Sur de la Florida

Cubanos en Miami esperan mejoría para las familias que dejaron atrás

Lucilo Gonzalez, Zaida Ventura y Carlos Acosta miran con simpatía la normalización de las relaciones con Cuba.
Lucilo Gonzalez, Zaida Ventura y Carlos Acosta miran con simpatía la normalización de las relaciones con Cuba. el Nuevo Herald

Muchos se sienten heridos y traicionados.

Pero para otros cubanos de Miami-Dade –que emigraron décadas después de que Fidel Castro tomara el poder, el éxodo del Mariel y la Crisis de los Balseros– el anuncio de los cambios políticos entre Estados Unidos y Cuba es una noticia esperanzadora.

“Esto representa una mejoría para mis hijos y mi mujer, que están allá, y mis viejos”, dijo el jueves Lázaro González, de 42 años y quien llegó de Cuba en el 2011. “Yo lo que quiero es ir más [frecuentemente], que no salga tan caro mandarle unos pesos. ¿Usted sabe cuánto cuesta una llamada a Cuba?”.

Mas allá del significado político, cubanos de clase obrera como González –quien se gana la vida manejando un camión de carga a otros estados– esperan que las nuevas medidas de Washington hacia La Habana representen un alivio a sus bolsillos, faciliten la comunicación con sus seres queridos y mejoren la vida de los familiares que dejaron atrás.

Carlos Acosta, de 50 años de edad, llegó de Cuba hace apenas dos semanas y apoya el nuevo acuerdo porque “Cuba tiene que abrirse al mundo”.

“La idea es magnifica. Yo he vivido toda mi vida en Cuba, y todo se ha justificado con el bloqueo. Desgraciadamente tenemos muchas carencias de todo”, opinó Acosta, quien emigró por reclamación familiar. “Pienso que mis nietos que dejé en Cuba, mis hijos y mis hermanos van a poder mejorar con esto. A partir de ahora se va demostrar la realidad, si el bloqueo era el culpable o si el gobierno era el culpable”.

Sin embargo, otros exiliados en Miami y disidentes cubanos aseguraron saber la respuesta a esa disyuntiva.

“En el gobierno cubano no se puede confiar. Ninguno de esos cambios llegará a la gente de Cuba porque el gobierno dice y hace lo que le da la gana”, dijo a el Nuevo Herald Leticia Ramos Herrería, miembro del grupo de las Damas de Blanco.

Opiniones encontradas

La posición de los que están de acuerdo con el nuevo tratado también difiere drásticamente con la de exiliados de mayor edad o con más tiempo en el país, quienes opinan que restablecer relaciones diplomáticas y comerciales con la nación comunista da validez a un gobierno represivo, y humilla a aquellos que tuvieron que huir de la isla por cuestiones políticas desde hace más de medio siglo.

“Esa gente [Fidel y Raúl Castro] son unos asesinos, y no se puede confiar en ellos. No van a hacer nada de lo que dijeron. Es un engaño”, dijo María Angela Santiago, de 76 años, vecina de Kendall. “Yo creo que antes que la familia debe estar el deseo de la libertad”.

Estas opiniones encontradas se reflejan en el resultado de una encuesta encargada por el Nuevo Herald, the Miami Herald, y Tampa Bay Times.

La mayoría de los consultados desaprobó la política exterior de Obama y su estrategia hacia Cuba, de acuerdo con el sondeo realizado por la consultora Bendixen & Amandi International entre 400 cubanoestadounidenses. Pero los números mostraron que 45 por ciento de los encuestados que nacieron en Cuba y llegaron después del éxodo del Mariel apoyan el nuevo tratado. Entre aquellos que llegaron antes de la crisis del Mariel, la oposición es más fuerte, con 64 por ciento en contra y 33 a favor.

Varias personas entrevistadas por el Nuevo Herald que aprueban el tratado pedían que su nombre no apareciera en el periódico, según ellos por temor a las críticas en una comunidad que por largo tiempo ha estado dominada por exiliados que se oponen a cualquier relación con el gobierno cubano. Muchos dijeron que quizás expresar públicamente su aprobación les buscaría problemas con algunos familiares o con sus empleadores.

Fortalece la sociedad civil

Raul Moas, de 26 años y quien es hijo y nieto de exiliados cubanos, dijo que aunque trata de entender ambas posiciones, está de acuerdo con el giro político entre EEUU y Cuba.

Moas es el director ejecutivo de Raíces de Esperanza, una organización que busca empoderar a jóvenes en Cuba y “crear puentes para conectar a las comunidades en ambos lados del Estrecho de la Florida”.

“Yo no sé, y nunca voy a saber el dolor del exilio como lo conocen mis abuelos, y tampoco sé lo que es crecer en un país donde me veo limitado en la oportunidad de un mejor futuro”, admitió Moas. “Igualmente mis abuelos no saben lo que significó vivir en Cuba durante el Período Especial cuando las madres no podían alimentar a sus hijos”.

Moas, quien viajó a Cuba por primera vez en el 2011, cree que una mayor apertura hacia la isla ayudará a fortalecer la sociedad civil cubana. “Una persona que tiene su propio negocio, tiene mayor independencia personal y una autonomía económica más amplia que una persona que trabaja para el gobierno, y eso le permite reclamar sus derechos desde una posición más fuerte”, opinó.

Alivio económico

Varios entrevistados por el Nuevo Herald en Hialeah, Miami, Kendall y Sweetwater, dijeron que sus familiares en la isla dependen de ellos económicamente y que esperan que los alivios a ciertas restricciones ayuden a bajar los costos de envíos de dinero, alimentos, electrodomésticos y ropas, así como los precios de los vuelos.

“Eso es un vuelo de media hora a La Habana, y una vez pagué casi $600 y pico”, aseguró el camionero González, quien vive en La Pequeña Habana y ha viajado dos veces a Cuba desde que dejó el país.

La nueva política anunciada el miércoles por el presidente Barack Obama permitirá ciertas actividades económicas entre ambos países, como la exportación de material de construcción, equipos de agricultura para granjeros, y productos para empresarios independientes o cuentapropistas, entre otros. Además el anunciado alivio en las restricciones de viajes de ciudadanos norteamericanos hacia Cuba, podría provocar un aumento en el turismo. También serán permitidas las transacciones financieras como cuentas de banco y el uso de tarjetas de crédito y débito en la isla.

Entre los cambios más esperados por las personas entrevistadas están aquellos que puedan mejorar las comunicaciones telefónicas y facilitar el acceso a internet en la isla. El nuevo tratado incluye la autorización de la exportación de artículos que faciliten la comunicación desde Cuba hacia EEUU y el resto del mundo.

“Yo veo que aquí la gente puede hablar con cualquier otro país latino por Skype y por internet cuantas veces quiera”, dijo Yony Rodríguez, quien llegó a Florida hace cinco años. “Yo quiero hablar con mi familia en Cuba también, agarrar mi teléfono y llamar en cualquier rato sin que sean $10 por un momentico”.

Puede seguir a Brenda Medina y a Enrique Flor en Twitter: @BrendaMedinar y @kikeflor

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