Sur de la Florida

Argentina investiga nexos de ex presidentes con imperio inmobiliario en Miami

Una compañía registrada a nombre de Sergio Todisco y Elizabeth Ortiz Municoy pagó $4 millones por una unidad en el St. Regis en Bal Harbour. Más tarde, fue vendida por $6.75 millones.
Una compañía registrada a nombre de Sergio Todisco y Elizabeth Ortiz Municoy pagó $4 millones por una unidad en el St. Regis en Bal Harbour. Más tarde, fue vendida por $6.75 millones. MIAMI HERALD

La pregunta es obligatoria: ¿De dónde sacó un misterioso argentino casi $65 millones para gastar en apartamentos de gran lujo en Miami y Nueva York, y centros comerciales en el sur de la Florida?

Eso es lo que un fiscal argentino quiere saber, especialmente porque Sergio Todisco no parece tener fortuna propia, y porque una vez fue el testaferro de un alto asistente del fallecido presidente Néstor Kirchner.

La controversia vuelve a mostrar cómo los lujosos apartamentos de Miami pueden atraer dinero potencialmente ilícito de todo el mundo.

Entre el 2010 y el 2015, compañías registradas en la Florida a nombre de Todisco y su ahora ex esposa, Elizabeth Ortiz Municoy, agente de bienes raíces en Miami y Buenos Aires, invirtieron unos $21 millones en condominios de lujo en algunas de las torres de apartamentos más lujosas del sur de la Florida, como Icon Brickell, St. Regis, Turnberry Ocean Colony, Apogee Beach y 900 Biscayne. La joya de la corona era un condo de cuatro habitaciones y $10.7 millones en el Regalia de Sunny Isles Beach. Las compañías vendieron más tarde la mayoría de las propiedades.


Otras empresas en que Todisco y Municoy aparecía como ejecutivos invirtieron $30 millones en filiales bancarias y una farmacia en el sur de la Florida, así como un apartamento de $13 millones en el Plaza Hotel, de Manhattan.

Solamente dos de las transacciones fueron hipotecas, según registros públicos, lo que significa que las otras compras probablemente fueron en efectivo.

En Argentina se desarrollan en este momento amplias investigaciones sobre corrupción alrededor del fallecido Kirchner, quien murió en el 2010, y su esposa, Cristina Fernández de Kirchner, que lo sustituyó en la presidencia de Argentina. Pero ahora un fiscal federal argentino ha abierto una investigación para determinar si Todisco y Municoy lavaban dinero para aliados de Kirchner, e incluso los propios Kirchner, aunque todavía no son objeto oficial de la investigación.

Existe por lo menos evidencia convincente de que Todisco y Municoy compraban las viviendas para personas que querían mantener oculta su identidad.

“La posición tributaria de Todisco y Municoy, revelada por documentos obtenidos [por la fiscalía] imposibilita asociarlos con las transacciones millonarias realizadas en el exterior”, dice una denuncia presentada como parte de la investigación sobre Todisco.

Esa es la razón por la que las autoridades argentinas muestran tanta sospecha: en el mismo momento que Todisco compraba los apartamentos de lujo en Miami, era director de Gold Black Limited, una compañía en paraíso fiscal en las Islas Vírgenes Británicas. El objetivo expreso de Gold Black era la “inversión en bienes raíces” en Estados Unidos, según documentos que se conocieron en la masiva fuga de información sobre empresas en paraísos fiscales, conocida como los Papeles de Panamá.


¿Quiénes eran los dueños de la compañía? Héctor Daniel Muñoz (fallecido de cáncer hace unos meses), secretario personal de Néstor Kirchner, y la esposa de Muñoz, Carolina Pochetti.

Un abogado de Cristina Fernández no respondió a preguntas y no fue posible contactar a Pochetti.

La sombra del presidente

Muñoz fue cobrador de deudas en el bufete de abogados de los Kirchner, antes de que llegaran al poder.

Durante el tiempo que estuvo en el gobierno, Muñoz fue un hombre muy cercano a Kirchner, una especie de mayordomo y hombre orquesta que respondía al teléfono del mandatario, manejaba sus medicamentos y estuvo a su lado cuando lo hospitalizaron. Kirchner lo llamada afectuosamente El Gordo, y según un reporte de prensa, una vez le dio un bofetón durante una discusión. A los dos también les gustaba jugar a las luchas. Cuando Kirchner no podía dormir, despertaba a su amigo para que le hiciera compañía.


Un artículo dijo en una ocasión que Muñoz tenía más poder que cualquier ministro del gabinete. Para llegar a Kirchner, había que pasar por El Gordo.

Después de que el período presidencial de Kirchner concluyó en el 2007 y Cristina Fernández fue elegida para emplazarlo, Muñoz se unió a su personal. Pero renunció dos años más tarde, luego de acusaciones de que usó su puesto para enriquecerse. En el 2013 fue investigado por sospecha de lavado de dinero por supuestamente volar con bolsas llenas de dinero a nombre de los Kirchner. Un juez lo exoneró,

Aunque las compañías en paraísos fiscales tienen muchos usos legales, el secreto que las protege es lo que atrae a losmalhechores.

La estructura corporativa de la compañía en paraíso fiscal de Muñoz era tan poco transparente que ni siquiera Mossack Fonseca, el bufete panameño que manejaba sus asuntos, parecía saber quién era el verdadero dueño.

El bufete dejó de llevar los asuntos de la empresa cuando conoció en el 2015 que la compañía en paraíso fiscal era de Muñoz, según los correos electrónicos filtrados. Un funcionario de cumplimiento del bufete estaba preocupado de que acusaciones de corrupción anteriores significaban que trabajar con Muñoz pudiera ser una infracción de las leyes mundiales contra el lavado de dinero, aunque Muñoz nunca había sido acusado de nada indebido.


Cuando un equipo internacional de periodistas, entre ellos el Miami Herald, publicó sus conclusiones sobre los Papeles de Panamá en abril, salió a la luz la compañía en paraíso fiscal de Muñoz. El portal noticioso argentino BorderPeriodismo descubrió entonces la conexión de Todisco con casi $40 millones en inversiones en bienes raíces en el sur de la Florida.

(El esfuerzo de los Papeles de Panamá fue liderado por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación. El Herald y su empresa matriz, McClatchy, fueron las únicas organizaciones noticiosas estadounidenses que participaron en la primera serie de reportajes. La serie del Herald mostró cómo el dinero de personas acusadas de corrupción ayuda a impulsar el auge de bienes raíces de Miami).

La combinación de un cercano aliado de Kirchner y decenas de millones de dólares sin un origen claro invertidos en bienes raíces en Estados Unidos llamó la atención de las autoridades en Argentina.

Juan Manuel Pettigiani, fiscal federal en la ciudad natal de Todisco, Mar del Plata, abrió una investigación en mayo. Pettigiani indica que los registros bancarios de Todisco muestran un salario mensual de unos $2,000. Así las cosas, parece imposible que él y su esposa hayan tenido el dinero suficiente para comprar tantas propiedades, escribió Pettigiani en la denuncia.

“Mi hipótesis inicial, basada en registros financieros, fue que esta una asociación para lavar dinero a favor de funcionarios públicos corruptos”, declaró al Herald. “Ahora creo que [Todisco y Municoy] pudieron haber usado la experiencia para lavar dinero de otras fuentes también”.

Pero pudiera haber una explicación más sencilla: preocupados por su seguridad y privacidad, compradores extranjeros con frecuencia mantienen sus nombres fuera de los registros públicos en Estados Unidos, aunque no hayan infringido ninguna ley. Es posible que Todisco haya trabajado a nombre de un inversionista legítimo que no quería publicidad.

No fue posible contactar a Todisco tras varios intentos por teléfono y correo electrónico.

La investigación está en sus primeras fases, y todavía debe ser autorizada por una unidad especializada en delitos financieros antes de proceder.

Nexos con Panamá

En una entrevista en abril con el diario argentino La Nación, Todisco dijo que aceptó ser la directora de la empresa en paraíso fiscal de Muñoz, Gold Black, porque eran amigos. Pero dijo que no participaba en las operaciones diarias de la compañía.


Contactada por teléfono, Municoy, dueña de la firma de bienes raíces Municoy International Properties, de Surfside, dijo que no sabía nada de las transacciones multimillonarias o la firma en paraíso fiscal. Dijo que se divorció de Sergio Todisco “hace mucho tiempo” y que no tenía “nada que ver” con las propiedades.

“¿Cómo iba a saber?”, respondió, cuando se le preguntó de dónde había salido el dinero.

Municoy no explicó las razones de su divorcio de Todisco y declinó ofrecer pruebas de su divorcio. Dijo que dos de las propiedades —un apartamento en Icon Brickell y otro en Apogee Beach— pertenecen a compañías de su propiedad, y que su nombre está en los registros de negocios relacionados con algunas de las otras propiedades porque estaba casada con Todisco en ese momento. “No tengo conocimiento de sus negocios personales ni los de su familia”, dijo.

La pequeña oficina de su firma en Surfside, ubicada entre una tienda de pelucas y una tienda de yogur, tiene publicidad de algunas de las torres de condominios en construcción en el sur de la Florida, como Armani/Casa, Turnberry Ocean Club y Fendi Château.

Pero hay otra conexión asombrosa entre las propiedades miamenses y Gold Black.

En el 2015, Todisco y Municoy renunciaron como directores de muchas de las compañías surfloridanas dueñas de las propiedades. Fueron reemplazadas por una mujer llamada Perla Reséndez, que tiene su dirección en los registros empresariales como el bufete jurídico miamense de Roca González.

Aproximadamente en la misma época, Todisco renunció a Gold Black, y allí también Reséndez entró como nueva directora.

“Creo que aquí hay una intención”, dijo Pettigiani, el fiscal argentino. “No es una simple coincidencia”

A los ojos de Pettigiani, la renuncia de Todisco de Gold Black y las compañías de la Florida fue para “imposibilitar que se descubrieran quiénes eran las personas detrás de las transacciones financieras”.


Como Gold Black, varias de las compañías de la Florida tienen nombres que evocan el precioso metal: North Golden, South Golden, West Golden, Harbor Golden, Ocean Golden y Dream Golden Enterprises.

Roca González es el agente registrado de la mayoría de las empresas de la Florida. También representó a Muñoz y a Gold Black, según correos electrónicos filtrados en los Papeles de Panamá.

El abogado Antonio Roca, del bufete Roca González, dijo en un correo electrónico que no podía identificar a los dueños de las propiedades sin infringir el privilegio abogado-cliente. En un breve mensaje, escribió: “Nunca representamos a Sergio Todisco. En la época que representamos al Sr. Muñoz no había ninguna investigación o cargos en su contra”.

Reséndez, dijo, era la directora de la entidad corporativa dueña de las propiedades. Dijo que nunca la ha visto y que no sabe si vive en Estados Unidos.

Bajo Reséndez, las compañías de la Florida compraron un apartamento en Turnberry Ocean Colony y otro en Icon Brickell, para llevar a unos $70 millones el total invertido por las compañías.

El Herald no pudo ubicar a Reséndez.

Riqueza a través del poder

En una región con una mala calificación en materia de medidas globales contra la corrupción, la escala de la supuesta corrupción de los Kirchner es asombrosa, dicen algunos expertos.

“Mis investigaciones indican que [el gobierno de Kirchner] era una empresa estructurada para tomar tanto dinero como fuera de los estados, para colocarlo en sus arcas personales y las de sus partidarios más cercanos”, dijo Douglas Farah, analista de seguridad nacional y ex periodista que ha criticado a los Kirchner en el pasado.

“Los Kirchner llegaron al poder con la meta de hacerse ricos”, dijo Ricardo Monner Sans, abogado argentino y activista contra la corrupción. “Ellos entendieron la lógica de que para tener poder había que tener dinero, y para tener dinero tenían que robar”.

No cabe duda que los Kirchner se hicieron ricos en la Casa Rosada, el palacio presidencial argentino. Los formularios de declaración de activos ofrecen un vistazo a un estatus financiero en ascenso. Los formularios indican que la riqueza declarada de los Kirchner aumentó en más de 800 por ciento, a $4.8 millones, en los 12 años que estuvieron en el poder. Los fiscales investigan hoy si los Kirchner y sus aliados desviaron fondos de contratos de obras públicas.

La policía argentina arrestó en junio a un antiguo secretario de Obras Públicas durante los gobiernos de Kirchner y Cristina Fernández. Vecinos de un convento religioso en las afueras de Buenos Aires se alarmaron cuando vieron al ex funcionario José López lanzando bolsas de plástico al interior del convento, según el diario Washington Post. Cuando la policía llegó al lugar, los agentes descubrieron que las bolsas contenían por lo menos $8 millones en efectivo, además de relojes de lujo y un fusil semiautomático.

Se alega que López trató de sobornar a la policía y fue arrestado, reportó el Post. Más tarde fue acusado de corrupción, aunque dijo que el dinero era una donación a las monjas del convento.

Y una investigación de la entidad pública de construcción de carreteras de Argentina concluyó recientemente que fue usada como vehículo para desviar fondos a los Kirchner y sus aliados, según reportes de la prensa local.

La entidad concluyó que pagó un exceso de 64 por ciento en proyecto de obras públicas entregados a la compañía de construcción de un aliado cercano de los Kirchner, Lázaro Báez.

Báez fue arrestado en abril bajo cargos de lavado de dinero y los fiscales alegan que robó dinero de proyectos de construcción y envió millones de dólares a cuentas en paraísos fiscales mediante una red de empresas pantalla.

Un ex aliado de Báez que admitió haberlo ayudado a lavar dinero, declaró en un tribunal que Báez y Néstor Kirchner llevaron a cabo “un plan sistemático cuyo propósito era vaciar las arcas del gobierno mediante [la aprobación] de obras públicas”.

Los Papeles de Panamá también vinculan a Mauricio Macri, presidente de Argentina, a una compañía en paraíso fiscal. Un juez ha ordenado una investigación de sus declaraciones de impuestos.

Charles Intriago, ex fiscal federal y experto en medidas contra el lavado de dinero, dio que los delincuentes con frecuencia tratan de invertir dinero robado en propiedades.

“Los bienes raíces son un importante campo abierto para los delincuentes, funcionarios públicos corruptos y lavadores de dinero”, dijo. “Los beneficios son extraordinarios y el riesgo de ser sorprendido es menor”.

Efectivo seguro

Todisco y Municoy no se contentaron con casas de lujo en Miami.

En el 2011, una empresa de Todisco invirtió $13 millones en un apartamento en el Plaza Hotel de Manhattan, que mira al Parque Central y ofrece unidades residenciales además de habitaciones de hotel. (La compañía había pagado anteriormente $1.85 millones por otra unidad en el mismo edificio. No fue posible contactar al individuo que aparecía como director de la compañía en ese momento, Osvaldo Parolari. Todisco se hizo cargo de la empresa, Free Experience Inc., poco después de la primera transacción).

En el sur de la Florida, las empresas registradas a nombre de Todisco y Municoy también compraron bienes raíces comerciales. Los edificios que adquirieron están arrendados a grandes empresas: Una farmacia CVS en La Pequeña Habana por $12.1 millones, una sucursal del TD Bank en Miami Shores por $5.5 millones, otro TD Bank en Kendall por casi $7 millones y una sucursal de BankUnited en Pompano Beach por $5.8 millones.

Una reciente ofensiva federal contra el lavado de dinero en bienes raíces de Miami se centró en las propiedades residenciales. Pero las propiedades comerciales pudieran merecen una atención incluso mayor, dijo Jack McCabe, analista de bienes raíces del sur de la South Florida.

No se ha prestado mucha atención a las propiedades comerciales porque hay muchos compradores en el mercado residencial”, dijo McCabe. “Pero creo que estamos viendo el potencial de que dinero lavado se invierta también en el mercado de bienes raíces comerciales… dónde las transacciones son mucho mayores. Eso le da al comprador la posibilidad de mover mayores sumas de dinero con menos transacciones”.

Las compañías registradas a nombre de Reséndez y Municoy todavía deben unos $45 millones por concepto de bienes raíces, incluidas todas las propiedades comerciales y los apartamentos en el Regalia, Icon Brickell, Turnberry Ocean Colony y Apogee Beach. Las otras unidades se vendieron por un total de unos $5 millones.

No está claro si la compañía en paraíso fiscal de Muñoz está activa.


Después que el bufete de Mossack Fonseca renunció a manejar la empresa, otro proveedor de servicios a compañías en paraísos fiscales aceptó trabajar con Gold Black. Pero antes de eso, Olga Santini, representante de Mossack Fonseca en Miami, alegó contra abandonar Gold Black.

Santini dijo que el abogado de Muñoz le había dicho a ella que los cargos no estaban probados. “No hay nada concreto”, escribió Santini en un correo electrónico filtrado.

Cuando se le pidió que comentara sobre la investigación a Todisco y Muñoz, el abogado de ella respondió enviando al Herald un solicitud de cesación y abstención.

Andrés Oppenheimer, columnista del Miami Herald, contribuyó a este reportaje.

Nicholas Nehamas: 305-376-3745, @NickNehamas

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