Sur de la Florida

Apuesta del Casino Genting por una marina: ¿Buena para los manatíes?

La empresa operadora de casinos Genting, estado tratando de conseguir permisos para una marina de 50 yates en su propiedad en la antigua sede del Miami Herald en el downtown de Miami desde el 2013.
La empresa operadora de casinos Genting, estado tratando de conseguir permisos para una marina de 50 yates en su propiedad en la antigua sede del Miami Herald en el downtown de Miami desde el 2013. MIAMI HERALD STAFF

La empresa operadora de casinos Genting, que ha estado tratando de conseguir permisos para una marina de 50 yates en su propiedad en la antigua sede del Miami Herald en el downtown de Miami desde el 2013, ha sugerido una propuesta inusual a los reguladores medioambientales del Condado Miami-Dade para tratar de aligerar la aprobación de su solicitud, cuyo proceso ha asido muy lento.

Están solicitando al Departamento de Recursos Regulatorios y Económicos (RER) que permita a la compañía transferir los permisos existentes de rampas para barcos de las propiedades en el Río Miami pertenecientes a uno de los vástagos de la familia Matheson, algo que según los reguladores condales nunca se había hecho.

Según el plan de protección a los manatíes del Condado, que pone límites muy estrictos a la construcción de nuevas rampas para lanchas motoras en el río y la bahía con objeto de proteger a esos mamíferos marinos en peligro de extinción y su hábitat, Resorts World Miami, subsidiaria de Genting, no es elegible para más de ocho rampas en la antigua sede del Herald, suponiendo que pudiera conseguir la aprobación de los exigentes reguladores.

En carta al Condado fechada el 5 de julio, no obstante, el consultor de Resorts World Kirk Lofgren, quien trabaja para Ocean Consulting, esbozó una propuesta de transferencia de 45 permisos para rampas que están en estos momentos concedidos a Austral Marina — propiedad de Lofgren — y tres terrenos propiedad de Finlay Matheson en los cuales él opera una marina y ha arrendado espacio a Apex Marine, astillero de reparaciones y mantenimiento. Matheson es un eminente descendiente de la familia que cedió el terreno de Crandon Park en Key Biscayne al Condado a cambio de la construcción del viaducto Rickenbacker Causeway, y quienes donaran asimismo parte del terreno de Matheson Hammock Park.

La carta del consultor ha provocado especulaciones de que Genting está lista para salir adelante en por lo menos parte de su proyecto largamente demorado en ese sitio, que compró en el 2011 por $236 millones. La gigante de los casinos anunció originalmente planes para construir un gigantesco centro de juegos de azar en esa propiedad, incluyendo una gran marina, pero los mismos se fueron a pique cuando la Legislatura de la Florida no legalizó los juegos de casino.

Genting ha afirmado que todavía se propone construir un hotel en ese lugar, pero no ha presentado planes a la Ciudad, y sus intenciones permanecen continúan envueltas en un profundo misterio. Reportes de prensa sugirieron meses atrás que la compañía estaba ofreciendo la propiedad a posibles compradores.

No se pudo contactar esta semana a nadie que pudiera hablar a nombre de Resorts World Miami. Lofgren dijo en un correo electrónico que estaba de viaje y no estaba disponible en estos momentos. Una portavoz de su compañía hermana Resorts World Bimini, a quien se localizó en la tarde del martes, dijo que no estaba al tanto del asunto, pero que preguntaría a otros, y no se había recibido respuesta esa noche.

Matheson tampoco estaba disponible. Su oficina dijo la semana pasada que él saldría a navegar por 10 días de la costa de Nueva Inglaterra y no estaría localizable durante ese tiempo.

Reguladores de Miami-Dade advirtieron, no obstante, que la revisiones de solicitudes para nuevas rampas de marina pueden tomar años. Las solicitudes son válidas por tres años, y la de Resort World expiraría en diciembre si la compañía no ha recibido aprobación para ese entonces. Se necesitaría una nueva solicitud para comenzar de nuevo el proceso, dijeron funcionarios del RER. Una de las últimas marinas de gran escala aprobadas en la bahía, la instalaciones para yates de gran tamaño Flagstone en Watson Island, tuvo que esperar alrededor de una década para ser aprobada, dijeron.

En su carta, Lofgren sugiere que el beneficio para los manatíes de eliminar esas rampas en el río compensaría el impacto de la marina en la bahía, pero no da detalles explícitos que respalden su argumento.

Eso es lo que los regulares del RER, quienes están revisando tanto la propuesta como la solicitud original, tendrían que tener en cuenta, dijo Pamela Sweeney, gerente de la sección de recursos costeros de la agencia, que concede esos permisos. Algunas transferencias de permisos han sido aprobadas anteriormente cuando los solicitantes han podido probar que las mismas no causan daños netos a los manatíes o su hábitat, pero nunca muy alejadas de la ubicación original de las rampas, dijo.

“El departamento ha aprobado transferencia de rampas antes que estén muy cerca unas de otras, o del otro lado de un canal”, dijo Sweeney. “En esos casos, los manatíes no van a notar si un barco viene de un lado o del otro”.

No se puede dar por sentado que eliminar rampas del río constituya automáticamente un beneficio para los manatíes, dijo Sweeney. El río es un área de alto tráfico de manatíes, especialmente en el invierno, cuando muchos son atraídos por sus aguas cálidas para descansar y reproducirse, afirmó.

Pero la antigua sede del Herald, en One Herald Plaza, también está clasificada como hábitat esencial de manatíes. Además, afirma RER, una exploración de buceo de las aguas donde se construiría la marina halló esponjas, corales y una especie amenazada de algas del fondo marino, entre otros recursos bentónicos ( organismos que viven en los fondos acuáticos), los cuales son factores de peso para tomar la decisión de si aprobar o no esa instalación, dijo Sweeney.

Según la carta de Lofgren, la marina podría acomodar lanchas motoras de entre 50 y 100 pies de eslora sólo para arrendamientos a largo plazo, sin ningún tipo de uso temporal o por un día. Eso limitaría el tráfico de barcos que podría resultar una amenaza para los manatíes.

Pero la propuesta de Lofgren está causando preocupaciones entre los miembros de la Comisión del Río Miami, agencia que supervisa la urbanización del río en parte para proteger sus industria de transporte de carga, pesca y marítimas. La comisión discutirá esa propuesta en una audiencia pública en septiembre.

Debido a que sería difícil, si no imposible, reemplazar los permisos para rampas eliminados del río, a los miembros de la comisión les preocupa que aprobar la transferencia pueda afectar a esa industria, la cual se ha reducido significativamente desde que la urbanización se extiende a lo largo del río. También les preocupa que pudiera afectar un pacto legal a través del cual se llegó a acuerdos extrajudiciales en toda una serie de demandas durante el último boom inmobiliario. El pacto establece con precisión dónde se puede llevar a cabo urbanizaciones, e identifica propiedades cuyos negocios de tipo marítimo es necesario preservar, y las mismas incluyen las propiedades de Matheson, de acuerdo con Horacio Stuart Aguirre, presidente de la Comisión del Río Miami.

Pero sin un uso marítimo activo de las propiedades, dijo Aguirre, él teme que Matheson y otros propietarios podrían tratar de impulsar la construcción de condominios. Aguirre, agente que se ocupó recientemente del arrendamiento de parte de la propiedad de Matheson a Apex, dijo que él creía que tanto la marina como la propiedad de Lofgren “están repletas”.

“Tenemos que proteger esta industria. Las industrias costeras son buenas para el sur de la Florida”, dijo Aguirre. “Necesitamos tener lugares donde se pueda trabajar. Los negocios marítimos representan una parte gigantesca del motor económico del Condado Miami-Dade”.

Aguirre, quien alega que el plan de protección a los manatíes es demasiado estricto, dijo que él no tiene objeción alguna a una nueva marina en la antigua sede del Herald.

“Yo no tengo nada en contra de que se pongan rampas en la bahía. Es una gran idea. Mi problema es sacarlas del río”, dijo. “La gente de la bahía pueden hacerse de sus propias rampas”.

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