Sur de la Florida

La comisión de Miami-Dade pide una revisión de la Ley de Ajuste Cubano

El comisionado de Miami-Dade Bruno Barreiro en una foto del 2013.
El comisionado de Miami-Dade Bruno Barreiro en una foto del 2013. el Nuevo Herald

Una votación extremadamente inusual con respecto a la política de EEUU hacia Cuba tuvo lugar el miércoles, no en Washington o en La Habana, sino en Miami.

Luego de una intensa discusión, la Comisión del Condado Miami-Dade acordó unánimemente pedir al Congreso que revise la Ley de Ajuste Cubano (CAA), una ley federal de 1966 que permite a los cubanos, a diferencia de cualquier otro extranjero, solicitar la residencia de EEUU un año y un día después de su llegada.

Como gobierno local que es, la comisión no tiene autoridad sobre la política exterior del país. Pero como cuerpo legislativo en el hogar de la mayor comunidad cubana del país, su votación representa una admisión simbólica — hecha incluso por veteranos de línea dura— de que al menos ciertas porciones de la política de EEUU hacia Cuba necesitan ser reconsideradas.

“Esto es algo bueno que ha sido empleado de forma incorrecta en algunos casos, pero eso no significa que debemos eliminarlo”, dijo el comisionado Javier Souto, republicano nacido en Cuba, de CAA. “No deberíamos tirar la soga tras el caldero”.

El comisionado Bruno Barreiro, republicano hijo de inmigrantes cubanos que se hicieron residentes de EEUU gracias a la ley, propuso pedir al Congreso que la derogue por completo, una solicitud atrevida que llamó la atención entre los exiliados cubanos ya nerviosos por la medida del presidente Obama para normalizar las relaciones con el gobierno comunista de la isla.

El miércoles, desde el estrado de la comisión, Barreiro restó importancia a críticas de que él se estaba sumando al bando de la administración de Obama o reaccionando ante reportajes que han llamado la atención sobre criminales que han abusado de los privilegios que les otorga CAA. Dijo que él había pedido por primera vez a la oficina del abogado del Condado que redactara una legislación similar en el 2009.

La razón, de acuerdo con Barreiro: Fidel and Raúl Castro han sacado partido a CAA para animar a los disidentes a abandonar la isla y dejar de ser una amenaza política. La ley ha permitido además a los Castro enviar espías a infiltrar EEUU, dijo Barreiro.

“A nivel pequeño, a nivel personal, creo que ha ayudado sustancialmente a los cubanos individuales que han venido y han podido encontrar libertad y trabajar duro por sus familias y prosperar en sus vidas”, dijo Barreiro. “Pero a gran escala, como política a gran escala para un régimen — un régimen totalitario— desafortunadamente creo que ha beneficiado al régimen”.

Su propuesta llevó a algunos de los otros cinco cubanoamericanos en la comisión, la cual tiene 13 miembros y es mayoritariamente republicana, a relatar historias personales sobre cuándo y cómo sus familias salieron de Cuba. Rebeca Sosa, republicana que salió de Cuba a Puerto Rico a los ocho años, dijo con lágrimas en los ojos que no podía apoyar la eliminación de esa ley sin el establecimiento de una democracia en Cuba.

“Yo nunca daré mi voto para eliminar algo que ha ayudado a personas que escaparon realmente de ese régimen”, dijo.

Al final, Barreiro aceptó una enmienda propuesta por Esteban “Steve” Bovo, republicano cuyo padre es veterano de la Bahía de Cochinos, pidiendo al Congreso que “revise y enmiende la Ley de Ajuste Cubano para asegurar la protección continuada de los inmigrantes que escapan a la persecución política”.

Bovo citó declaraciones anteriores de republicanos de Miami en el Congreso, incluyendo el senador Marco Rubio, todos los cuales han apoyado la revisión de CAA para hacer más estrictas sus restricciones. Ellos han descrito su objetivo como la eliminación de los llamados refugiados económicos que regresan a Cuba en cuando tienen la posibilidad legal de hacerlo, llevándose consigo a veces el dinero acumulado en EEUU.

Aunque la votación no conllevaba una verdadera influencia en la política exterior del país — algo que los comisionados admitieron repetidas veces— ellos la tomaron muy en serio y, preocupados de que la medida podría tener malas consecuencias para Barreiro, lo elogiaron por su “valentía” en sacar a colación un asunto tan divisivo y contencioso.

“Yo sé que este es un asunto en el que hay mucho dolor y sufrimiento personal, pero tratemos de mirar hacia el futuro”, dijo el comisionado Juan C. Zapata, republicano colombiano americano. “Seamos audaces, y demos un paso que tal vez tenga ramificaciones positivas”.

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