Sur de la Florida

Cubanos esperan en “parque de los suspiros” milagro que les permita viajar a EEUU

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Cubanos esperan cerca de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, con la meta de conseguir el milagro que les permita visitar familiares en Miami.
Cubanos esperan cerca de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, con la meta de conseguir el milagro que les permita visitar familiares en Miami. AFP/Getty Images

Cientos de cubanos esperan pacientemente cada mañana varias horas frente a la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA), con la meta de conseguir el milagro que les permita visitar familiares en Miami.

“Estoy segura de que voy a pasar la entrevista, porque mucho se lo he pedido a Dios. Espero que también me conceda el milagro esta vez”, declaró a la AFP Elena Pérez, de 83 años, que aguardaba este lunes en el llamado “parque de los suspiros”, próximo a la SINA, para asistir a su entrevista para conseguir la visa.

A diferencia de otras personas que iban y venían de un extremo al otro de la pequeña plaza, o fumaban un cigarrillo tras otro, Pérez permanecía calmada, sentada en uno de sus escasos bancos, tras recorrer 650 km desde la provincia oriental de Las Tunas para la entrevista, un trayecto “agotador” para su edad.

“He estado tres veces en Estados Unidos y siempre he regresado. No veo ninguna razón para que me nieguen la visa esta vez”, agregó la anciana, que “hace tres años” que no ve a su hijo y a sus cuatro nietos que viven en Miami.

Yolanda Pérez, de 78 años, ha tenido mala suerte, pues “las tres veces que se ha presentado a la entrevista, le han denegado la visa”, explicó su yerno, Luis García, un cubano que vive hace 20 en Miami, donde se concentra la diáspora cubana.

“Yo garantizo que Yolanda no se va a quedar allá. Tiene Parkinson y dejarla en un país donde un catarro te cuesta $10,000, sería una locura”, comentó García, de 51 años, que aprovechó sus cortas vacaciones en la isla para acompañar a su suegra a la entrevista.

También intentaba controlar los nervios Edila Almira, de 57 años y que se sometía por primera vez “a la prueba de fuego”. Viajó 950 km desde Moa, en el extremo oriental de la isla, para tratar de conseguir visa para visitar a su hija que vive desde hace cuatro años en Nueva Jersey.

Almira confía en que el proceso de normalización en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, anunciado la semana pasada por los presidentes Barack Obama y Raúl Castro, “favorezca muchísimo estos viajes”.

Desde que llegan al amanecer al “parque de los suspiros” para recibir el turno de la entrevista, por la que deben abonar $160, ocho veces el salario mensual promedio en la isla, que no son reembolsados en caso de rechazo, los solicitantes deben hacer unas seis filas, dentro y fuera de la SINA.

La jornada puede extenderse hasta cinco horas, en la que permanecen casi todo el tiempo de pie.

Al final son recibidos por un funcionario consular estadounidense que, tras una corta entrevista, decide si concede o no el visado. La frase “usted no califica para viajar” es escuchada muchas veces en el recinto.

Con la visa múltiple que otorga la SINA los cubanos pueden viajar a Estados Unidos todas las veces que quieran en un plazo de cinco años, pero solo pueden permanecer por seis meses en cada visita.

Los viajes entre Cuba y Estados Unidos cerraron el primer semestre con la cifra récord de 327,600, impulsada por la reforma migratoria que puso en vigor Raúl Castro en enero del 2013 y por una mayor cantidad de visas de turismo otorgadas por la SINA. De esta cifra, la mayor cantidad corresponde a viajeros cubanoamericanos que visitan la isla.

Washington concedió entre noviembre del 2013 y abril pasado 19,500 visas de turismo a cubanos, el 90% de ellas múltiples, un 27% más que en igual período del año anterior, según la SINA.

Además, entregó en ese semestre 11,250 visas para emigración definitiva, 12% más de lo estipulado en los acuerdos de 1994-1995, que establecieron la entrega de 20,000 visas anuales.

“Si me la dan bien y si no también”, dijo el taxista José Ramón Domínguez, de 53 años, quien postula por primera vez con el fin de visitar a unos tíos y primos en Miami.

A pesar del incremento de las visas, el número de cubanos que tratan de cruzar el Estrecho de Florida en precarias embarcaciones se disparó el último año: 3,722 cubanos lo intentaron, 75% más que el año anterior, según Washington.

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