Sur de la Florida

Crecimiento de población hispana en Florida podría decidir elección

Una pareja de votantes sale de la biblioteca de Coral Gables tras emitir su sufragio el 13 de maarzo del 2016 en las elecciones primarias de Florida.
Una pareja de votantes sale de la biblioteca de Coral Gables tras emitir su sufragio el 13 de maarzo del 2016 en las elecciones primarias de Florida. Miami Herald

Cuatro años pueden hacer una diferencia. En la Florida, en año de elecciones presidenciales, la diferencia significa un nivel poblacional en rápido crecimiento que puede influir en el resultado de esa competencia nacional.

El estado sigue siendo un estado indeciso de importancia crucial en las elecciones presidenciales, pero, desde el 2012, el electorado de la Florida ha cambiado de un modo significativo, lo cual ha exacerbado el papel de su creciente población hispana e igualmente creciente población de ancianos, y posiblemente sembrando las semillas de una futura revolución más disruptiva.

Las tensiones generacionales e ideológicas que podrían emerger entre la generación de la postguerra, en proceso de envejecimiento, y sobre la cual datos muestran que se ha hecho más conservadora y menos confiada en el gobierno, y las jóvenes generaciones cada vez más diversas de la Florida tienen el potencial de hacer de este estado un barómetro del resto de la nación… una vez más.

Nuevos datos poblacionales dados a conocer por la Oficina del Censo de Estados Unidos el 23 de junio muestran que el estado creció en 1.46 millones de personas del 2010 al 2015. En cuanto a la composición étnica, los hispanos representan el 51 por ciento del crecimiento. En cuanto a los grupos de edad, las personas de 65 o más años representan el 46 por ciento del crecimiento. En cinco años, la población hispana de la Florida creció en un 15 por ciento, seis veces más que los blancos no hispanos, y casi el doble de rápido que los afroamericanos.


Más de un tercio del crecimiento — más de 610,000 personas — tuvo lugar en los condados Miami-Dade y Broward, que son el epicentro de la población hispana del estado. Pero el crecimiento más rápido tuvo lugar en los condados a lo largo del corredor de la I-4, de los condados Orange, Osceola y Seminole a Polk y Hillsborough, cuya población hispana aumentó en 424,000.

La población hispana también creció en condados con poblaciones antes menos densas. El condado St. John, la comunidad mayormente suburbana al sur de Jacksonville cuyo ingreso mediano de $65,575 es el más alto del estado, vio un aumento del 42 por ciento en su población hispana. Casi 8,500 más personas viven ahora allí. El vecino condado Clay tuvo un aumento del 32 por ciento en residentes hispanos, con 9,360 recién llegados más.

Y en el área del Panhandle de la Florida, sede de tres bases militares, los condados Santa Rosa, Okaloosa y Bay vieron aumentos de sus residentes hispanos de entre 39 por ciento y 34 por ciento entre el 2010 y el 2015.

Pero, para especialistas en sondeos como para los observadores políticos, lo más importante es el impacto potencial de estos cambios demográficos en las elecciones de noviembre.


“La Florida es el mayor estado indeciso del país, y por lo tanto es el mayor estado indeciso con una población hispana”, dijo Peter A. Brown, director adjunto de Quinnipiac University Poll. “No es una sorpresa para nadie que ha habido un aumento sustancial de la población hispana en el estado. La pregunta es: ¿cuántas personas están registradas para votar, y cuántas de ellas irán de verdad a las urnas?”

Históricamente hablando, el índice de participación de los hispanos en las elecciones ha sido bajo. A nivel nacional, y en la Florida, la población es joven — casi la mitad tienen menos de 29 años, y la generación del milenio tiende a no votar con mucha frecuencia — y muchos son inmigrantes que todavía no han conseguido la ciudadanía.

 

El condado Miami-Dade, el cual tiene el porcentaje de hispanos más alto del estado con 66.7 por ciento de su población compuesta por latinos, vio asimismo el índice de votación más bajo del estado en las elecciones legislativas del 2014, donde sólo el 41 por ciento de sus votantes registrados entregaron boletas.

“Existe una brecha excepcionalmente grande entre el por ciento de población que es hispano y el por ciento del electorado que es hispano”, dijo Steve Schale, consultor político demócrata. Él considera que el número verdadero de votantes hispanos es mayor en realidad de lo que parece en el papel, ya que muchos de los que se registraron para votar antes del 2006 no tuvieron la opción de identificarse a sí mismos como hispanos.


Pero el crecimiento de los votantes hispanos en la Florida podría asimismo verse compensado por el crecimiento del grupo que está entre sus votantes más confiables: personas de la raza blanca y de más de 65 años. En cuanto a la presencia de este grupo, la Florida es el baluarte de la nación.

De acuerdo con las cifras más recientes del censo, la Florida presentó el mayor porcentaje de población de 65 o más años -19.5 por ciento- entre los estados en el 2015.

El condado Sumter es la sede de una de las áreas metropolitanas de más rápido crecimiento, The Villages, y es el único condado en la nación donde la mayoría de su población llegó a la edad del retiro en el 2015. La edad mediana: 67. El ingreso familiar mediano: $49,874. La región vota por los republicanos y es conservadora, pero en los últimos cinco años Sumter vio también un aumento en su población hispana: 20 por ciento.

Los hispanos son el grupo demográfico de más rápido crecimiento del país, pero desde que George W. Bush saliera reelecto en el 2004 con el 44 por ciento del voto hispano, el apoyo republicano dentro de ese grupo ha disminuido drásticamente.


En la Florida, donde la sustancial población cubanoamericana del estado creó un bloque que votaba tradicionalmente a favor de los republicanos, el cambio es drástico. El punto crítico ocurrió en el 2008, cuando más hispanos se registraron como demócratas que como republicanos. Esa brecha se hizo aún mayor durante los cuatro años siguientes, cuando un nuevo fenómeno empezó a manifestarse en el 2012: más nuevos votantes hispanos se registraron como no afiliados a partido que como republicanos.

De acuerdo con la División Electoral de la Florida, el registro de los hispanos como votantes ha estado aumentando sostenidamente. Los votantes hispanos representan ahora el 17 por ciento, 2 millones de los 12.2 millones de votantes en la Florida.

Un factor que impulsa este cambio en gran medida es la migración de puertorriqueños desde la isla en crisis económica a las comunidades del área central de la Florida, así como un movimiento de la población puertorriqueña del área del nordeste de EEUU a esta región. Ya en el 2014 había más de un millón de personas de origen puertorriqueño en la Florida.

A diferencia de los inmigrantes de otros países, los puertorriqueños son ciudadanos estadounidenses y pueden votar en cuanto se establecen en un lugar.

El condado Polk ha visto una explosión de migración puertorriqueña en los últimos cinco años: 52,000 más, un aumento del 24 por ciento.


En Miami Dade, donde el influjo de hispanos no cubanos ha hecho cambiar el electorado condal de republicano a demócrata, el porcentaje de hispanos ha crecido del 65 por ciento a un 66.7 por ciento, a un total de 3.6 millones. En el condado Broward, el aumento fue del 25 por ciento al 28 por ciento, en un millón.

¿Qué significa eso para los aspirantes a la presidencia, el republicano Donald Trump y la demócrata Hillary Clinton? En base a los resultados de Mitt Romney y John McCain, la mayoría de los republicanos opinan que para que Trump triunfe en noviembre necesitará ganarse una mayor porción del voto hispano en la Florida, y a nivel nacional, de lo que ellos tuvieron.

Pero un reciente sondeo en internet de votantes hispanos hecho por la Escuela de Asuntos Internacionales y Públicos Steven J. Green de la Universidad Internacional de la Florida y la compañía de publicidad móvil hispana Adsmovil muestra que las cifras, en estos momentos, están abrumadoramente en contra de Trump, y que su posición migratoria de línea dura y su llamado a construir un muro en la frontera sur le han hecho mucho daño.

El sondeo mostró que el 75 por ciento de los votantes hispanos encuestados a nivel nacional respaldaban a Clinton, mientras que el 17 por ciento apoyaban a Trump, y un 8 por ciento escogió “otro”. Las dos preocupaciones principales: la inmigración y la economía.

Esta tendencia continuó por igual en ambos géneros, pues el 75 por ciento de los hombres y mujeres hispanos estaban igualmente a favor de Clinton, lo cual continúa una tendencia que los encuestadores han encontrado en encuestas semanales desde marzo.


Es muy probable que el impacto del rápido crecimiento de la población hispana en todo el estado y su aversión a Trump se haga sentir en las elecciones legislativas estatales, donde los distritos son más pequeños, dijo Max Steele, portavoz del Partido Demócrata de la Florida.

“Los puertorriqueños se registran como no afiliados a partido alguno, pero eso no significa que no tengamos una idea bastante clara de por quién van a votar”, dijo. “Estas personas no van a votar por Trump, y tenemos casi completa seguridad de que podemos darles mejores razones para que voten por nosotros de lo que él puede”.

Schale, el estratega demócrata que ayudó a orquestar la victoria electoral del presidente Obama en la Florida en el 2008, está de acuerdo en que podría haber un impacto significativo en las elecciones por puestos estatales y locales por parte de los votantes hispanos.

El representante estatal Ross Spano de Tampa, por ejemplo, es un “conservador de los suburbios blancos anglosajones”, dijo. Pero su distrito se ha convertido en “uno de los más competitivos en la Florida este año debido al crecimiento del sector hispano en el lado este del condado”.

El crecimiento de la población hispana en Hillsborough ha sido de 109,810 del 2010 al 2015, un aumento del 18 por ciento.


Para que Trump pueda ganar, dijo Schale, él tendrá que reducir el número de votantes blancos anglosajones de los demócratas, por medio de apelar al creciente número de ancianos en la Florida, pero eso podría tener repercusiones en el resto de las elecciones estatales y locales.

“En estos momentos, para que los republicanos puedan competir realmente en la Florida tienen que aceptar que el país no está habitado exclusivamente por hombres blancos anglosajones de 75 años. Ya no es un problema de difusión, es un problema político”, dijo.

Por su parte, el vocero del Partido Republicano de la Florida (RPOF) Wadi Gaitán no quiso hablar del impacto que Trump podría tener en el atractivo del partido para los votantes hispanos. El éxito de la campaña de los líderes republicanos por mantener en la boleta al senador federal Marco Rubio, no obstante, fue visto como una estrategia para hacer un fuerte contrapeso al efecto negativo que Trump pueda tener entre los votantes hispanos.

“No es ningún secreto que el voto hispano tiene mucho peso en la Florida, y es algo con lo que nos hemos mantenido muy comprometidos”, dijo Gaitán. Pero afirmó que el RPOF se ha esforzado por ganarse a los votantes hispanos, especialmente en el corredor de la I-4 a principios del presente ciclo electoral, por medio de reforzar los grupos de apoyo comunitario y los programas de difusión a través de su Institución de Liderazgo Republicano (Republican Leadership Institution).

“Aquí, a nivel de base, vemos que las personas siguen registrándose para votar, y la conclusión a la que llego es que esas personas quieren participar en las elecciones de noviembre”, dijo.

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Mary Ellen Klas: meklas@miamiherald.com and @MaryEllenKlas

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