Sur de la Florida

A pesar del zika, plan para combatir mosquitos en los Cayos sigue en un limbo federal

Matthew DeGannaro, profesor de la Universidad Internacional de la Florida, sostiene un contenedor con un mosquito usado en las investigaciones para combatir el virus del zika. De los mosquitos en su computador, el de la derecha a sido modificado para reducir su interés por los humanos. Florida International University's Matthew DeGannaro holds a bottle with a mosquito used in his research to
Matthew DeGannaro, profesor de la Universidad Internacional de la Florida, sostiene un contenedor con un mosquito usado en las investigaciones para combatir el virus del zika. De los mosquitos en su computador, el de la derecha a sido modificado para reducir su interés por los humanos. Florida International University's Matthew DeGannaro holds a bottle with a mosquito used in his research to ctrainor@miamiherald.com

En el epicentro de la epidemia del virus zika en América Latina, funcionarios de salud de Brasil y de otros países han creado un laboratorio para reproducir de forma artificial insectos genéticamente modificados como un arma potencial para controlar un terrible virus que se sospecha provoca espantosos defectos en los bebés recién nacidos.

Sin embargo, seis años después que se propuso llevar a cabo exámenes en Key West, un plan para soltar a los insectos en Estados Unidos, todavía sigue esperando la orden de comenzar a funcionar.

Un laboratorio que se construyó en Marathon para producir mosquitos machos que no pueden procrear continúa sin funcionar mientras la Agencia de Drogas y Alimentos de EEUU (FDA) sigue analizando los potenciales impactos ambientales que la plaga podría causar.

Entretanto, en la pequeña y exclusiva barriada de Key Haven, en las afueras de Key West, una petición para detener las pruebas no ha dejado de recoger firmas, y hasta el momento ya hay más de 160,000. De cualquier modo, todavía está por ver adónde irá a parar la preocupación cada vez mayor por la propagación del virus zika en la Florida.

Esta semana, una portavoz de la FDA dijo que hasta ahora la agencia no recibido “órdenes explícitas” de darle luz verde al proyecto, a pesar que el presidente Barack Obama solicitó $1,800 millones para luchar contra el virus y ampliar los diversos programas que controlan los mosquitos. La agencia, dijo la portavoz Juli Putnam, está trabajando para apresurar “cuanto antes las investigaciones”.

En Brasil, sin embargo, donde se cree que entre 500,000 y millón y medio de personas quedaron infectados el año pasado, las autoridades decidieron que no pueden darse el lujo de esperar.

El mosquito Aedes aegypti, que propaga el virus, crece y se reproduce en ambientes tropicales urbanos, como las muchas favelas que tiene Brasil. Durante mucho tiempo, el mosquito ha desarrollado una preferencia por vivir entre los humanos y propagar la enfermedad, una característica que la convierte en la “cucaracha de los mosquitos”, dijo Matthew DeGennaro, especialista en genética de la Universidad Internacional de la Florida (FIU). A diferencia de los mosquitos oriundos de los pantanos y manglares de la Florida, el Aedes aegypti ha evolucionado hasta sentirse atraído por el sudor humano.

Esta semana, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo que el plan vale la pena de ser considerado. Michael Doyle, director ejecutivo del Distrito de Control de los Cayos de la Florida, viajará a Brasil a finales de este mes para participar en una conferencia donde se examinará el uso de insectos estériles del tipo que Oxitec piensa reproducir en los Cayos.

La compañía británica ha declarado que espera que la epidemia en Brasil termine por persuadir a los escépticos residentes de los Cayos y a los reguladores federales.

“Cuando se detectó el contagioso virus chikungunya en el Caribe hace dos años, ello debió ser una llamada de alerta, pero no fue así”, dijo Haydn Perry, direcor ejecutivo de la compañía. “Tenemos que seguir trabajando”.

La Oxitec ya ha soltado millones de mosquitos en pruebas en Brasil y está construyendo una planta de reproducción en el estado de São Paulo. La planta, localizada cerca de Piracicaba, una ciudad de cerca de 350,000 habitantes donde se soltaron seis millones de mosquitos en abril del 2015 para combatir una epidemia de dengue, deberá estar terminada para mediados de año. Comoquiera que el virus zika se propaga cada vez más, Perry dijo que la compañía está considerando expandirse.

La Florida, donde 20 casos relacionados con zika se han confirmado hasta el momento, ha estado batallando desde hace mucho tiempo con el Aedes aegypti, en su mayor parte controlando las enfermedades que propaga. Hace dos años, chikungunya infectó a unos 12 floridanos y en el 2009 Key West tuvo que enfrentarse a una epidemia de dengue.

Ante la amenaza del zika, las autoridades locales de control de mosquitos dijeron que están observando todo con suma atención, aunque no hay planes para cambiar su estrategia a pesar de las muchas llamadas que reciben.

En el Condado Miami-Dade, que hasta el viernes había reportado siete casos de zika, la temporada de mosquitos tiende a comenzar a finales de la primavera o inicios del verano. A pesar de las fuertes lluvias que el El Niño ha provocado este invierno, las poblaciones de mosquitos no han aumentado, dijo Chalmers Vásquez, administrador del Centro de Control de Mosquitos.

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