Sur de la Florida

Balseros baleados niegan haberse herido a sí mismos

Balseros relatan cómo les dispararon al fugarse de Cuba

Denny Rumbaut y su esposa, Yarelys Ríos, quien está embaraza, explican el lunes 28 de marzo, en Miami, cómo fueron heridos cuando abordaban una balsa para salir de Cuba. (Video por C. M. Guerrero | el Nuevo Herald)
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Denny Rumbaut y su esposa, Yarelys Ríos, quien está embaraza, explican el lunes 28 de marzo, en Miami, cómo fueron heridos cuando abordaban una balsa para salir de Cuba. (Video por C. M. Guerrero | el Nuevo Herald)

Yarelys Ríos cargaba con un embarazo de 16 semanas y un disparo por debajo de sus costillas cuando decidió lanzarse al mar en una balsa junto a su esposo y otras 24 personas para intentar llegar a Estados Unidos.


Minutos antes, ella, su pareja y cinco de los migrantes habían sido baleados por presuntos delincuentes que ellos dicen quisieron robarles la embarcación rústica.

Tras ser interceptados por la Guardia Costera estadounidense el sábado por la tarde a unas 50 millas de Cayo Hueso, solo seis de los heridos — los que requerían asistencia médica — fueron traídos a EEUU, al resto les espera la repatriación.

Este lunes, Ríos y su esposo, Denny Rumbaut, al igual que otros dos balseros que hablaron previamente con el Nuevo Herald, negaron ante una docena de reporteros los rumores de que se habrían herido a sí mismos para no ser devueltos a la isla.

“Yo sé que ya en aguas americanas hay varios barcos que te pueden auxiliar, en ese momento no podía regresarme atrás porque no sé quienes son estas personas que nos están disparando y qué podía suceder”, dijo Ríos, de 37 años, 15 minutos después de haber sido dada de alta del Hospital Jackson Memorial. “Eso [herirse adrede] sería algo muy fuerte, en mi caso estoy embarazada, no voy a arriesgar a mi bebé con tal de venir a un país que sí, he querido estar aquí, pero no de esa manera”.


La mujer señaló el costado izquierdo de su torso, en el espacio entre las costillas y la cadera, como el lugar donde yacía alojada la bala que la hirió previo a comenzar su travesía marítima. Rumbaut apuntó a un lugar similar de su cuerpo para mostrar donde él había sido baleado.

Jorge Luis Escalona, uno de dos balseros que se encontraban el lunes en la oficina de Church World Service, la agencia de ayuda a refugiados e inmigrantes, en Doral, se levantó la camisa para mostrar una herida semejante a las de la pareja.

Así fue también el caso de Yaser Cabrera, otro cubano del grupo de seis que había hablado con la prensa el domingo y que recibió un disparo parecido en ubicación al de Escalona, del lado izquierdo, pero un poco más cerca del abdomen.

Mientras que un quinto migrante que habló con el Nuevo Herald pero prefirió mantenerse anónimo mostró una herida de bala en el hombro izquierdo.

Ninguno de los balazos impactó órganos vitales o grandes arterias en los cuerpos de los cubanos.


El séptimo herido, que habría recibido un disparo en el pie, fue transferido con los otros 19 a un escampavías de los Guardacostas para esperar ser devueltos a Cuba, al menos que alguno o algunos de ellos digan temer persecución si son regresados, en cuyo caso serían entonces llevados a la base naval de Guantánamo para ser procesados y luego reubicados en un tercer país.

Por lo general, cuando la Guardia Costera encuentra a balseros heridos o enfermos, estos son traídos a tierra para que reciban atención médica. Esto permite que los balseros transportados a tierra puedan quedarse en Estados Unidos y solicitar residencia permanente bajo los auspicios de la Ley de Ajuste Cubano. Los balseros que son interceptados en alta mar son devueltos a Cuba, bajo la política de pies secos/pies mojados.

Según la recopilación de las historias que contaron los protagonistas en Miami, la mayoría de los 26 balseros pertenecían al barrio de Marianao, en La Habana. Fueron transportados en camiones durante tempranas horas de la madrugada del 26 de marzo hasta una desolada costa de manglares en la Bahía de Matanzas, donde los esperaba la barcaza de fuga, una estructura de casi 23 pies de largo por ocho pies de ancho, hecha a base de barriles plásticos de 55 galones y propulsada por un motor proveniente de un automóvil Mercedes Benz de cinco cilindros.

Cerca de la mitad de los viajantes habían abordado la balsa cuando los restantes fueron sorprendidos alrededor de las 3 a.m. por varios hombres que pretendían hacerse de la embarcación y zarpar por su cuenta.

“Nos dijeron: ‘párense, que los que nos vamos a ir de aquí somos nosotros, ustedes no se van a ir’, pero nosotros ya estábamos decididos a todo, les fuimos arriba a esa gente y esa gente nos sacó una pistola”, contó Escalona, de 46 años, que trabajaba de chapista en Cuba.


Los viajantes se resistieron a entregarles el vehículo, lo que desembocó en un pleito en el que varios resultaron heridos por la pistola que cargaba uno de los supuestos criminales.

Algunos balseros dicen que oyeron de tres a cuatro disparos, mientras que otros ubican la cifra en nueve balazos. No piensan que los asaltantes hayan sido oficiales del gobierno.

“Estoy seguro que no fueron policías, ni nada con el Estado. La policía en ese caso no actúa a tirar, actúa a tratar de coger a las personas”, dijo Rumbaut.

Lo cierto es que con la ayuda de los demás, los heridos lograron montarse en la balsa, cubrieron las heridas con trapos para no desangrarse y salieron rumbo al sur de la Florida.

Consultado sobre los relatos de los balseros, Frank Miller, vocero de la Patrulla Fronteriza, dijo que hay una investigación pendiente y declinó meterse en los “detalles del caso y las heridas”.

Oscar Rivera, director de WCS, que se encarga de ayudar a decenas de inmigrantes cubanos a diario, dijo que la historia le parece factible, aunque piensa que es inusual.


“No he visto algo así desde los años 90”, dijo. “Hace más de 20 años que estoy aquí y hemos visto situaciones donde los balseros son heridos de bala, se ahogan, o se lastiman de alguna manera”.

Casualmente, un grupo de 25 balseros cubanos fue encontrado el lunes por la mañana cerca de Big Pine Key, según la policía del Condado Monroe.

De acuerdo con cifras de los Guardacostas, en lo que va del presente año fiscal, que comenzó el pasado 1ro de octubre, 2,562 cubanos han sido interceptados, avistados o han llegado a través del Estrecho de la Florida.

Bajo la la política de pies secos/pies mojados, aquellos cubanos que llegan a pisar territorio estadounidense tienen la oportunidad de tramitar su residencia permanente en el país.

Según la Guardia Costera, la incertidumbre sobre un posible cambio de la política migratoria de Estados Unidos hacia Cuba ha disparado la llegada de inmigrantes de la isla a este país desde la restauración de relaciones diplomáticas entre ambos gobiernos en diciembre del 2014.

Rumbaut dijo que esto representa una especie de carrera contra reloj para los cubanos que contemplan emigrar ilegalmente de la isla.

“El cubano tiene mucho miedo de eso, de que vaya a acabar la ley”, aseguró.

Escalona dijo además que no esperan que el deshielo en las relaciones traiga cambios tangibles a corto plazo para los cubanos.

“Nada ha cambiado, todo sigue igual, ahí los negocios van a ser para los grandes”, dijo. “Ahí hay un solo reino y ese reino no lo va a cambiar nadie”.

Siga a Sergio Cándido en Twitter: @sncandido

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