Sur de la Florida

Fundación de Miami ayuda a autistas mediante interacción musical

Al ritmo de guitarras, tambores, y maracas son las actividades que organiza la fundación Autism & Music para niños y jóvenes con autismo.

Desde hace tres años, esta fundación ha brindado a la comunidad del sur de la Florida espacios recreativos para personas autistas, y con otras capacidades especiales. Sus eventos se caracterizan por ser enérgeticos y con mucha música, así como realizarse al aire libre para que los niños estén en contacto con la naturaleza.

“Nuestra misión es ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas con autismo a través de la interacción musical”, dijo Patricia Kayser, la fundadora de Autism & Music, quien agregó que estas actividades son mucho más que solamente recreación.

 
 

Celebrating LVE, acceptance and inclusion during our #Love4AnM HangOut! #AutismAndMusic #WeareOne #somosuno

Posted by Autism&Music on Sunday, 7 February 2016

“Con la música, practicamos ejercicios de paciencia, socialización, de [esperar por] turnos. Es como un juego”.

Aunque la música es el principal tema de estas actividades, los jóvenes también cuentan con un espacio para deportes (fútbol o golf) o pintar. Se mantienen en grupos pequeños para garantizar el trato personalizado.

Autism & Music surgió cuando Kayser vio por primera vez a su hermano Christian -quien fue diagnosticado con autismo a los 4 años- escuchar en vivo una canción tocada por guitarra.

Kayser, oriunda de Ecuador, contó que como hermana mayor siempre intentaba jugar y comunicarse con Christian, quien ahora tiene 15 años. “Era difícil tener contacto con él”.

Por eso, le impactó profundamente al ver la conexión casi inmediata de su hermano con la música. Desde entonces, la jóven de 25 años se adentró en la música. Se compró una guitarra y comenzó a aprender los acordes.

Al mismo tiempo, se dio cuenta de cambios significativos en el comportamiento de su hermano.

“Él empezó a despertar muchísimos más sentidos, venía a mi cuarto, él no señalaba y empezó a señalarme la guitarra. Empezó a ser más sociable, a mirar más a los ojos”, contó.

Tras ser voluntaria en una escuela para niños especiales y al ver la reacción de su hermano repetirse en otros pequeños, pensó que tenía que hacer algo. “Esta es mi misión en la vida”, exclamó.

Pese a la idea generalizada de que niños autistas no puedan escuchar ruido , Kayser comentó que nunca han tenido una reacción de tantrum (episodio de iritación que suelen tener personas autistas) debido la música. Contó que una vez tuvieron un incidente con un niño al que no le gustaban los globos y por eso, ahora mantienen muy pocos en las actividades. Además, señaló que les pide a los padres de los participantes que llenen un formulario con más detalles sobre sus hábitos y miedos.

Igualmente, en caso de que algún participante tenga un tantrum, el equipo está preparado para atenderlo . “No hemos tenido una situación fuera de control. Entendemos y tratamos de llevar al niño a otro espacio”.

De acuerdo con un informe publicado el 13 de noviembre, el gobierno de Estados Unidos calcula que uno de cada 45 niños del país padece de algún trastorno autista. Sin embargo, esta cifra es uno de tres cálculos que los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC). Las cifras más rigurosas consideran que el trastorno afecta a uno de cada 68 niños. En el 2007, los CDC calculaban que el padecimiento afectaba a 1 de cada 150 niños.

Los eventos son gratuitos, aunque se debe dar una contribución inicial de $15 para comprar la camiseta que usará el niño en todos los eventos . A partir de marzo, realizarán actividades los últimos sábados de cada mes en Wynwood, en la 450 NW 27 ST. En un futuro próximo, quieren contar con un espacio para ofrecerles terapias musicales.

Para quienes estén interesados, pueden escribir al correo electrónico info@autismandmusic.org.

Siga a Johanna Álvarez en Twitter: @JAlvarez8.

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