Sur de la Florida

Organizaciones de exiliados de Miami protestan ante política de Obama hacia Cuba

Miami Herald

Con gritos de “Obama es un traidor” y “Obama es comunista”, alrededor de 250 personas protestaron este sábado en Miami en contra del giro de política exterior hacia Cuba anunciada esta semana por el presidente estadounidense.

La protesta, que tuvo lugar en el parque José Martí de la Pequeña Habana, vecindario emblemático del exilio cubano, fue organizada originalmente por el Directorio Democrático Cubano y la Asamblea de la Resistencia, y contó con el respaldo de más de 40 organizaciones de exiliados, varios líderes opositores en la isla y políticos del sur de la Florida.

El disgusto de muchos cubanoamericanos se hizo evidente en los carteles y las consignas, que agitaron por momentos un ambiente que se mantuvo, por lo general, calmado.

Pero no a nivel de la retórica. El excongresista por la Florida Lincoln Díaz-Balart, por ejemplo, calificó la posición del presidente Barack Obama de “infamia”, mientras el republicano Carlos Curbelo, quien ganó las elecciones como representante al Congreso por el distrito 26 de la Florida, acusó al presidente de haberse sentado “a la mesa con los victimarios”.

Curbelo anunció que trabajaría para bloquear cualquier esfuerzo para levantar el embargo.

“En el Congreso tenemos muchos aliados”, dijo. “Cada día trabajaré por la libertad de los cubanos”.

Díaz-Balart advirtió que las medidas tomadas por Obama dañarían eventualmente a su partido en las próximas elecciones presidenciales. “Si Charlie Crist apenas pudo obtener el 30 por ciento del voto cubanoamericano, tras coquetear con los Castro, imagínate [que podría pasar] con el candidato de Obama en dos años después de su matrimonio con los Castro”, señaló.

El anuncio de reestablecer las relaciones diplomáticas con Cuba y aliviar las restricciones impuestas por el embargo en cuanto a viajes, transacciones y comercio ha dividido a la comunidad cubanoamericana, de acuerdo con una encuesta encargada por los diarios el Nuevo Herald, the Miami Herald, y Tampa Bay Times.

La mayoría de los consultados, sin embargo, desaprueba la política exterior de Obama y su estrategia hacia Cuba, de acuerdo con la encuesta.

El sondeo, realizado por la consultora Bendixen & Amandi International entre 400 cubano-estadounidenses, muestra también que la comunidad está dividida con respecto al canje de prisioneros por el cual fueron liberados el subcontratista Alan Gross, un espía cubano que trabajó para la CIA y los tres agentes restantes de la red cubana de espionaje conocida como “Avispa”.

Los tres agentes y otros dos que habían salido de prisión anteriormente recibieron los elogios del gobernante cubano este mismo sábado en su discurso de clausura de la última sesión anual de la Asamblea Nacional cubana.

El canje ha enfurecido a los familiares de los pilotos que fallecieron en el derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate, suceso por el cual Gerardo Hernández, uno de los agentes cubanos, recibió una condena adicional de “cadena perpetua” por “conspiración para cometer asesinato”.

Mario de la Peña, padre del fallecido piloto del mismo nombre se dirigió a los reunidos en el parque José Martí y planteó que “la peor infiltración [de agentes del gobierno cubano] no está aquí [en Miami] sino en la Casa Blanca. El amigo de un dictador no puede ser nuestro amigo”, expresó refiriéndose al presidente estadounidense.

Obama advirtió el viernes que Cuba continuaba siendo un régimen “que reprime a su pueblo” y que compartía las preocupaciones sobre los derechos humanos en la isla pero creía que con la nueva política Cuba estaría abierta “al mundo de un modo que no ha estado antes” y a través de relaciones más profundas “tenemos más chance de provocar un cambio”.

Pero disidentes cubanos que se unieron a la protesta no comparten su criterio. “Barack Hussein Obama ha traicionado al pueblo de Cuba, ha lanzado un mensaje a mis compañeros de resistencia que este país nos ha dado la espalda”, declaró.

“Esta relación fortalecerá la maquinaria represiva de los Castro contra el pueblo”, dijo la líder de las Damas de Blanco, Berta Soler.

El mensaje encontró eco en la multitud. “Es un traición a nosotros los cubanos. No se puede negociar con tiranos”, dijo el cubano Ebelio Ordoñez, de 69 años, refiriéndose al acuerdo alcanzado entre los dos gobiernos.

Marianela Pino de Novas asistió a la protesta con sus hijos ya adultos. Ella se fue de Cuba cuando su hija más pequeña era aún una bebé. Atrás se quedó su hermano, un prisionero politico.

Novas cree que “la mala fortuna” con el tema cubano va más allá de las recientes acciones de la administración de Obama.

“Han sido muchos años sin que pase nada. Cuba está a 90 millas y nada se ha hecho”, dijo. “Es mucho dolor y una traición más”.

Delfín González, tío de Elian González estaba presente en la manifestación del sábado, y también expresó sentirse “traicionado nuevamente. Se han causado heridas que nunca se olvidan y ahora hicieron lo mismo otra vez”, dijo a el Nuevo Herald.

Aunque muchos participantes pertenecían a la tercera edad, algunos jóvenes se sumaron a la manifestación, entre ellos la estudiante de 19 años de la Universidad John Hopkins, Ashleigh Samlut. Samlut, que nació en Miami, dijo que se había hecho demasiado “hincapié” en la diferencia generacional entre los cubanoamericanos y su determinación en las distintas posiciones políticas.

“No es tanto una diferencia generacional como una diferencia entre las distintas olas de exiliados”, opinó.

De modo similar se expresó la periodista Ninoska Pérez Castellón. “No importan lo que digan las encuestas, a la nueva generación le importa Cuba”, comentó a el Nuevo Herald.

El parque José Martí estaba concurrido, pero la protesta no alcanzó las dimensiones de aquellas que estremecieron las calles de Miami, cuando Elián González fue devuelto a su padre, hace casi quince años.

Pero sus organizadores estuvieron satisfechos con la asistencia.

Sylvia Iriondo, presidenta de la organización M.A.R. por Cuba, señaló que la participación “estuvo muy bien. Esta plaza estaba llena” pese a que el acto “fue programado tan rápidamente”. “Nos sentimos complacidos de haber cumplido con nuestro deber”, agregó.

Oriondo dijo que para los organizadores era importante llevar a cabo la manifestación a pocos días del anuncio de Obama, para mostrar el descontento de manera inmediata.

Por su parte, Pérez Castellón dijo que aunque la ciudad ha presenciado “marchas muy grandes”, “en esta no importa la cantidad de personas, se dijo lo que había que decir, sean muchos o sean pocos”.

Dionisio García, de 66 años, señaló además que cuando las personas se tiraron a las calles a protestar en contra de la decisión del presidente Bill Clinton de retornar a Elián a su familia en Cuba, “hubo mucha promoción y había una presencia continua de prensa de todo el mundo frente a la casa de la familia [de Elián en Miami]

Otro participante, Juan Morales, opinó que “en un evento como este, no se puede contar por la cantidad de personas que se presenten, sino por el dolor de la gente que está aquí y el significado que tiene para ellos”.

Con información de los reporteros de The Miami Herald, Joey Flechas y Melhor Marie Leonor.

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