Sur de la Florida

Propuesta de cambios en La Pequeña Habana genera desacuerdos

La imagen tradicional de una parte de La Pequeña Habana
La imagen tradicional de una parte de La Pequeña Habana el Nuevo Herald

Oscar Espinosa miraba el rótulo rojo en el poste de luz con una expresión de confusión en su rostro.

“¿Usted sabe lo que dice?”, preguntó el cubanonicaragüense, que ha vivido en el Este de La Pequeña Habana por los últimos siete años.

El anuncio municipal avisa sobre una propuesta de cambiar la zonificación de los terrenos en varias calles y avenidas del área, lo que permitiría algunos usos comerciales mixtos y edificios más altos. Los funcionarios municipales que proponen los cambios dijeron que esperan que la medida pueda revitalizar esa parte del vecindario, que se encuentra localizada en un área ideal para el desarrollo inmobiliario, entre dos autopistas principales y próxima al downtown de Miami.

La propuesta ha recibido el apoyo de algunos agentes de bienes raíces que la consideran una oportunidad para desarrollar en el vecindario a un nivel menos lujoso que en áreas como Brickell. Pero el plan no es bienvenido por activistas y residentes, quienes opinan que las medidas podrían desplazar a los vecinos de menos ingresos y cambiar la cultura y la identidad del barrio.

Sin embargo, varios vecinos que como Espinosa viven en áreas que serían afectadas por la medida, dijeron que no estaban al tanto, no entienden la información, o no están interesados en el tema.

El plan será presentado ante la Comisión de Miami el jueves por la tarde y podría ir a una votación preliminar.

“Estamos tratando de implementar este cambio porque creemos que es la mejor política pública para revitalizar el área”, dijo Frank Carollo, el comisionado del distrito.

Los reglamentos actuales permiten edificios residenciales de hasta tres pisos y 36 unidades por acre. La zonificación propuesta permitiría hasta cinco pisos y 65 unidades por acre. Además permitiría un número limitado de edificios cuyo primer piso sea comercial, y los demás residenciales.

Sin embargo, los edificios de gran parte del área, ya están construidas de acuerdo con los cambios propuestos, como era permitido en el antiguo código de zonificación, de acuerdo con Francisco García, el director del Departamento de Planificación municipal.

“Esto permitiría que los [edificios y negocios] que ya existen, continúen existiendo legítimamente”, explico García.

Carollo dijo que aunque hay interés de desarrolladores en invertir en el vecindario, el código actual --establecido por Miami 21, el plan maestro de desarrollo urbano de la Ciudad— les exige construir menos unidades que las ya existentes.

“Tenemos que dar un incentivo a los desarrolladores para invertir en la zona. Si tu compras un edificio de 10 unidades pero cuando construyas uno nuevo solo puedes tener cinco unidades, no vas a querer construir. Lo que estamos tratando de hacer es que se puedan volver a construir esas 10 unidades”, dijo el comisionado.

De acuerdo con García, los cambios causarían que eventualmente se construyan nuevos edificios. García dijo que ya existen propuestas para preservar algunas construcciones antiguas, denominándolas históricas.

Marta Zayas, una residente del oeste de La Pequeña Habana y activista, dijo que le preocupan el impacto que los posibles cambios puedan tener en los residentes más pobres del barrio.

“Si un inversionista o un desarrollador vienen a construir un edificio nuevo, con todo nuevo, no lo van a alquilar por un precio que la gente que vive aquí ahora pueda pagar, porque eso no es negocio”, dijo Zayas, quien ha caminado por el barrio para conversar con los vecinos sobre la propuesta. “Esta bien que los edificios mejoren y que se invierta en el barrio, pero que lo hagan bajo los reglamentos actuales”.

Carollo y García estuvieron de acuerdo en que nuevas edificaciones podrían causar un aumento en los impuestos sobre las propiedades y en las rentas, que afectaría los bolsillos de los residentes. La mayoría de los residentes de La Pequeña Habana son inquilinos.

“Sí, podría afectar a algunas personas, pero de alguna forma la gente siempre va a encontrar un lugar a donde ir”, dijo García, quien apuntó que muchos edificios en el área son viejos y no han sido mejorados en décadas.

Carollo agregó: “La otra opción es no hacer nada, y permitir que el área se continúe deteriorando, y los caseros abusivos se aprovechen de la gente”.

De acuerdo con Nathan Connolly, un historiador y profesor de Johns Hopkins University, históricamente, las rehabilitaciones de vecindarios de clase trabajadora, han contribuido en desplazar a los residentes más pobres.

“Cuando tienes una alta población de inquilinos, es mas difícil que puedan resistirse a este tipo de cambios”, dijo Connolly, autor de “A World More Concrete: Real Estate and the Remaking of Jim Crow South Florida”, un libro que explora la conexión entre el desarrollo y la discriminación en el sur de Florida.

“Si un vecindario como La Pequeña Habana se vuelve mas moderno, sin que hayan políticas publicas implementadas para garantizar una renta baja, eso garantiza que muchos terminen marginados, lleguen nuevos residentes y se pierda la autenticidad del vecindario”.

Este artículo ha sido modificado para reflejar un cambio en la atribución de la siguiente cita: “Sí, podría afectar a algunas personas, pero de alguna forma la gente siempre va a encontrar un lugar a donde ir”, la cual había sido originalmente atribuida al comisionado Frank Carollo.

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