Sur de la Florida

Hispanos e inmigración dominarán Convención Demócrata

Hillary Clinton habla en el Centro de Convenciones del condado Palm Beach en West Palm Beach, Florida, el 15 de marzo.
Hillary Clinton habla en el Centro de Convenciones del condado Palm Beach en West Palm Beach, Florida, el 15 de marzo. The Palm Beach Post

La Convención Nacional Demócrata, que comienza el lunes en Filadelfia, tendrá como uno de sus temas principales la protección inmediata contra la deportación para amplios sectores de inmigrantes indocumentados y la legalización eventual de los 11 millones de extranjeros sin papeles que residen y trabajan en Estados Unidos.

Desde el primer día, la idea de ayudar a los indocumentados a permanecer en el país, mientras no tengan antecedentes penales, tendrá un papel preponderante en la convención de cuatro días. Además, los oradores de la convención incluyen varios hispanos –entre ellos el congresista por California, Xavier Becerra; el congresista por Arizona, Rubén Gallego; el congresista por Illinois, Luis Gutiérrez, y el ex alcalde de Los Angeles, Antonio Villaraigosa.


De esta manera, los demócratas esperan mostrar un marcado contraste con la Convención Republicana de la semana pasada en Cleveland donde los temas destacados fueron la construcción de un muro a lo largo de la frontera con México, la deportación de los inmigrantes indocumentados y la culpabilidad de algunos indocumentados en homicidios de algunos ciudadanos. Entre los oradores de la convención republicana estuvieron familias que perdieron familiares en casos en que indocumentados fueron acusados de homicidios.

Deseo trabajar por ustedes, defenderlos

Hillary Clinton

Por otra parte, la que se espera sea la abanderada oficial del Partido Demócrata como candidata a la presidencia, Hillary Clinton, proyectaba viajar a Miami el sábado, un día después de anunciar su selección como candidato a la vicepresidencia, el senador por Virginia Tim Kaine, que habla español. En el 2013, Kaine hizo historia cuando dio un discurso totalmente en español a favor de un proyecto de ley de reforma migratoria en el pleno del senado.

Entre la lista de posibles precandidatos que también consideró Clinton estaban dos hispanos, Julián Castro, ex alcalde de San Antonio, Texas, y actual secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano, y Thomas Pérez, un abogado experto en derechos civiles que en la actualidad es el secretario del Trabajo.

Si Clinton hubiera escogido a Castro o Pérez, hubiera sido el primer candidato hispano a la vicepresidencia en la historia de Estados Unidos. Castro es de origen mexicoamericano mientras que Pérez es de origen dominicano.


Clinton también expresó su interés en los hispanos la semana pasada creando una cuenta Twitter en español (https://twitter.com/Hillary_esp), en la que en un primer tuit la candidata dice: “Deseo trabajar por ustedes, defenderlos y creo que a este punto la gente sabe que no me doy por vencida”.

Desde el primer día de la convención el lunes, los hispanos y los inmigrantes indocumentados jugarán un papel destacado.

Karla Ortiz, un niña estadounidense de 10 años, cuyos padres indocumentados viven constantemente con el temor a ser deportados, comparecerá ante la convención junto con su madre, Francisca Ortiz –compartiendo el escenario en diferentes horarios con una joven Dreamer y la primera dama de los Estados Unidos, Michelle Obama, cuyo esposo– el presidente Barack Obama –el lunes pasado pidió al Tribunal Supremo de Estados Unidos escuchar de nuevo su solicitud de autorizar protecciones temporales contra la deportación para indocumentados como los padres de Karla, que tienen hijos estadounidenses o residentes legales.

La oradora Dreamer en cuestión será Astrid Silva, una mexicana cuyos padres indocumentados la trajeron a Estados Unidos en 1992 cuando tenía cuatro años de edad. La familia se asentó en Nevada, donde Silva creció y donde hoy se ha convertido en una conocida activista en favor de los llamados Dreamers, los jóvenes como ella que han crecido e ido a la escuela en Estados Unidos, pero que no tienen residencia permanente o ciudadanía.


El día inaugural de la convención, así como la plataforma de objetivos del Partido Demócrata y el discurso de la abanderada a la presidencia del país, Hillary Clinton el jueves, serán toda una celebración de los inmigrantes y los hispanos, incluyendo una oferta de una relación más equitativa y sólida con Puerto Rico que buscaría autorizar que los puertorriqueños en la isla puedan votar por el presidente de Estados Unidos.

“Todos los estadounidenses, no importa dónde residan, deben tener el derecho a votar por el presidente de Estados Unidos”, según reza el pasaje de la plataforma sobre Puerto Rico.

Al amparo de las leyes actuales, las personas nacidas en Puerto Rico y otros territorios estadounidenses, y que siguen viviendo ahí, no pueden votar en las elecciones de Estados Unidos – excepto en primarias. Los puertorriqueños que emigran a cualquier estado del país sí pueden votar en las elecciones presidenciales.

Pero lo principal de la Convención, y lo que se espera que diga Clinton en su discurso el jueves cuando acepte la nominación, es que si se convierte en la primera presidenta en la historia de los Estados Unidos, va a intentar de nuevo persuadir al Congreso a aprobar una ley de reforma migratoria integral.

La frase “reforma migratoria integral” es ampliamente interpretada como la legalización de los 11 millones de indocumentados en el país, otorgándoles tarjetas verdes de residencia permanente con las que luego de cinco años pueden solicitar ciudadanía.

La única condición que Clinton ha puesto es que solo podrá tener exito si es que los demócratas logran tomar el control del Congreso, que actualmente está en manos de los republicanos.

Ampliar el DACA

Aparte de la reforma migratoria, Clinton también ha hecho otras promesas significativas sobre inmigración.

Por ejemplo, la plataforma de prioridades de los demócratas –la hoja de ruta de los delegados a la convención– dice que una meta importante será poner en vigor la acción ejecutiva del presidente Barack Obama que buscaba ofrecer protección temporal contra la deportación para los padres indocumentados de hijos estadounidenses o residentes permanentes. Tal programa quedó congelado cuando la Corte Suprema no pudo levantar la prohibición sobre la medida impuesta por un juez federal en Texas y apoyada por una corte de apelaciones en Louisiana.

Clinton, por su parte, ha prometido ampliar las medidas de Obama, ofreciendo un programa similar para padres de los Dreamers, que actualmente no tienen ninguna protección contra la deportación. Desde el 2012, los Dreamers como Astrid Silva, han obtenido permisos renovables de trabajo y residencia que les protegen temporalmente contra la deportación, pero tal programa no cubre a sus padres indocumentados. Clinton ampliaría el programa de Obama, conocido como DACA, a los padres.

También la plataforma de metas ofrece suavizar la forma en que las autoridades de inmigración realizan su trabajo de deportación.

“Creemos que el cumplimiento de las leyes de inmigración debe ser llevado a cabo de forma humanitaria y consistente con nuestros valores”, según la plataforma de objetivos. “Debemos dar prioridad [para deportar] a aquellos que constituyen una amenaza contra la seguridad de nuestras comunidades, no a las familias trabajadoras que contribuyen a sus comunidades”.

También la plataforma demócrata hace una promesa inédita en administraciones anteriores en cuanto a detención y deportación.

Dice que si Clinton gana la presidencia, las “redadas” contra indocumentados que son menores de edad y sus familias terminarán.

Esto fue precisamente lo que prometió Clinton durante un debate con su rival Bernie Sanders en Miami en marzo.

“No voy a deportar a niños”, le contestó Clinton al presentador Jorge Ramos, de Univisión. “Tampoco quiero deportar a familiares, Jorge. Lo que quiero hacer, como dije, es priorizar quien sería deportado: los delincuentes violentos, personas que estén planeando ataques terroristas, o cualquiera que nos amenace. Un universo relativamente pequeño”.

La promesa de Clinton, extraída bajo la presión de las preguntas de Ramos, es relevante porque en el 2014, cuando arribó una ola de menores centroamericanos a la frontera con México, ella apoyó la deportación de menores indocumentados que escapaban de la violencia de pandillas en Honduras, El Salvador y Guatemala.

Asimismo, la plataforma de metas de la Convención Demócrata promete proporcionar abogados, incluso pagados por el gobierno federal, para que representen a todo niño que comparezca ante los tribunales migratorios.

“Debemos tener especial cuidado con los niños”, dice la plataforma de metas, “por eso es que debemos garantizar asistencia legal pagada por el gobierno para niños solos en las cortes de inmigración”.

Otro ofrecimiento importante de la plataforma de metas es que Clinton promete convencer al Congreso a eliminar las prohibiciones de regresar al país durante ciertos periodos de tiempo que se aplican a inmigrantes que han sido deportados por violar la ley de inmigración.

Las prohibiciones van de tres años, a 10 años y de forma permanente.

Los tres años son para inmigrantes que se han excedido el tiempo de estadía por más de seis meses, pero menos de un año. Los 10 años es para los que se han quedado sin autorización más allá de un año. La prohibición permanente de retorno al país es para aquellos extranjeros que han sido deportados y que regresan a Estados Unidos sin autorización repetidamente.

Siga a Alfonso Chardy en Twitter: @AlfonsoChardy

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