Sur de la Florida

Lolita, la orca del Miami Seaquarium, es declarada especie en peligro de extinción

Durante mucho tiempo los activistas han venido diciendo que con 20 pies de profundidad, el tanque donde vive Lolita es demasiado pequeño  y le hace falta sombra.  WALTER MICHOT-MIAMI HERALD
Durante mucho tiempo los activistas han venido diciendo que con 20 pies de profundidad, el tanque donde vive Lolita es demasiado pequeño y le hace falta sombra. WALTER MICHOT-MIAMI HERALD

Lolita, la orca que lleva realizando actos acrobáticos en el Miami Seaquarium durante casi 50 años, entrará a formar parte de la lista de especies en peligro de extinción, un tipo de protección que se le otorgó a su familia hace casi una década, anunciaron el miércoles funcionarios federales.

Por el momento la decisión no implica un gran cambio para la avejentada orca, pero es muy probable que conduzca a una nueva ronda de batallas legales.

“Se trata de una decisión para incluir a Lolita en una lista, no para liberarla”, dijo Will Stelle, jefe de la costa este de la Administration National del Océano y la Atmósfera (NOAA), quien explicó que la agencia aún no ha tomado ninguna acción sobre las condiciones de vida de la orca, algo que los activistas de los derechos de los animales llevan mucho tiempo criticando y diciendo que vive en un medio hostil.

“No tiene nada que ver directamente con esas decisiones que causan tanta atención pública”, agregó Stelle.

Sin embargo, los activistas, quienes le pidieron a NOAA en el 2013 que incluyera a Lolita en la lista, dijeron que la determinación da el respaldo legal que se necesita para retirar a la orca, que tras 50 años en el Seaquarium se cree es la más vieja en cautiverio.

“Vamos a hacer todo lo que sea posible para asegurarnos de que las nuevas protecciones por daño y acoso entren en efecto”, dijo Jared Goodman, abogado de la organización Personas a Favor del Tratamiento Ético para los Animales (PETA).

De cualquier modo, qué significa ello no se sabe con certeza. La designación de especie en peligro de extinción por lo general se aplica a los animales silvestres que corren peligro de extinción e incluye reglas para evitar que resulten dañados, como por ejemplo imponer restricciones de pesca o detener cualquier tipo de construcción en su hábitat. En un principio, Lolita quedó excluída de la población de orcas que viven en el sur de Puget Sound, que en la actualidad suman solamente 78. Sin embargo, NOAA decidió incluirla tras recibir 17,000 comentarios públicos que respaldaban la lista. Diversas pruebas genéticas, así como otras evidencias también indicaron que pertenecía al grupo.

Funcionarios de NOAA dijeron que no entrarán a analizar las condiciones de vida de Lolita, ya que otra agencia —el Departamento de Agricultura (USDA)— es quien se encarga de vigilar el bienestar de los animales cautivos. NOAA sólo actuaría si el Seaquarium planea hacer algo que amenace con dañar a Lolita, lo que exigiría tener un permiso. Entretanto, funcionarios del Seaquarium dijeron que no tienen que solicitar un permiso porque Lolita no corre ningún peligro de resultar dañada.

“Llevo 20 años diciendo que no vamos a soltar a Lolita al mar, y ahora la NOAA ha dejado bien claro que no es susceptible de ser liberada”, dijo Robert Rose, curador de animales del centro de atracción.

De hecho, la última vez que una orca quedó en libertad, la decisión de hacerlo fue un fallo estrepitoso. Keiko, una orca capturada cerca de Islandia en 1979 que protagonizó la popular película Free Willy, murió unos tres años después de haber regresado a casa, incapaz de relacionarse con otras orcas.

Sin embargo, los activistas dicen que tienen un plan de retiro viable: un donante anónimo ofreció una caleta protegida cerca de las Islas San Juan donde, según dicen, todavía vive la madre de Lolita. Los activistas esperan que los nuevos dueños del acuario, la empresa española Parques Reunidos, tal vez esté dispuesta a vender a Lolita. El miércoles, sin embargo, Naomi Rose, científica de mamíferos marinos del Instituto para el Bienestar Animal, y parte de un equipo que trata de negociar un acuerdo, dijo que hasta ahora no han tenido éxito.

Durante mucho tiempo los activistas han venido diciendo que con 20 pies de profundidad, el tanque donde vive Lolita es demasiado pequeño —más pequeño que cualquier otro tanque donde viven otras 22 orcas en todo el país— y le hace falta sombra. De igual modo, argumentan que las reglas del USDA piden que con la orca en cautiverio viva un compañero de la misma especie. La única otra orca del Seaquarium murió en 1980, 10 años después de haber llegado. En ese momento, PETA presentó una demanda, pero la perdió cuando un juez federal de Miami resolvió que el tanque de Lolita podría hacerse más grande. PETA apeló la resolución. Goodman dijo que la apelación se escuchará en una audiencia a finales de marzo.

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