Huracanes

Nuevo pronóstico reduce probabilidades de huracanes este año

El huracán Irma arrasó en los Cayos de la Florida y volvió a tocar tierra en el suroeste del estado, donde provocó grandes inundaciones y daños por los vientos.
El huracán Irma arrasó en los Cayos de la Florida y volvió a tocar tierra en el suroeste del estado, donde provocó grandes inundaciones y daños por los vientos. Miami Herald

Las probabilidades de que este año haya un huracán de gran fuerza han bajado significativamente, informaron el martes expertos federales.

La actualización del pronóstico ocurre en momentos que la temporada de huracanes del Atlántico toma fuerza, porque las peores tormentas se presentan por lo general en agosto, septiembre y octubre.

Las razones de un pronóstico más benévolo son: temperaturas más bajas en la superficie del Atlántico, patrones de vientos poco dados a generar tormentas y aguas más cálidas en el Pacífico están creando un ambiente hostil para los huracanes en las cuencas del Atlántico y el Caribe.

Todo eso se agrega a menos probabilidades de que se formen tormentas fuertes hasta el final de la temporada, el primero de diciembre, según un investigador de la Administración Nacional de la Atmósfera y los Océanos (NOAA).

Antes del comienzo de esta temporada de huracanes, los expertos de la NOAA esperaban entre 10 y 16 tormentas con nombre, entre cinco y nueve huracanes y un máximo de cuatro huracanes fuertes con vientos de más de 111 millas por hora. Pero el pronóstico intermedio de este año parece mucho menos preocupante, dijo Gerry Bell, experto de la NOAA.

La cantidad pronosticada de grandes tormentas ha bajado a entre cero y dos, y ahora la NOAA espera solamente entre 9 y 13 tormentas, con entre cuatro y 7 que lleguen a fuerza de huracán. Eso incluye las cuatro tormentas con nombre que ya se han formado este año.

“Hay una combinación de condiciones que suprimen la actividad de huracanes”, dijo Bell.

Al igual que el pronóstico de la primera parte de la temporada, la actualización de la etapa intermedia ofrece una guía general de probabilidades. La NOAA no puede pronosticar los huracanes con gran precisión debido a que no conoce los patrones de vientos durante el desarrollo de los fenómenos. Pero la temperatura del agua en el Atlántico, un factor clave, no ha sido tan baja desde principios de los años 1990, pero Bell no se atrevió a pronosticar un patrón para las próximas temporadas.

La temperatura del agua fue inusualmente cálida durante le débil temporada de huracanes del 2015, pero la temporada del año pasado fue brutal, con la formación de 10 huracanes consecutivos en el Atlántico, la devastación de Puerto Rico y otras partes del Caribe a manos de María, y el hecho que Irma arrasó en los Cayos de la Florida y azotó la costa oeste del estado con vientos de Categoría 4.

Bell dijo que aunque el fenómeno de El Niño no se ha formado todavía sobre el Pacífico, las probabilidades de que ello ocurra han aumentado casi el doble. El Niño hace aumentar la temperatura del agua en el Pacífico y crea condiciones de vientos favorables para las tormentas en el Atlántico. En mayo del 2018, los expertos daban a El Niño menos de 50 por ciento de probabilidades de formarse este año.

Sin embargo, el meteorólogo advirtió que los 80 millones de personas que viven cerca de las costas del Golfo de México y el Atlántico tienen que mantenerse alerta. Vale la pena repetir, dijo Bell, que una sola tormenta puede arruinar la vida de millones de personas.

El huracán Andrew, una de las tormentas más devastadoras en la historia de Estados Unidos, golpeó el sur de Dade en agosto del 1992 y fue la primera tormenta con nombre de esa temporada.

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