Sur de la Florida

Comunidad cubana dividida sobre cambio de política de Obama

Una mujer no identificada discute con Bryan Medina por su cartel de felicitaciones en el restaurante Versailles en Miami el miércoles, 17 de diciembre 2014, tras el anuncio del presidente Barack Obama de que EEUU normalizará las relaciones con Cuba.
Una mujer no identificada discute con Bryan Medina por su cartel de felicitaciones en el restaurante Versailles en Miami el miércoles, 17 de diciembre 2014, tras el anuncio del presidente Barack Obama de que EEUU normalizará las relaciones con Cuba. MIAMI HERALD STAFF

Los cubanoamericanos están divididos casi de forma pareja sobre el respaldo al embargo norteamericano contra Cuba y los esfuerzos del presidente Obama para normalizar las relaciones entre ambos países, según un nuevo sondeo de opinión que muestra una división generacional en la reacción al histórico anuncio que hizo esta semana el mandatario estadounidense.

La encuesta realizada por la firma Bendixen & Amandi International también concluye que los cubanoamericanos están igualmente divididos sobre si Obama debió de haber canjeado prisioneros con el gobierno comunista de Raúl Castro.

Sin embargo, la mayoría de los consultados desaprueba enfáticamente la política exterior de Obama y, específicamente, su estrategia hacia Cuba, de acuerdo con al estudio hecho con 400 cubanoamericanos que fue conducido por el Miami Herald, el Nuevo Herald y el Tampa Bay Times.

La respuesta más contundente por parte de los cubanoamericanos fue si Estados Unidos debería designar a Cuba como un estado patrocinador del terrorista, una lista que el gobierno de Obama está revisando. La decisión de Obama tuvo un 60 por ciento de oposición, con sólo un 22 por ciento de respaldo.

“El pueblo cubano no verá ningún beneficio”, Gabriel Rivera, residente de Miami de 40 años, y uno de los encuestados, dijo del anuncio de Obama. “Seguirá en las mismas condiciones porque el gobierno no le garantiza ni la libertad más mínima”.

Rivera, que trabaja como enfermero, dejó a su familia en Cuba cuando vino de La Habana a Estados Unidos en el 2004. Inscrito como republicano, dijo que los votantes como él “no van a olvidar, ni siquiera dentro de cinco, seis u ocho años que Obama traicionó la historia de los cubanos que han luchado por la libertad de Cuba”.

Sin embargo, debido a su afiliación republicana, Rivera es una suerte de anomalía en el sondeo hecho a los cubanoamericanos, de los cuales casi la mitad son votantes inscritos.

El perfil de los que desaprueban la posición de Obama sobre normalizar las relaciones con Cuba: republicanos, mayores de 65 años y los nacidos en Cuba que emigraron a Estados Unidos antes de la crisis del Mariel en 1980. Después del éxodo del Mariel, los inmigrantes cubanos tienden a ser considerados emigrantes económicos, en lugar de exilados políticos.

“Esta encuesta demuestra que hay dos comunidades cubanoamericanas”, dijo Fernand Amandi, el encuestador de Bendixen & Amandi que llevó a cabo el trabajo.

“Está la comunidad de exilados más vieja que durante años dominó la discusión sobre Cuba”, dijo Amandi. “Y está la generación más nueva, la comunidad cubanoamericana del presente y el futuro”.

Debido a la fuerte oposición de estos grupos más tradicionales de exilados, el mayor segmento de residentes de Miami, el rechazo al anuncio de Obama es marginalmente mayor que las manifestaciones a favor.

Cuando se trata de normalizar las relaciones o del canje de prisioneros, la oposición fue mayor que el apoyo por unos pocos puntos porcentuales que estaban dentro del margen de error de 4.9 puntos de la encuesta. La oposición al embargo también estuvo dentro del margen de error, lo que quiere decir que los cubanoamericanos están básicamente divididos en estos temas.

Hay igualmente otro cubanoamericanismo: entre los que viven en la Florida y los que viven en otras partes. La Florida tiene más de dos terceras partes de los dos millones de cubanoamericanos que viven en el país, de los cuales unos 900,000 viven en el Condado Miami-Dade.

En total, 50 por ciento de los cubanoamericanos apoyan establecer un consulado cubano en Miami; en tanto que el 39 por ciento se opone.

Sin embargo, en la Florida, el respaldo es de sólo 41 por ciento y la oposición es de 46 por ciento, mientras que fuera deel estado el respaldo es de 67 por ciento y la oposición de 24 por ciento.

El estudio concluyó que el 55 por ciento de los cubanoamericanos tiene una opinión desfavorable de Obama, comparado con el 41 por ciento que tiene una opinión favorable.

Cuando se analizaron las respuestas según el país de nacimiento, el sondeo indicó que sólo el 37 por ciento de los encuestados nacidos en Cuba tiene una opinión favorable de Obama, en comparación con un 56 por ciento que expresó una opinión desfavorable. Los nacidos en Estados Unidos tienen entre un 49 y un 51 por ciento de opinión favorable.

Entre los votantes inscritos, solamente el seis por ciento de los cubanoamericanos republicanos tiene una opinión desfavorable, en tanto el 73 por ciento de los demócratas y el 58 por ciento de los independientes tiene una opinión favorable.

En relación con la política de Obama hacia Cuba, 33 por ciento la calificaron de buena o excelente; 60 por ciento la calificaron de mediocre o pobre. La oposición fue más fuerte entre los republicanos, de los cuales 91 por ciento dio a Obama una evaluación desfavorable; 68 por ciento de los demócratas estuvieron a favor; y, de los independientes, 56 por ciento la desaprobaron mientras que 44 por ciento la aprobaron.

La antipatía partidista hacia Obama y su política hacia Cuba se pudo sentir en las elecciones presidenciales del 2016 en la Florida. Los cubanoamericanos representan el 40 por ciento del voto hispano en la Florida, donde alrededor del 14 por ciento de los casi 12 millones de votantes registrados son hispanos.

Alrededor del 72 por ciento de los republicanos registrados en Miami-Dade son hispanos y casi todos son cubanoamericanos. Muchos de ellos, según indican tanto la encuesta como las elecciones anteriores, son de línea dura contra Cuba, como el senador republicano Marco Rubio de West Miami, quien está considerando postularse a la presidencia y se ha convertido en el rostro de la oposición del Partido Republicano a la política de Obama.

La encuesta de Bendixen & Amandi mostró un apoyo menor a la normalización de las relaciones: 44 por ciento, mientras que el 48 por ciento se opuso. Esta encuesta, no obstante, mencionó específicamente el nombre del presidente Obama después del bombazo de su anuncio.

Los nacidos en EEUU apoyaron el esfuerzo de normalización por 64-33 por ciento. Los nacidos en Cuba se opusieron por 53-38 por ciento. De los nacidos en Cuba, los que emigraron antes del Mariel en 1980 se opusieron al acuerdo 64-29 por ciento. Los que llegaron después del Mariel estuvieron divididos, con 45 por ciento a favor y 44 por ciento en contra.

La oposición al anuncio de normalización fue más pronunciada entre las personas mayores de 65 años: 67 por ciento en contra, 25 por ciento a favor. Los del grupo de 18-29 años, sin embargo, apoyaron la decisión de Obama 53-36 por ciento.

Entre los votantes registrados, la decisión de normalización de Obama enfrentó una oposición de 49-43 por ciento.

Los cubanoamericanos de la Florida se opusieron a la normalización 56-35 por ciento; los que viven en otras partes la apoyaron 61-32 por ciento. Esos resultados son consistentes con otros sondeos que indican que los cubanoamericanos en la Florida son mucho más conservadores que en otros estados, donde se parecen más a los hispanos no cubanos de tendencia más liberal.

En general, 44 por ciento dijo que el embargo no debería continuar, y 40 por ciento estuvo a favor del mismo. Las cifras son parecidas a las del sondeo de FIU. De los votantes registrados, la encuesta mostró que 44 por ciento querían que se conservara el embargo y 42 por ciento que fuera descontinuado.

En Atlanta, Julio Vázquez, de 74 años, dijo que él es un republicano inveterado que votará con más probabilidades por un republicano que se oponga a la política de Obama con relación a Cuba. Vázquez abandonó la isla en 1961, justo después de la Invasión de la Bahía de Cochinos, cuando era un muchacho de 18 años que trabajaba en un banco. Él nunca había imaginado un futuro fuera de Cuba, pero consideró que tenía que irse.

Con relación al tema de que las empresas estadounidenses inviertan en Cuba, dijo que piensa que cualquiera dispuesto a hacerlo tiene que tener muy mala memoria. Luego de ver a negocios estadounidenses expulsados sin compensación alguna después de la revolución, él considera que es una idiotez que alguien confíe en los Castro.

“Si me engañas una vez, es tu culpa”, dijo. “Si me engañas dos veces, es mi culpa. ¿Qué razón puede haber para que alguien invierta en Cuba?”

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