmunidad limitada de Rodríguez, que evita que los fiscales utilicen su admisión de haber usado esteroides y pagar sobornos a Bosch y Sucart, también podría estar en dificultades.

“La declaración de A-Rod y no mencionar ninguna de las siguientes reuniones que tuvo con Velázquez, es más una omisión que una mentira”, dijo el abogado de Miami David Weinstein, ex jefe de narcóticos de la Fiscalía Federal que ha estado siguiendo de cerca el caso de esteroides de Bosch.

“De modo que no necesariamente se trata de perjurio, sino más bien de una violación de su carta de reina por un día”, dijo. “Ello podría hacerlo menos valioso como testigo y potencialmente vulnerable a ser encausado basado en sus declaraciones que en la actualidad no tienen protección”.

El abogado de Rodríguez, Joseph Tacopina, y el de Velázquez, George Vila, no respondieron las varias peticiones que se les hicieron para comentar en este reportaje.

En noviembre, el Miami Herald reportó exclusivamente que Rodríguez, de 39 años, admitió ante los agentes de la DEA en enero que había usado drogas para mejorar el rendimiento durante su carrera con los Yankees. Rodríguez compró testosterona y hormonas de crecimiento humano en la clínica de Bosch entre finales del 2010 y octubre del 2012, a un costo de $12,000 mensuales. El testimonio de Rodríguez está resumido en un informe de 15 páginas que revisó el Herald.

El año pasado, el antiguo jugador estrella de la secundaria Miami-Dade fue uno de los 14 peloteros que suspendió el comisionado de las Grandes Ligas Bud Selig por sus vínculos con la clínica Biogenesis.

Velázquez, principal abastecedor de esteroides de Bosch, tiene antecedentes penales, entre ellos dos arrestos el año pasado, por haber agredido y golpeado a su novia, indican documentos de la corte. En octubre, el hombre de 44 años de Coral Gables se declaró culpable de conspirar junto a Bosch para darle sustancias prohibidas a Rodríguez y a otros jugadores de MLB. Sin embargo, curiosamente, a diferencia de Bosch, quien también se declaró culpable, Velázquez no está cooperando con la Fiscalía para tratar de que se le reduzca su sentencia de cárcel.

En la determinación que tomó en enero, el árbitro de béisbol encontró que fue Velázquez quien se encargó de la reunión en el hotel de Tampa en julio del 2010, no el asistente del pelotero, Sucart, como Rodríguez le dijo a agentes de la DEA. Y que fue Velázquez, en un inicio, él mismo un cliente de esteroides, quien le presentó a Bosch a su amigo Sucart, llegó a la conclusión el árbitro.

En aquella primera reunión en Tampa, “Velázquez dijo que Bosch era el mejor en lo que hacía y dijo que Bosch podría darle a Rodríguez todo lo que necesite”, escribió el árbitro, el abogado Fredric Horowitz, en su decisión del 11 de enero, que se basó sustancialmente en el testimonio de Bosch durante la audiencia de arbitraje que tuvo lugar el pasado otoño en Nueva York. Los agentes de la DEA tenían en sus manos el reporte del árbitro donde se cuestionaba la credibilidad del antesalista de los Yankees 18 días más tarde.

Bosch, que fingía ser un verdadero médico cuando le sacaba sangre y muestras de orina al superestrella de los Yankees, designó un protocolo de cremas y píldoras de testosterona junto con inyecciones de hormona de crecimiento humano.

“Bosch regresó a Nueva York a la semana siguiente para verse con Rodríguez, Velázquez y Sucart en el mismo apartmento”, escribió el árbitro. “Bosch le explicó todo el protocolo a Sucart y partes del protocolo a Rodríguez. Velázquez le dio a Bosch $8,000-$10,000 en efectivo como pago, diciéndole que el dinero era de Rodríguez”.

Durante el 2011, Bosch le dio de forma regular drogas para mejorar el rendimiento a Rodríguez a través de su asistente personal, Sucart, según el reporte del árbitro. Rodríguez o uno de sus negocios, A-Rod Corporation, hizo “pagos misceláneos” a Sucart que sumaron más de $160,000 para pagar por el abastecimiento de esteroides en el 2010 y el 2011.

Sin embargo, Velázquez también tuvo un papel importante: “Por sus servicios, Bosch le dio pagos mensuales de entre $4,000 y $6,000 en efectivo de parte de Rodríguez a través de Velázquez”, señaló el reporte del árbitro.

Rodríguez no le reveló nada de esta información sobre Velázquez a los agentes de la DEA. Rodríguez les dijo que se sintió molesto con la presencia de Velázquez en la primera reunión que tuvo con Bosch y Sucart en Tampa, el pelotero dijo que Velázquez “no habló mucho”, lo que contradice el informe del árbitro.

En su declaración ante la DEA, en un inicio Rodríguez dejó entrever que se vio con Velázquez sólo una vez. Rodríguez dijo igualmente que no sabía que Velázquez era el suministrador de esteroides de Bosch porque éste le dijo que recibía las drogas para mejorar el rendimiento de diversas farmacias.

Más tarde en su declaración, Rodríguez “señaló que solamente ha visto a Velázquez unas cuantas veces en toda su vida”, y agregó que era de Miami y frecuentaba “a veces los mismos círculos”. Rodríguez dijo que una vez vio a Velázquez en el club LIV en Miami Beach, sin Bosch ni Sucart.

Sin embargo, “Rodríguez señaló que no tenía una relación con Velázquez”, una declaración que los agentes de la DEA no pudieron demostrar.

Bosch, que a fin de cuentas le pidió A-Rod dinero antes de delatarlo a funcionarios de MLB y autoridades federales, ofreció distintas versiones cuando se reunió después con los mismos agentes de la DEA en abril de este año.

Bosch le pidió dinero a Rodríguez, hasta ese momento el pelotero mejor pagado de la historia, en tanto Velázquez era a menudo el mensajero.

Después de que se vio obligado a cerrar su clínica de esteroides en enero del 2013, Bosch todavía tenía unos 20 usuarios que necesitaban las sustancias. Pero ya no tenía la clínica y se le habían agotado los suministros, según su declaración a agentes de la DEA.

Bosch dijo que recurrió a Rodríguez, que en ese momento ya no usaba esteroides. Bosch dijo que Rodríguez estuvo de acuerdo en recoger su factura durante unos dos meses para reabastecer la existencia de fármacos “para mantenerlo contento” de modo que “no le dijera nada” de su participación a los funcionarios de Grandes Ligas, le dijo Bosch a los

agentes de la DEA.

Según Bosch, Rodríguez “le indicó a Velázquez que le dijera a Bosch que [él] le compraría las sustancias a Velázquez para que Bosch le diera a sus usuarios”.

Rodríguez nunca mencionó este arreglo en su declaración a los agentes de la DEA.

Desde que la Fiscalía presentó cargos por distribución en agosto, Bosch, Velázquez, Carlos Acevedo, socio de Bosch en el negocio, y el mensajero Christopher Engroba se han declarado culpables.

Otras dos personas, el distribuidor Juan Carlos Nunez y el químico de esteroides Paulo Berejuk, planean declararse culpables esta semana.

Velázquez obtuvo la testosterona de parte de Berejuk, quien está acusado de elaborarla en el garaje de su casa de Kendall.

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