Sur de la Florida

Dueños de un acuario se declaran culpables de tráfico de tiburones

Los dueños de una compañía de vida marina en Cayo Big Pine se declararon culpables la semana pasada de un cargo federal de adquirir y revender de forma ilegal de tiburones similares al martillo.

Leah y Phillip Gould administran Florida Keys Marine Life Inc., un negocio que vende peces vivos y piedras ornamentales para exhibirlos en acuarios públicos y privados.

Una instrucción federal de cargos presentados en abril acusó a los Gould de tres cargos de violar la Ley Lacey, que prohíbe la venta y el transporte interestatal de animales de la vida salvaje capturados ilegalmente. Todas las ventas se hicieron en el 2012, de acuerdo con registros de la corte federal.

La persona no mencionada, que vendió más de 20 tiburones “bonnethead” (que son familia del martillo) a la compañía carecía de las licencias estatal o federal para comerciar tiburones vivos y aparentemente, excedió el límite de posesión. Se requiere a los comerciantes que se aseguren que los vendedores tienen una licencia legal.

Se informó que varios de los tiburones se vendieron al Zoológico de San Luis. Un fiscal de la Secretaría de Justicia de EEUU dijo que los Goulds recaudaron un total de $19,000 por los tiburones que vendieron. Ellos le pagaron varios miles de dólares al que los capturó.


La sentencia está programada para el 3 de octubre ante el juez de distrito federal José E. Martínez, en Cayo Hueso. Registros de arreglos extra judiciales indican que las guías federales de sentencia recomiendan de uno a 12 meses de prisión más libertad condicional, pero la decisión final es del juez. Los Gould estuvieron de acuerdo en entregar nueve tiburones que tenían en su posesión y las licencias necesarias para vender o poseer tiburones.

En el 2014, fiscales federales acusaron a Charles Jamison, residente del Cayo Little Torch y actualmente de 77 años, de vender en el 2012 tiburones a “una instalación comercial de vida marina en Cayo Big Pine” no identificada. Jamison, quien no tenía licencia, se declaró culpable y se le sentenció a 18 meses de libertad condicional. El entregó su bote, su automóvil y su tráiler, y pagó una multa de $2,000.

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