Huracanes

Mejor tecnología, pero los pronósticos siguen siendo elusivos

La pregunta es: ¿cuál fue el mayor cambio que trajo a la labor de los meteorólogos de televisión el huracán Andrew a su paso rugiente por el sur de la Florida hace 20 años? Y la respuesta es fácil, dice riéndose el meteorólogo del WSVN-Fox 7 Phil Ferro: que un reportero de un periódico lo llame a él para hacerle semejante pregunta.

“Antes del Andrew, los meteorólogos estábamos casi siempre entre bambalinas”, dice. “Ahora estamos definitivamente en primer plano. Si hay incluso un vientecito platanero en los trópicos, ahí estamos en el momento estelar del noticiero”.

Con otra temporada ciclónica a punto de empezar, los meteorólogos de la televisión y sus equipos de trabajo están haciéndose de nuevos aparatos, diseñando nuevos gráficos, acopiando información histórica, y — su mayor reto, y el más duradero — tratando de mantenerse en la delgada línea divisoria entre avisar a sus televidentes y asustarlos.

Y ellos están recordando la brutal tormenta que revolucionó su trabajo: Andrew, que mató a más de dos docenas de personas, dejó sin hogar a un cuarto de millón y causó $26,000 millones o más (los economistas todavía no se han puesto de acuerdo) en daños.

“El huracán Andrew es realmente un hito como tormenta de muchas maneras”, dice David Bernard de WFOR-CBS 4. “Rediseñó el mapa del sur de la Florida, redistribuyó la población en Homestead y Florida City. En cuanto al aspecto científico, redefinió por completo la manera en que estudiamos los huracanes, llevó a una comprensión mucho mejor de la ciencia de los huracanes. Y, en el aspecto de la televisión, nos obligó a mejorar mucho en cuanto a la manera de expresar nuestro mensaje”.

La cobertura del huracán Andrew por la televisión local — en particular el maratón del meteorólogo Bryan Norcross de 23 horas en WCIX, como se llamaba entonces WFOR — fue muy elogiado por casi todo el mundo cuando terminó la tormenta. Pero los meteorólogos locales están de acuerdo unánimemente en que harán un mejor trabajo si otra tormenta monstruosa viniera este verano, porque la tecnología ha mejorado muchísimo.

“Es casi imposible regresar en el tiempo y pensar en cómo hacíamos las cosas antes de las computadoras y la internet, , dice el meteorólogo de WTVJ-NBC 6 John Morales. “En esa época dependíamos casi por completo de lo que nos decía el Servicio Nacional de Meteorologia en sus boletines cada tres o seis horas.

“Ahora todo está disponible al instante, desde los modelos de pronóstico a las temperaturas del mar a los satélites, que no sólo pueden observar las nubes sino hacer sondeos, medir la temperatura y la humedad a diferentes niveles, lo cual te dice mucho sobre lo que puedes esperar”.

Esa misma tecnología, sin embargo, presenta nuevos retos para las estaciones televisivas locales.

“Yo siempre le digo a la gente que nuestra verdadera competencia no es el canal 4 ni el canal 6 ni el canal 10”, dice Ferro. “Es tu smartphone. Cuando un huracán se te viene encima, no hay razón alguna de que nadie espere por el noticiero de las 6 o las 10 p.m. cuando puedes ponerte al día en seguida en tu teléfono celular. Una de las maneras en que luchamos con eso es con muchos elementos visuales, brindando imágenes y gráficos que no se pueden usar en un celular.

A manera de nota al pie sobre esas imágenes: a los trabajadores de la televisión les molesta mucho escuchar críticas sarcásticas — especialmente de reporteros de periódicos que deberían entenderlo mejor que nadie— que sus periodistas están alardeando cuando se exponen al viento, la lluvia y las marejadas de un ciclón. “Los reporteros se ponen en peligro a sí mismos todo el tiempo”, dice Bernard. “Ellos van a la guerra con los soldados, y van en misiones encubiertas con la policía. Ellos hacen todo tipo de cosas que otros ciudadanos no se atreverían a hacer.

“Todo el mundo piensa que eso es buen periodismo hasta que lo ve hacer durante la cobertura de un huracán. Pero eso es nuestro trabajo. Se trata de conseguir imágenes y conseguir la noticia. Cuando una tormenta se nos viene encima, la gente quiere ver lo que está pasando”.

“Los pronósticos de la trayectoria de las tormentas han mejorado significativamente desde los días del Andrew”, dice Morales. “Ese cono de incertidumbre que ustedes ven en nuestros mapas se va estrechando de año en año. El Andrew tocó tierra un domingo por la noche, y no fue hasta el sábado por la noche que estuvimos seguros de que nos iba a afectar. Yo diría que en una situación similarn ahora nos mostraríamos muy preocupados el miércoles y absolutamente hiperbólicos el viernes.

“Pero en cuanto a pronosticar la intensidad de una tormenta, no ha habido muchos cambios desde 1992. Andrew podría estar parado ahí encima de Puerto Rico como lo hizo entonces, sin mucha fuerza, y nosotros no podríamos tampoco saber que se iba a convertir en una tormenta de Categoría 5 y nos iba a pasar por arribacomo una locomotora”.Lo otro que no ha mejorado necesariamente, es, bueno, ustedes. Los meteorólogos de la televisión pasan mucho tiempo tratando de buscar maneras de que ustedes los tomen en serio sin tener que subirse encima de la mesa de los anunciadores y gritar: “¡Todos vamos a morir!”

“Hay una cierta amnesia de huracán que le da a la mayoría de la gente , especialmente después de seis años sin una tormenta”, dice Ferro.

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