Sur de la Florida

Vecinos piden cambios ante muerte de niño de 6 años en Miami

Santonio Carter sobre el improvisado altar que se ha hecho en el lugar donde jugaba su hijo King Carter, de 6 años.
Santonio Carter sobre el improvisado altar que se ha hecho en el lugar donde jugaba su hijo King Carter, de 6 años. Miami Herald

Es suficiente.

Por medio de lágrimas y apasionados discursos, la gente pidió justicia.

Un día después que un niño de 6 años de edad resultó muerto por las balas de un hombre armado que disparó al bajarse de un auto que pasaba, una comunidad en el noroeste de Miami-Dade emergió enojada y determinada.

El mitin del domingo trajo a vecinos y dirigentes, todos con una misma idea en mente.

“Esto no es el problema de una sola persona. Esto no es el problema de una sola zona postal”, dijo el superintendente de las escuelas públicas de Miami-Dade, Alberto Carvalho, quien rompió en lágrimas. “Esto erosiona el alma de nuestra comunidad, de niño en niño. No debe ser un crimen ser un niño en Miami”.

El mitin, organizado por la activista del Sur de la Florida, Tangela Sears, y otros dirigentes locales, ocurre luego de la muerte de King Carter, de 6 años. King murió de un balazo cuando jugaba fuera de su apartamento en Blue Lake Village – una localidad conocida como Colors – en la Lane 103 del noroeste y la 12 avenida.

A King, quien era un alumno de primer grado en la Primaria Van E. Blanton, le gustaban los caramelos, reír y jugar fútbol americano. El domingo, su padre, Santoino Carter, apenas podía hablar en medio de las lágrimas.

“El amaba a su papá y yo amaba a mi hijo”, dijo Carter, de pie cerca de un memorial improvisado lleno de flores, notas, osos de peluche y velas para el pequeño. “Tengo que encontrar a mi hijo en la esquina con sus ojos abiertos”.

El domingo se reunió un centenar de personas, en el lugar donde tan solo 24 horas antes un pequeño fue alcanzado por una bala que le cegó la vida.

Un testigo dijo que tres hombres se bajaron de un sedán oscuro, de cuatro puertas, y comenzaron a disparar.

El director de la Policía de Miami-Dade, Juan Gómez, dijo que los agentes han trabajado de forma contínua para encontrar al asesino de King, pero el domingo no había aún nadie en custodia.

“Tenemos que luchar juntos”, manifestó Gómez. “Hace falta todos nosotros para arreglar esto”.

Entre los que se encontraban en el mitin: el presidente de la Comisión de Miami-Dade, Jean Monestime; la miembro de la Junta Escolar Dorothy Bendross-Mindingall; la fiscal estatal de Miami-Dade, Katherine Fernández Rundle; agentes de la policía, miembros de la familia afectados por la violencia de las armas, adultos y niños.

“Necesitamos poner fin a enterrar a nuestros niños”, dijo Monestime. “Esto tiene que detenerse. Hoy es el hijo de alguien, mañana puede ser el suyo o el mío”.

La violencia que involucra a los adolescentes y niños pequeños ha sido una tragedia constante que tiene que parar”, dijo Carvalho. En diciembre, Amiere Castro, de 7 años, visitaba a sus primos en una casa localizada en la calle Jackson y 152 suroeste donde ocurrió una balacera y éste fue mortalmente herido por un proyectil.

Según los dirigentes uno de los mayores problemas, es el llamado código de silencio en las calles.

“Un niño de 6 años y la comunidad se encuentran silentes”, dijo Tawana Akins, tía de King. “A pleno día y ¿nadie vio nada?”

Carvalho ofreció un plan de cinco pasos para ayudar a reducir la violencia: romper el código del silencio, aprobar legislación de protección de testigos, asignar vigilancia comunitaria, ofrecer más fondos para actividades extra escolares y proponer mayores penalidades por el uso de armas cerca de las escuelas.

El ex rapero Luther Campbell, quien es actualmente el coordinador defensivo del equipo de fútbol americano de la Secundaria Miami Jackson, dijo que conocía al padre de King y que quedó deshecho cuando leyó las noticias.

“Cuando disparas, disparas a alguien”, señaló Campbell.

Después de los discursos, el grupo siguió a los padres de King en una caminata hacia la escuela primaria del pequeño – por el mismo camino que tomaba todos los días King con su padre.

“Es como si se me hubiera ido toda el alma”, dijo King. “Era mi mañana, mi mediodía y mi noche. No sé cómo vivir otro día sin mi hijo”.

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