Sur de la Florida

Hombre es acusado de decapitar estatua y amenazar a fieles de iglesia en North Miami Beach

Jorge Arizamendoza fue acusado de destruir el letrero de la iglesia y  decapitar una estatua de 875 años de antiguedad.
Jorge Arizamendoza fue acusado de destruir el letrero de la iglesia y decapitar una estatua de 875 años de antiguedad.

Los parroquianos de la iglesia acababan de comenzar a orar como parte de la misa del domingo donde recordaban a las víctimas de la matanza de Orlando cuando Jorge Arizamendoza entró de forma intempestiva en la capilla “y empezó a dar gritos”.

“Gritó que me iba a matar a tiros a mí y también a todos los que estaban en la iglesia”, dijo el reverendo Gregory Mansfield, rector de la Iglesia Episcopal St. Bernard de Clairvaux, que se encuentra en el Antiguo Monasterio Español en North Miami Beach. “El hecho que este hombre se apareciera dando gritos y profiriendo amenazas después de lo ocurrido en Orlando asustó a todo el mundo”.


A pesar del temor que provocó, la presencia de Arizamendoza no resultó una sorpresa. Tres días antes del incidente —que terminó con su arresto— la policía dijo que destruyó el letrero de la iglesia al frente del monasterio y al día siguiente decapitó una estatua de 875 años de antiguedad.

Mansfield dijo que Arizamendoza —que era conocido por empleados de la iglesia como un desamparado que recibía asistencia— le dijo al administrador del monasterio que volvería el domingo. Agentes de la policía estaban esperándolo.


Arizamendoza, de 33 años, y residente de Maryland, fue llevado al Centro Correccional Turner Guilford Knight (TGK) donde está detenido con una fianza de $75,000. Ahora enfrenta varios cargos, entre otros asalto con agravantes en una institución religiosa, perturbar una congregación religiosa, dos cargos de conducta delictiva en un lugar de culto y allanamiento de una residencia con ocupantes.

De acuerdo con el reporte del arresto, Arizamendoza comenzó sus ataques el jueves después de haber comprado el boleto de entrada para recorrer el monasterio, que se construyó en el siglo XII en España y fue traído pieza a pieza a Estados Unidos por el magnate William Randolph Hearst.


Arizamendoza recorrió el monasterio. Cuando se fue, dijo la policía, le gritó a alguien que no debían estar celebrando misa en el lugar. Según la policía, le lanzó una piedra al letrero electrónico, lo que causó daños por unos $2,000, y luego se marchó.

A aproximadamente las 2 a.m. del día siguiente, dijo la policía, Arizamendoza regresó, en esta ocasión entró por una verja trasera, saltó una cerca, y decapitó la estatua de 875 años del rey Alfonso VII. El año pasado, Arizamendoza había colgado en Facebook una fotografía suya con la misma estatua.

Por último, el domingo, Arizamendoza llegó durante la misa de las 10:15 a.m., cuando había 140 fieles en el santuario. Después de verlo entrar, algunas personas huyeron del lugar, mientras otras en el altar se quedaron congeladas, señaló Mansfield.


“Preguntó quién era el sacerdote y yo me identifiqué”, dijo Mansfield. “Traté de que siguiera hablando”.

Poco después, Arizamendoza fue esposado y sacado del lugar.

“Las personas vienen a una casa de adoración como a un santuario”, dijo Mansfield. “Nadie espera que ocurra algo así”.

El reverendo Peter Eaton, obispo de la Diócesis Episcopal del Sureste de la Florida, que acudió de inmediato a la iglesia tras escuchar las noticias, dijo: “Cada vez que sucede un incidente de este tipo nos preocupamos mucho. Las iglesias son lugares donde las personas tienen que estar seguras”.

  Comentarios