Sur de la Florida

La saga de Elián fue la primera prueba para Jeb Bush como gobernador

Los federales se llevan a Elián poco después de las 5 a.m. del 22 de abril del 2000, de la casa en la Pequeña Habana donde permanecía con varios parientes.
Los federales se llevan a Elián poco después de las 5 a.m. del 22 de abril del 2000, de la casa en la Pequeña Habana donde permanecía con varios parientes. AP / Archivo

Tarde por la noche en un Viernes Santo de hace una década y media, Jeb Bush estaba clavado frente a su correo electrónico.

El país estaba fascinado con la historia de un niño de 6 años de Miami llamado Elián González. Personas como Cindy Kucharsky estaban tan enojadas con el regreso inminente de Elián a su padre en la Cuba comunista que ella envió un correo electrónico titulado: “Poncio Clinton se lava sus manos y deja el caso Elián a Reno”, refiriéndose al presidente Bill Clinton y a la secretaria de Justicia de Estados Unidos Janet Reno.

“Me siento verdaderamente amilanada por lo que esta administración hará a este pequeño niño. Necesitamos mantenernos orando este fin de semana”, escribió Kucharski.

Eran las 10:58 p.m. del 21 de abril del 2000. Siete minutos más tarde, el gobernador de la Florida opinaba.

“No creo que los federales se lleven este fin de semana a este niño”, escribió Bush, quien terminó simplemente como “Jeb”.

Estaba equivocado. Los federales se llevaron a Elián poco después de las 5 a.m. del siguiente día de la casa en la Pequeña Habana donde permanecía con parientes. Bush, quien estuvo enviando correos electrónicos hasta eso de las 3:30 a.m., estaba anonadado.

Quince años después, el caso Elián González ofrece un retrato de Jeb Bush –ahora un probable candidato presidencial- mientras manejaba una de sus primeras crisis en el cargo. Apenas un año en su primer término, Bush se vio obligado a cubrir dos mundos: su comunidad llena de apasionados exiliados cubanos que se negaban a enviar al joven Elián de regreso al régimen comunista de Fidel Castro, y el gobierno federal, atrapado en una disputa diplomática sobre una batalla internacional de custodia familiar.

Bush comprendió la franca oposición de los exiliados, pero reconoció que había poco que se pudiera hacer legalmente para mantener a Elián en territorio estadounidense. El nuevo gobernador mostró un don político que mantuvo su aprobación entre los cubanos de Miami, quienes hasta el presente día hablan de Bush como uno de los suyos.

¿Moderado o conservador?

Ese es el Bush moderado que algunos de sus partidarios desean en la Casa Blanca. Pero durante los cinco siguientes años, Bush asumiría un enfoque más polarizado y conservador cuando presionó los límites del poder ejecutivo para tratar de mantener viva a Terri Schiavo, una mujer de St. Petersburg con un cerebro dañado. Al igual que con Elián, Bush no tenía ninguna autoridad para intervenir. Sin embargo, lo hizo una y otra vez en el caso Schiavo, para luchar por lo que consideraba un caso moral guiado por creencias religiosas.

A los ojos de Bush, el gobierno no podía dar permiso para que Schiavo muriera. Con Elián, las cosas eran diferentes. El gobierno podía devolver a un pequeño niño a vivir con su padre en Cuba.

Durante el caso Elián, Bush se mantuvo por encima de la refriega en Tallahassee, mientras seguía de cerca lo que ocurría en Miami. Correos electrónicos de los ocho años de Bush en la Mansión de Gobernador muestran que durante los momentos más tensos del estancamiento de cinco meses, Bush recibió frecuentes actualizaciones de los jefes del Departamento de Cumplimiento de la Ley de la Florida. Una de ellas estaba tan detallada que destacaba lo que dijo un presentador en una radio AM en español. Los correos electrónicos del ex gobernador los dio nuevamente a conocer el mes pasado el Centro de la Florida para Reportajes Investigativos.

Los correos electrónicos muestran que Bush, quien famosamente incluyó su BlackBerry en su retrato oficial, estaba usualmente en contacto con el público, al responder rápida y totalmente a las muchas personas fuera de la política que le escribían regularmente, a menudo para criticarlo.

El día después que los federales se llevaron a Elián, Molly Volz, de Pensacola, acusó a Bush de jugar a la política. “Si el presidente fuera republicano, probablemente usted debió apoyar la acción”.

“Por favor, no haga que uno de sus ayudantes responda”, escribió Voltz. “Es mejor que no responda”.

Bush respondió él mismo: “Estoy entristecido con la decisión del gobierno federal de llevarse a Elián a la fuerza de su casa en Miami cuando había un importante progreso para alcanzar un acuerdo con el padre”.

Elián rescatado

Elián fue rescatado del Océano Atlántico el Día de Acción de Gracias de 1999. Lo hallaron flotando en una cámara de neumático después que la embarcación en que salió de Cuba se hundió, muriendo su madre y otras 10 personas.

El padre del niño —y el gobierno cubano— querían que Elián regresara a la isla, y afirmaban que mantenerlo en EEUU era el equivalente de un secuestro. Por su parte, la familia de Miami argumentó que lo mejor para Elián era quedarse en el país, sobre todo después que su madre sacrificó su vida para que él pudiera alcanzar suelo norteamericano. Cuando la agencia de inmigración determinó que Elián debería volver a Cuba con su padre sus parientes de Miami se negaron a entregarlo.

Bush trató de hallar una solución pacífica y en parte neutral, y pidió una audiencia para custodia ante un juez estatal donde se decidiera el futuro de Elián, aunque legalmente el estado no tenía poder. La familia de Elián no tenía estatus legal para solicitar una audiencia, luego que el gobierno federal decidió que el padre era una persona adecuada para cuidarlo. Entretanto, una corte estatal no tenía jurisdicción sobre una agencia federal ni asuntos de inmigración.

El gobernador reconoció que, aunque se celebrara una audiencia, era muy probable que un juez decidiera a favor del padre de Elián.

“Si todo sigue igual, el padre logrará la custodia”, escribió Bush en un correo electrónico cinco días antes de la redada.

Su posición relativamente mesurada ayudó a Bush evitar la suerte de algunos políticos locales cuyas carreras se vinieron a pique por la forma en que manejaron el problema. Donald Warshaw, administrador de la ciudad de Miami, perdió su empleo tras violentas protestas. La popularidad de Alex Penelas, alcalde del Condado Miami-Dade, se desplomó en el Partido Demócrata después que desafió al gobierno federal en televisión nacional. (Penelas se negó a hacer campaña con el vicepresidente Al Gore más tarde ese mismo año. George W. Bush ganó la Florida, y luego la Casa Blanca por 537 votos). La fiscal general Reno aspiró a ser gobernadora de la Florida en el 2002 y ni siquiera pudo asegurar la nominación demócrata.

“Respaldo su decisión de permanecer como observador en el caso Elián”, le escribió Trecia C. Benefield a Bush el día antes de la redada en un correo titulado “¡Lo apoyo!”, “Gracias por no convertir esta situación en un acontecimiento político”.

Cuando respondió a los correos de diferentes personas que estaban a ambos lados en el caso de Elián, Jeb Bush no tuvo temor de decir su opinión ni de responder con fuerza, especialmente cuando los periodistas atacaron a los cubanos de línea dura. El día después del asalto, Bush recibió un correo titulado “Anarquía Cubana” que le mandó Fred Knight y su esposa en Sarasota, quienes le imploraron: “Por favor, no siga complaciendo a esta gente por obtener votos”.

En su respuesta, Bush le dijo que estaba “respetuosamente” en desacuerdo.

“Soy de Miami y he trabajado y vivido con los cubanoamericanos. Son, en su gran mayoría, buenos patriotas americanos quienes, supongo, comparten sus valores”, escribió. “Por favor, no caiga en el estereotipo de la prensa nacional sobre este grupo, ya que no es monolítico”.

Bush concluyó el correo de manera educada: “De nuevo, aprecio que me haya escrito y le deseo un bonito Día de Pascua Florida”.

La culpa es de Clinton

Una y otra vez, el gobernador republicano culpó a la administración demócrata del presidente por politizar el caso.

“Creo que deberíamos darle a Elián una audiencia de custodia para determinar qué es lo mejor para él”, le escribió Bush a Glenn Langford de Indiantown el 1ro. de abril. “Todo lo demás es pose y política (algo característico del gobierno de Clinton).”

“Si este asunto se hubiera manejado como un caso de custodia, me imagino que Elián habría regresado hace tiempo con su padre”, le escribió Bush a George Cavros el 26 de abril. “El gobierno de Clinton ha politizado el problema, no los que defienden que se realice una audiencia”.

Aunque alguien le pidió al gobernador que se involucrara a fondo en el caso de Elián, Bush no llamó por teléfono a Clinton hasta la noche antes de la incursión, el viernes santo. Después de la llamada, Bush dijo sentirse optimista de que dentro de poco se llegaría a un acuerdo con la familia de Elián, y el niño se podría reunir tranquilamente con su padre.

Lo que ocurrió, sin embargo, fue otra cosa. A las 5 a.m. del sábado, el entonces subfiscal general Eric Holder llamó a Bush para decirle que agentes federales estaban listos para iniciar el asalto para sacar a Elián de la casa de sus familiares. Veinte minutos más tarde, Holder lo llamó de regresó y le dijo que el niño estaba ya en manos del gobierno. Bush, sintió que lo dejaron al margen de las negociaciones, y criticó públicamente al gobierno federal for por tratar el operativo de Elián como si fuera una “situación de rehenes”.

Incluso después que Elián regresó a Cuba, Bush continuó manteniendo su preocupación sobre posibles revueltas en Miami. Visitó la ciudad para pedir calma antes de las protestas callejeras. De igual modo, le aconsejó privadamente al alcalde Joe Carollo que no despidiera al administrador de la ciudad temiendo mayores agitaciones, una sugerencia que Carollo ignoró. Warshaw, el administrador, no le informó a los funcionarios electos con antelación acerca del asalto federal, aunque el departamento de policía conocía el plan. Igualmente algunos acusaron a la policía de responder con demasiada severidad a las demonstraciones.

“Me va bien tratando de mantener las cosas en calma”, escribió Bush el 29 de abril cuando Kucharski le preguntó cómo le iba. “Fui Miami el jueves y la cosa estaba muy mala. La tensión y el dolor son grandes. Estoy muy preocupado”.

Elián volvió a aparecer en correos electrónicos de Bush cinco años después, y no por nada que tuviera que ver con el niño.

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