Sur de la Florida

Un cabildero libra una batalla por los desamparados en Miami

Ron Book, jefe de la junta directiva del fondo de ayuda a los desamparados, arriba agachado con camisa blanca, conversa con un matrimonio que duerme en la calleen el 2015.
Ron Book, jefe de la junta directiva del fondo de ayuda a los desamparados, arriba agachado con camisa blanca, conversa con un matrimonio que duerme en la calleen el 2015. Miami Herald

Cuando la junta directiva del Homeless Trust, encargada de los programas para los desamparados en Miami-Dade, se reunió por primera vez el viernes para decidir qué hacer ante la pérdida de casi $6 millones en asistencia federal, su presidente, Ronald Book, fue uno de los que más habló y el que más golpes dio sobre la mesa.

El destacado cabildero criticó con fuerza los conflictos que veía entre la meta de Washington de acabar con el desamparo y su reciente decisión de rechazar solicitudes de albergues para víctimas de la violencia familiar, tratamiento a drogadictos y otros proveedores de servicios en Miami-Dade que según Book es el mayor golpe financiero de la historia a estas agencias locales.


“Lo que me enfurece es que casi han acabado con nosotros”, dijo Book casi gritando en una sala de conferencias de la sede del gobierno condal, mientras golpeaba la mesa de plástico con el puño. “Echar la gente a la calle es algo estúpido, tonto”

El apretón de cinturón que se avizora para los proveedores de servicios a desamparados y las 700 camas financiadas con fondos federales son la prueba más reciente para Book. Destacado donante a campañas políticas y cabildero pagado de Miami-Dade en Tallahassee, Book ha conseguido numerosas veces que el Condado apruebe su permanencia como presidente del Homeless Trust, que supervisa tanto la agencia como el impuesto a bares y restaurantes que la financia.

A diferencia de otras juntas directivas del condado que supervisan los impuestos a beneficio del transporte público, hospitales y servicios a menores, Book es el rostro público de la rama del condado que presta servicios a los desamparados. La directora de la entidad, Victoria Mallette, ex portavoz del gobierno condal, por lo general se niega a conceder entrevistas. “Ron es el único portavoz autorizado”, dijo el viernes Lisa Mozloom, ejecutiva de la agencia de relaciones públicas que trabaja con el Homeless Trust, en un mensaje de texto.

El año pasado, Miami presentó una demanda para obligar al Homeless Trust a comprar $100,000 en colchonetas para que el albergue municipal de desamparados, abrumado por la cantidad de personas que solicitaban sus servicios, pudiera colocar a más personas fuera del edificio. Book se negó, diciendo que las colchonetas eran una infracción indigna de la norma federal de comprar camas. También desestimó un plan más costoso para el que la entidad pagara retretes portátiles y así evitar que los desamparados de Miami defecaran en el distrito empresarial de la ciudad, plan que los defensores de la medida respaldaron con un mapa digital que generó titulares en todo el país.


A final de cuentas, las dos partes negociaron un compromiso que eliminó el plan de las colchonetas a favor de camas financiadas por el condado en otras partes. El arreglo se logró después de que varias personas opuestas al plan criticaran a Book por preocuparse más por mostrar su control de las políticas condales sobre los desamparados que por hacer cambios razonables a beneficio de Miami.

“El Homeless Trust fue una experiencia macabra”, dijo el viernes Marc Sarnoff, ex comisionado de Miami, quien lideró la batalla del municipio por conseguir las colchonetas y los retretes. “Creo que es hora que el condado Miami-Dade, y todas las municipalidades, estudien la situación para ver si tienen lo necesario para hacer lo que es su responsabilidad”.

El 2 de mayo, el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD) anunció donaciones de por valor de $355 millones que compensan en parte las malas noticias para Miami-Dade: de los aproximadamente $6 millones solicitados, sólo les autorizaron $200,000. Los albergues de la Junior League of Miami para víctimas de las violencia doméstica perdieron unos $900,000, al igual que un programa de capacitación laboral dirigido por la organización Jewish Community Services. Y al centro de rehabilitación New Hope, de Homestead, que presta servicios a drogadictos, le negaron $430,000.

“Ayudamos a personas que están viviendo en sus automóviles, en parques”, dijo Robert Berman, coordinador de viviendas de un programa de Lutheran Services, que ofrece depósitos de seguridad a desamparados que tienen algunos ingresos, pero no el dinero para alquilar una vivienda. “Esperemos que pueda lograrse algo. De otra manera nos veremos obligados a cerrar”.


Aproximadamente 40 por ciento del presupuesto de $59 millones de Miami-Dade para los desamparados, sale de impuesto de 1 por ciento a las cuentas en bares y restaurantes ubicados fuera de hoteles en todo el condado. Los fondos federales son más de la mitad del presupuesto.

El HUD divide las solicitudes de fondos en dos niveles: en el primero los fondos están casi garantizados, pero en el segundo las agencias deben competir con sus contrapartes de todo el país. El año pasado, el segundo nivel recibió sólo el 2 por ciento de los fondos federales que ya recibían. Pero este año, el HUD informó a las agencias que el 15 por ciento de sus fondos anteriores pasarían al segundo nivel.

Eso provocó una competencia nacional que según Book le costó a Miami-Dade más dinero que a ninguna otra agencia en el país.

El HUD prioriza los programas que colocan a los desamparados a largo plazo en viviendas, con programas como subsidio de alquiler en edificios de apartamentos que operan con fines de lucro. La agencia federal también ha hecho que los proveedores locales se alejen de opciones a corto plazo de vivienda en grupos, como los albergues para víctimas de la violencia doméstica o casas para el tratamiento de la drogadicción. Esas instalaciones por lo general limitan la estadía a un máximo de 24 meses, mientras que en las viviendas a largo plazo pueden quedarse indefinidamente.


Al hacer las donaciones más competitivas, dijo un portavoz del HUD, la agencia quería lograr que más proveedores hicieran la transición de camas “de transición” a programas a más largo plazo.

“Tenemos estas metas”, dijo Brian Sullivan, portavoz del HUD. “Tenemos que cumplirlas”.

Los fondos negados por Washington significan más presión para Book en dos frentes: primero, se le considera el director de facto de una agencia que no logró conseguir fondos muy necesarios, y ahora usa su peso político para tratar de conseguirlos.

“La señorita Mallette ha escuchado mis numerosas conversaciones con el legislador Díaz-Balart”, dijo Book a la junta directiva en la reunión del viernes. “No hablé con nadie del personal, sino con el legislador directamente. Hay una razón por la que el senador Rubio llamó desde Irak. Es porque tenemos una comunidad que se preocupa por los suyos”.

Los registros estatales muestran que Book tiene más de 100 clientes de cabildeo, como los condados de Broward y Palm Beach, 18 ciudades, la Universidad de Miami y los Miami Dolphins. Book, de 62 años, dijo que los Heat no son clientes, pero que el anillo del campeonato del 2013 que lleva en la mano es un reflejo de su devoción al equipo (Alonzo Mourning y Dwyane Wade son “amigos cercanos”, dijo). Su hija, Lauren, se ha postulado al Senado estatal por Broward.

Book está en la junta directiva del Homeless Trust desde sus comienzos en 1994 y es su presidente desde el 2006. Los comisionados de Miami-Dade han pasado por alto varias veces el límite de seis años en el cargo para que pueda seguir allí. En las elecciones a la Comisión en el 2014, Book donó un total de $37,000 a los seis titulares que postulaban a la reelección, lo suficiente para colocarlo entre los 20 mayores donantes en ese ciclo, según una base de datos de financiamiento de campañas del Miami Herald.

Book provocó asombro en el 2014 cuando respaldó a Mallette para el cargo de directora del Homeless Trust, que tiene un sueldo de $142,000 al año. Kelly, hermana de Mallette, es directora de Asuntos de Gobierno y destacada asesora de la firma de cabildeo de Book en Aventura— quien era jefa de comunicaciones cuando Carlos Alvarez era alcalde y entonces se hizo cargo de un puesto de recaudación de fondos en el Departamento de Parques— y no tenía historial de servicios sociales. Book dijo que la junta quería “gente nueva” en la agencia.

A pesar de la experiencia en comunicaciones de Mallette, el Homeless Trust mantuvo un contrato de $143,000 al año con la agencia M Network de Miami por servicios de relaciones públicas y con los medios. (Ese dinero incluye un presupuesto de $53,000 para material promocional y otros gastos reembolsables). Book se describe a sí mismo como un “presidente fuerte” que insiste en que Mallette y sus empleados tienen que tener autorización antes de ponerse muy creativos con el dinero para la vivienda.

“Yo participo en las actividades diarias de revisar lo que hacemos. Pregunte cuál es la palabra favorita del presidente. Le prometo que que todos van a decir ‘gratis’. Busco lo barato y soy frugal”, dijo. “Trato del dinero de los impuestos con más cuidado que el mío propio”.

Dos años después de ocupar el cargo, Mallette sabe cuántos desamparados hay alrededor de la fuente frente a la sede del gobierno de Miami-Dade. Los visitantes la ven hablando con ellos sobre los servicios que el condado les ofrece. En la reunión del viernes, mostró a los proveedores los aspectos más destacados de las prioridades de financiamiento del HUD y dijo que la agencia espera encontrar suficiente dinero para mantener funcionando sus programas hasta el otoño.

“Hacemos lo necesario para continuar con estos programas”, dijo Mallette, quien declinó ser entrevistada para este reportaje. “Vamos a tener que convertirnos en algo diferente y buscar más eficiencia… Vamos a tener que repensar cómo hacer una transición. Porque habrá que hacerlo a nivel local”.

Otras agencias también sienten ya los efectos de la pérdida de los fondos del HUD. Tampa dijo que unas 200 camas para desamparados están en peligro debido a la pérdida de $800,000 en fondos federales. Programas de Arizona, Nueva York e Indiana también han reportado pérdidas significativas de dinero del HUD, según reportes noticiosos.

Después de la decisión del HUD, Book enfrentó preguntas sobre por qué Miami-Dade no trató de sacar el provecho máximo al proceso de donaciones presentando programas que se hubieran beneficiado de los fondos del segundo nivel y programas menos seguros en el primer nivel. Pero eso también habría puesto en peligro algunos de los programas más exitosos de vivienda a largo plazo en el condado. El viernes también lo cuestionaron sobre la decisión de ofrecer un máximo de $900,000 en fondos locales para nuevos proyectos en momentos que proveedores batallan por encontrar una forma de reemplazar los fondos federales perdidos.

“Uno no construye una piscina cuando la cocina está desbaratada”, dijo David Raymond, ex director del Homeless Trust director que ahora es asesor de proveedores en Miami y el resto del país.

Pero Book observa cierta justicia en la crisis más reciente: durante la controversia sobre las colchonetas, autoridades de Miami se burlaron del Trust por “acaparar” millones de dólares en reservas a la vez que ignoraba las necesidades municipales, pero ahora ese fondo de emergencia $7 millones se considera una fuente de fondos para compensar la pérdida de dinero del HUD.

“Soy una persona de carácter fuerte”, dijo. “Estoy aquí para dirigir”.

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