Tecnología

Una campaña internacional pide a la ONU un tratado contra los robots asesinos

EFE

Una campaña internacional impulsada por 130 organizaciones no gubernamentales y apoyada por decenas de países llevó este lunes a la ONU una petición para que se negocie un tratado que prohíba los llamados “robots asesinos”, armas autónomas capaces de operar sin instrucciones humanas.

“Creemos que pasan del umbral de lo aceptable y por ello deben ser prohibidas”, explicó en una conferencia de prensa la coordinadora de la campaña, Mary Wareham, de Human Rights Watch (HRW).

Para las ONG, la falta de respuesta por parte de la comunidad internacional está permitiendo que empresas tecnológicas y un pequeño grupo de países avancen sin obstáculos en el desarrollo de estos “robots asesinos”.

Aunque los países de la ONU discuten el asunto desde hace años en Ginebra en el marco de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales, por ahora no hay ningún tipo de regulación sobre la cuestión.

Por ello, la campaña busca impulsar un tratado que prohíba estas armas y ve necesario aumentar la presión sobre los Gobiernos para que accedan a ello.

“La gran mayoría de países quiere avanzar y lanzar las negociaciones, pero están siendo frenados por los países (…) que van mas avanzados”, denunció Wareham.

Los más “problemáticos”, según aseguró, son Rusia y Estados Unidos, pero también están invirtiendo en “robots asesinos” naciones como China, Corea del Sur, Israel y, pendiente de confirmarse, Turquía e Irán.

“Es difícil de determinar”, señaló Wareham sobre quiénes exactamente buscan desarrollar estas armas, incluidas a menudo en programas confidenciales.

Lo que dejan claro las ONG es que la tecnología avanza “muy rápidamente” y que “la diplomacia debe acelerar” en su respuesta.

Las armas autónomas se definen como sistemas capaces de seleccionar objetivos y decidir cuándo lanzar un ataque por sí mismos, sin intervención de un humano.

“Estas son armas que serían tanto el arma que mata, como el combatiente”, advirtió Jody Williams, galardonada en 1997 con el Nobel de la Paz por liderar la “Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas Terrestres”.

“Permitir que máquinas, en teoría a través de algoritmos, decidan qué es un objetivo y atacarlo es una de las enormes razones por las que consideramos que cruzan un rubicón y son extremadamente poco éticas e inmorales”, añadió Williams.

Según la campaña, la puesta en marcha de este tipo de armamento no es una cuestión del futuro, sino algo ya posible a día de hoy, aunque con muy poca precisión y muchos errores.

Su temor es que, como ocurrió con los drones, su generalización llegue sin generar mucho ruido y con poco debate sobre las implicaciones que pueden tener para las personas.

Para ganar visibilidad, las ONG han traído a Nueva York un robot creado originalmente para un programa de televisión en el Reino Unido y que está ahora programado para pedir un tratado contra las armas autónomas.

En los últimos días, responsables de la campaña han llevado además su mensaje a las oficinas de varias empresas tecnológicas como Microsoft o Amazon.

Dentro de la industria, algunos gigantes como Google se han distanciado de este tipo de productos y figuras como Elon Musk, el fundador de Tesla, han llamado en más de una ocasión a prohibir los “robots asesinos”.

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