Sur de la Florida

Indocumentados en crisis por decisión del Tribunal Supremo

Cyntia Hernández durante una protesta el jueves, frente a la Torre de la Libertad, por la decisión de la Corte Suprema de EEUU sobre inmigración.
Cyntia Hernández durante una protesta el jueves, frente a la Torre de la Libertad, por la decisión de la Corte Suprema de EEUU sobre inmigración. For The Miami Herald

Luego que deportaron a su esposo a finales del año pasado, Karla Hernández, se aferró a la esperanza de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos le iba a dar finalmente los papeles que necesitaba para poder quedarse en el país y criar a sus hijos sin temor a ser expulsada.

Pero esas esperanzas se desvanecieron abruptamente el jueves cuando la Corte Suprema entregó una decisión dividida que mantiene en suspenso las acciones ejecutivas del presidente Barack Obama, que hubieran beneficiado a casi cinco millones de inmigrantes indocumentados, incluyendo a Hernández.


“Yo tenía la esperanza de que la Suprema Corte me iba a ayudar”, dijo Hernández, una hondureña que vive en Miami, en una entrevista telefónica pocos minutos después que se dio a conocer la decisión 4-a-4 de los jueces del alto tribunal. “Imagínese, en mi caso el temor a la deportación no solo continúa, sino que se ha acrecentado”.

La decisión básicamente deja desamparados a los inmigrantes indocumentados a quienes Obama había ofrecido protección temporal contra la deportación si tenían hijos que fueran ciudadanos estadounidenses o residentes permanentes con tarjeta verde. Ese es el caso de Hernández, quien no tiene papeles migratorios, pero cuyos hijos — Carlos Mario, de 16 años, Karolay, de 13, y Mariano, de tres —nacieron todos en Estados Unidos.

El temor a la deportación se ha acrecentado

Karla Hernández, indocumentada

La desesperación de Hernández se reflejó en reacciones similares de millones de inmigrantes en todo el país, así como de parte de sus aliados, los activistas que defienden los derechos de los inmigrantes y que pertenecen a cientos de organizaciones que enarbolan el objetivo de legalización para los indocumentados.


Varios de estos grupos se dieron cita en muchas ciudades del país incluyendo Washington D.C. donde se congregaron frente al edificio de la Corte Suprema.

Es la decisión acertada

Senador Marco Rubio

En Miami, representantes de diferentes grupos se reunieron para una conferencia de prensa frente a la Torre de la Libertad del Miami Dade College en el downtown de Miami sobre Biscayne Boulevard, frente a Bayside Marketplace.

Uno de los grupos que convocó la conferencia de prensa fue la oficina de la Florida del Sindicato Internacional de Empleados de Servicio (SEIU).

Cinco millones se hubieran beneficiado

Su presidenta en Florida, Mónica Russo, dijo: “Ahora más que nunca, nos comprometemos a movilizar nuestra comunidad a las urnas en noviembre para elegir líderes que respeten las contribuciones de los trabajadores inmigrantes y que apoyen la reforma migratoria con un camino a la ciudadanía”.

La declaración de Russo pareció estar dirigida a favor de Hillary Clinton, la candidata presidencial demócrata, que ha prometido buscar una reforma migratoria con camino a la ciudadanía si se convierte en la primera Presidenta y si los demócratas llegan a controlar el Senado, que actualmente está en manos de los republicanos.

En Washington, Obama expresó pesar por la decisión del Tribunal Superior.

“La decisión de hoy es frustrante para aquellos que buscan hacer crecer nuestra economía y traer racionalidad a nuestro sistema de inmigración”, dijo Obama en una declaración en la Casa Blanca. “Es doloroso también para los millones de inmigrantes que han hecho sus vidas aquí”.

Pero no todos estaban adoloridos.


Marco Rubio, el senador republicano de la Florida, expresó su satisfacción por la decisión del Tribunal Supremo.

“Esta es la decisión acertada”, dijo Rubio en un comunicado. “No importa qué soluciones pueda uno preferir para arreglar nuestro sistema de inmigración roto, esas políticas deben de ser buscadas y aprobadas por el Congreso. La política de inmigración no puede ser impuesta al país por los caprichos u objetivos políticos de un Presidente”.

La reacción de Rubio es interesante para muchos, porque en el 2013 fue uno de los autores de un proyecto de ley bipartidista que apoyó a Obama y que hubiera legalizado a unos 11 millones de indocumentados durante un periodo de 10 años. El proyecto de ley nunca fructificó y luego Rubio lo abandonó, antes de su fallida candidatura a la Presidencia. Rubio ahora busca la reelección como senador republicano.

En cuanto a Hernández, la indocumentada hondureña en Miami, la única esperanza que le queda ahora es que los votantes den su apoyo a Clinton.

“La alternativa es la deportación”, dijo Hernández, refiriéndose al candidato republicano Donald Trump que ha prometido deportar a todos los indocumentados.

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