Obituarios

Fallece a los 82 años Armando Lacasa, abogado, ex comisionado de Miami y comentarista

Armando Lacasa, quien ascendió en el mundo político de Miami junto con la comunidad cubana en el exilio tras la toma del poder de Fidel Castro en la isla, falleció en Miami a los 82 años.
Armando Lacasa, quien ascendió en el mundo político de Miami junto con la comunidad cubana en el exilio tras la toma del poder de Fidel Castro en la isla, falleció en Miami a los 82 años. The Miami Herald

Armando Lacasa, abogado, cabildero y ex comisionado de Miami cuyo ascenso a la prominencia fue paralelo al de la comunidad cubana en el exilio, falleció el martes por la noche en su casa de Pinecrest tras una larga enfermedad cardíaca. Tenía 82 años.

Lacasa fue uno de los primeros impulsores de la participación cívica de los exiliados en Miami después de huir de Cuba en 1961 tras la toma del poder de Fidel Castro. Fue uno de los primeros cubanoamericanos en integrar la Comisión de Miami con su nombramiento en 1979, y fue un comentarista regular en la radio y la televisión en español hasta poco antes de su fallecimiento.

Su hijo mayor, el ex representante estatal Carlos Lacasa, dijo que el apoyo político a su padre comenzó con su trabajo en SABER, un programa de educación vocacional del Departamento de Trabajo federal centrado en la comunidad de habla hispana de Miami. Lacasa estaba criando a sus dos hijos con su primera esposa, Maribel Maxwell, y ya había pasado tiempo en Estados Unidos cuando estudiaba en Georgetown tras escapar del gobierno de Fulgencio Batista, predecesor de Castro.

"Este grupo de exiliados era la clase intelectual de Cuba en los años 1960 y huían del totalitarismo" dijo Carlos Lacasa. "Vinieron a este país sin hablar el idioma y necesitaban comenzar su vida de nuevo rápidamente. Muchas de las personas que necesitaban asistencia pasaron por SABER. Ahí fue donde se creó su base".

El tiempo que Lacasa estuvo en la Comisión de Miami fue breve y coincidió con uno de los momentos más trascendentales en la historia de Miami: el éxodo del Mariel.

En 1980, más de 100,000 cubanos escaparon del régimen de Castro a través del Estrecho de Florida en todo tipo de embarcaciones. La ciudad de Miami usó el antiguo estadio Orange Bowl para procesar a miles de refugiados y más tarde albergar a cientos que no tenían techo. En cierto momento, la ciudad estableció una zona de tiendas de campaña bajo un paso elevado de la autopista, un peligro de salubridad que Lacasa nunca apoyó.

"Era un gran patriota", dijo Félix Rodríguez Mendigutía, ex agente de la CIA que participó en la invasión de Bahía de Cochinos y ex presidente de la Asociación de Veteranos de Bahía de Cochinos.

Las experiencias de Lacasa como comisionado reflejan una era tumultuosa en Miami. Durante su campaña de reelección en 1981, por ejemplo, Lacasa dijo que santeros habían colocado animales muertos frente a su sede de campaña. Y declaró al diario The New York Times que había recibido amenazas de muerte, algo relativamente común para los políticos en Miami en ese momento.

Lacasa perdió su primera y única reelección ante Demetrio Pérez, después que su riqueza personal aumentara más de 400 por ciento, a casi $1 millón, durante el tiempo que estuvo en el cargo. Los críticos lo apodaron "La Condo" debido a su participación en negocios de bienes raíces. Lacasa se postuló infructuosamente a la alcaldía de Miami en 1986 y a la Comisión del Condado en 1996.

Pero la importancia de Lacasa en Miami fue más allá de sus propias campañas. Mantuvo una presencia en los ayuntamientos municipal y condal como empresario, cabildero y abogado. Luchó contra la incorporación de Pinecrest y era una figura permanente y comentarista en la radio en español de Miami, sobre todo en el programa de Armando Pérez Roura en Radio Mambí.

Fue en esa estación donde sus comentarios sobre una rival provocaron una vez una pelea a golpes entre su hijo y otro representante estatal en el estacionamiento de Radio Mambí. En la pelea, la conductora radial Marta Flores se alarmó tanto que pidió a sus radioescuchas que llamaran al 911. El sistema de llamadas de emergencia recibió tantas llamadas que colapsó.

Lacasa también tuvo una carrera notable como abogado, durante la cual presidió la Iniciativa de Ley para América Latina y el Caribe del Colegio de Abogados de Estados Unidos y habló a los legisladores sobre las Américas. Se graduó de doctor en Leyes en la Universidad Santo Tomás de Villanueva en 1959 y trabajó en varios bufetes destacados de Miami.

Durante el tiempo que estuvo en el bufete Ruden McClosky coincidió como colega de un entonces joven comisionado de West Miami llamado Marco Rubio, como el senador federal escribió en su libro An American Son. Lacasa más tarde trabajó como abogado en el bufete Genovese Joblove & Battista, donde representó a clientes venezolanos que trataban de trasladar sus activos a Estados Unidos para escapar de las expropiaciones del gobierno del entonces presidente Hugo Chávez.

"Mi padre creía en las instituciones", dijo Carlos Lacasa. "Él creía que lo que acabó con Cuba y Venezuela fue el fracaso de las instituciones y el Estado de Derecho".

A Lacasa le sobreviven su tercera esposa, Verónica, tres hijos —Carlos, Eduardo y Verónica— y tres nietos. Los servicios funerarios están planeados para el viernes a las 6 p.m. en la funeraria Memorial Plan Westchester Funeral Home, en 9800 SW 24 St. El sábado a las 10 a.m. habrá una misa en la Iglesia St. Timothy, en 5400 SW 102 Ave. En lugar de flores, la familia pide que se hagan donaciones a La Liga Contra el Cáncer.

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