Sur de la Florida

Un hombre de Cayo Hueso y su auto de cannabis

Mira el 'auto de cannabis' en la carretera

Un auto deportivo construido a base de cáñamo de cannabis podría marcar la pauta para la fabricación de vehículos con bajas emisiones de carbono. El auto está construido sobre el chasis de un Mazda convertible.
Up Next
Un auto deportivo construido a base de cáñamo de cannabis podría marcar la pauta para la fabricación de vehículos con bajas emisiones de carbono. El auto está construido sobre el chasis de un Mazda convertible.

Un hombre de Cayo Hueso se ha convertido en el último, aunque no el primero, en exaltar las virtudes de la Cannabis: un auto fabricado casi completamente a base de cáñamo, que según él puede reducir la huella de carbono de unos 1,000 millones de autos en el planeta, y avanzar en la lucha contra el cambio climático.

“En teoría, uno puede fumar lo que quiera, pero no es una buena idea”, dijo Bruce Dietzen, presidente de Renew Sports Cars, quien afirma que la gente le pregunta a menudo si él fuma marihuana.

Que conste que él no lo hace. Y también para que conste, el auto está fabricado de cáñamo, un primo menos potente de la marihuana que durante miles de años se ha usado para fabricar sogas, y ahora un plástico parecido a la fibra de vidrio.

Dietzen, vendedor retirado de computadoras Dell, completó la fabricación del auto en su garaje el año pasado luego de haberse mudado a la isla hace 16 años con una pequeña flota de carros deportivos, sobre todo curvilíneos clásicos italianos y británicos de la década del ’50 que se han servido de modelo. Usando el chasis de un Mazda, Dietzen construyó el elegante Cannabis Car rojo usando unas 100 libras de cáñamo chino importado. El material leñoso al interior del tallo de cáñamo es combinado con una resina para formar una especie de plástico superfuerte que luego es moldeado en la forma de la carrocería del auto.

Un auto deportivo construido a base de cáñamo de cannabis podría marcar la pauta para la fabricación de vehículos con bajas emisiones de carbono. El auto está construido sobre el chasis de un Mazda convertible.

Dietzen afirma que él aceptará pedidos personalizados por esos autos; los precios van de $40,000 por un modelo de 130 caballos de fuerza, hasta $197,000 por una edición de 2,300 libras movida por un potente motor de 640 caballos de fuerza. Pero subraya que tiene menos interés en fundar la compañía más novedosa y grande de autos ecológicos que en inspirar a las compañías automovilísticas ya existentes.

“Lo único que quiero es hacer un auto por vez, día a día”, dijo Dietzen, quien viajó en septiembre a Chicago para mostrar el auto.

“Tengo 61 años. Yo no voy a salir a buscar un montón de gente para financiar esto que quieran grandes resultados trimestrales porque eso es una manera perfecta de hundir una compañía. Estoy haciendo esto porque creo que hay que hacerlo”, dijo. “No quiero mirar al final de mi carrera y decir, qué bien, vendí muchas computadoras”.


Dietzen cree que su auto es probablemente el único auto de cáñamo en producción en la actualidad, aunque no es el primero ni mucho menos.

En 1941, Henry Ford develó el Soybean Car (Auto de Frijol de Soya). Pero su producción se suspendió cuando estalló la Segunda Guerra Mundial. No se conocen los ingredientes exactos, pero los historiadores creen que el auto de Ford estaba construido a base de cáñamo, paja de trigo y linaza, unidos por una resina a base de frijol de soya.

“No es que a él le interesara el medio ambiente, pero, como él se crió en una granja, quería mucho a los granjeros, y los granjeros estaban en ese entonces tan en apuros como hoy en día”, dijo Deitzen.

El cultivo del cáñamo en Estados Unidos también tropezó con obstáculos durante ese período. Luego de que DuPont sacó al mercado un nuevo nylon sintético y más barato, y que un fervor antimigratorio se apoderó del país, ayudado por películas como Reefer Madness (Locura canábica), se desató la oposición a la marihuana. En 1937, Estados Unidos prohibió el cultivo del cáñamo. Sin embargo, el uso del cáñamo en EEUU se ha mantenido alto hasta el momento. (Entre paréntesis, el gobierno federal trató brevemente de resucitar el cultivo del cáñamo con un documental llamado Hemp for Victory (Cáñamo para la victoria), hecho en 1942.)


En el 2015, la industria estimó que las ventas en Estados Unidos alcanzaban unos $580 millones al año. Con el aumento de la legalización de la marihuana y el acuerdo del gobierno en el 2014 de aprobar algunos programas piloto de cultivo de cáñamo, se habla de un regreso al cultivo industrializado del cáñamo.

Lo que interesó a Deitzen fue la flexibilidad del cáñamo, y su fortaleza. Prácticamente todas las piezas de su carro que se pueden fabricar de cáñamo lo han sido, incluyendo la carrocería, el tablero de instrumentos y las alfombras. Las piezas del motor, el chasis, los conmutadores del limpiaparabrisas y otras piezas mecánicas y eléctricas no lo son. Fabricar un auto a base de cáñamo y propulsarlo con biocombustibles, podría brindar grandes beneficios en el control del carbono, dijo.

“Es un auto operando en un medio ambiente con cero contenido de carbono”, dijo.

Durante su vida, un auto propulsado por gasolina crea una huella de carbono de unos 380 gramos de carbono por milla, según la Unión de Científicos Preocupados (Union of Concerned Scientists). La huella de carbono de los híbridos es menor, pero sigue siendo de más de 200 gramos. Y eso no incluye el carbono creado en el proceso de fabricación antes de que se llene por primera vez el tanque de ese auto. Según los cálculos de Deitzen, un auto de cáñamo, que está hecho a base de la planta en más de un 55 por ciento, puede reducir esa huella en alrededor de una cuarta parte.


“De modo que, en teoría, los mil millones de autos en la carretera podrían estar reduciendo el carbono. No hemos llegado allá todavía, pero la tecnología ya lo ha hecho”, dijo.

No obstante, hasta el momento la idea no ha prendido en el mundo de la fabricación de automóviles. En el 2008, Lotus develó el Eco Elise, con carrocería de cáñamo, pero hasta el momento es un “concepto de auto”, no un modelo en producción. El canadiense Kestrel tampoco ha llegado a las líneas de montaje. Los fabricantes europeos, que pagan grandes tarifas de eliminación de desechos por botar autos de metal corroído, están incorporando un mayor uso del cáñamo en los autos, pero sólo para algunas piezas. No obstante, cinco años después de que Mercedes introdujera un panel de puerta de auto hecho de yute, el uso de fibras naturales en los autos fabricados en Alemania se ha triplicado.

De modo que, ¿cuán listo está el mundo para una furgoneta de “yerba” o un mini van de Maui Wowie? Dietzen está trabajando en un segundo modelo — no ha querido decir si se trata de un pedido personalizado — y tiene planes de visitar las oficinas centrales de la Ford cuando vaya en junio a la Copa Cannabis (Cannabis Cup) en Clio, Michigan. El está en conversaciones con Cool Planet, una compañía tecnológica de Colorado que está desarrollando combustibles con cero contenido de carbono, y está en el proceso de filmar segmentos de un documental producido por Diana Oliver, quien creó Hempsters Plant the Seed (Los cultivadores de cáñamo siembran la semilla) con Woody Harrelson.

“Cada pieza de plástico en el mundo se puede fabricar de cáñamo en vez de petróleo, y necesita hacerlo”, dijo Dietzen. “Es una de las grandes formas en que vamos a revertir los cambios climáticos”.

Siga a Jenny Staletovich en Twitter @jenstaletovich

  Comentarios