Huracanes

Ya llegó la temporada de huracanes. A ver si los floridanos finalmente se toman esto en serio

El huracán Michael deja devastadoras imágenes a su paso por Florida

El huracán Michael, que tocó tierra como una tormenta de categoría 4 y con vientos de hasta 155 millas por hora, está provocando grandes destrozos en la Florida.
Up Next
El huracán Michael, que tocó tierra como una tormenta de categoría 4 y con vientos de hasta 155 millas por hora, está provocando grandes destrozos en la Florida.

Los meteorólogos y encargados del manejo de emergencias en el sur de la Florida ya cuentan con herramientas para mejorar su trabajo: han reducido el llamado cono de incertidumbre, emiten pronósticos más precisos y dan a la población más tiempo para prepararse.


También pueden medir mejor en tiempo real la temperatura del mar directamente en medio de una tormenta, un factor clave para pronosticar la velocidad del viento y las precipitaciones. Tienen nuevos radares en nuevos aviones cazahuracanes. Y trabajan en mejorar la intensidad de estos fenómenos después que Michael se convirtió rápidamente en un huracán categoría 5 en tres días la temporada pasada.

Pero con el comienzo oficial de la temporada de huracanes este sábado, los meteorólogos y encargados de emergencias tienen una gran preocupación: usted.

¿Prestará atención la población a las advertencias y consejos de tomar en serio las tormentas para prepararse debidamente?

“Una tormenta tropical puede provocar una cantidad enorme de daños’, dijo Ken Graham, director del Centro Nacional de Huracanes. “Tenemos que mejorar la forma en que informamos de los riesgos. Eso de que una tormenta es “solamente” de categoría 1 es engañoso. Tenemos que dejar atrás esas etiquetas, que pueden dar al público una falsa sensación de seguridad”.


Los huracanes categoría 1 provocaron la muerte de 175 personas y causaron daños por valor de $103,000 millones en los últimos 10 años. Y se pudieran haber salvado vidas si el público no le prestara tanta atención a la clasificación de las tormentas, en vez de considerar los riesgos más amplios, como la marea de tormenta y las inundaciones tierra adentro, dijo.

Graham fue nombrado director el año pasado, dos meses antes del comienzo de la temporada, que generó dos huracanes de gran intensidad, Michael y Florence, que dejaron 100 muertos y daños por valor de $50,000 millones desde el Panhandle de la Florida hasta Virginia. Graham dijo que su misión es comunicar los pronósticos de tormentas y los riesgos “de una manera factible’’ para que la gente se prepare y esté lista para evacuar zonas si es necesario.

Una buena parte de esto es crear conciencia sobre el peligro de las mareas de tormenta y las inundaciones. En los últimos tres años, 83% de todas las muertes ocurridas durante tormentas tropicales se debieron a inundaciones tierra adentro, dijo Graham.

hurricane-irma-florida_saul-loeb-afp-getty.jpg
El huracán Irma golpeó los Cayos de la Florida el 10 de septiembre de 2017, provocando extensos daños en viviendas, negocios y carreteras. Saul Loeb Getty Images

Muchas personas que viven lejos de las zonas costeras piensan equivocadamente que están más seguras y restan importancia a los peligros de lluvias fuertes, que pueden provocar rápidamente inundaciones mortales.

Se pronostica que esta temporada genere un buen número de sistemas tropicales y huracanes. La Administración Nacional de los Océanos y la Atmósfera (NOAA) pronostica una temporada “casi normal”, con entre 9 y 15 tormentas entre el 1 de junio y el 30 de noviembre. De esas tormentas, entre 4 y 8 pudieran convertirse en huracanes, y de esas, hasta cuatro pudiera resultar huracanes de gran intensidad.

Por quinto año consecutivo, la temporada comenzó antes de lo normal: la tormenta Andrea, que duró poco tiempo, comenzó a desarrollarse la semana pasada y se deshizo cerca de las Bermudas. Estos pronósticos de pretemporada se basan en los mejores cálculos disponibles. Sin embargo, la NOAA indica que hay un 40% de probabilidades de que la temporada de huracanes sea normal. Hay una probabilidad de 30% de que la actividad ciclónica sea mayor de los normal, y la misma probabilidad de que sea menor de lo normal.

El grado de incertidumbre es elevado porque hay varios factores en juego. Debido a la actividad del fenómeno de El Niño este año, la temperatura del mar probablemente sea más elevada que el promedio, y se espera que vientos de cizallamiento más fuertes de lo normal en el Caribe supriman hasta cierto punto la actividad ciclónica. Pero el patrón mundial del tiempo es afectado también por temperaturas del mar más elevadas de lo normal en regiones donde se forman los huracanes, así como vientos alisios más débiles asociados con una temporada de lluvias más fuerte en África, lo que tiende a favorecer la formación de huracanes.

No hay dudas, es complicado.

El pronóstico de huracanes se basa en muchas variables. Pero al final, no importa lo precisos que lleguen a ser los pronósticos, los encargados del manejo de emergencias tienen que tomar en cuenta los imponderables a la hora de llamar la atención de la población.

Los científicos trabajan constantemente en procesar la información de que disponen para mejorar los pronósticos. Pero pronosticar la intensidad de un huracán y la rapidez con que puede fortalecerse es todavía el mayor reto. La prioridad del Centro Nacional de Huracanes, la NOAA y todas las otras agencias que tienen que ver con los preparativos para enfrentar tormentas es cómo mejorar el pronóstico de la intensidad, especialmente en caso de tormentas que se intensifican con rapidez.

Este año la NOAA ha decidido ampliar el programa de planeadores para recopilar más información sobre la temperatura del mar mientras los huracanes se desarrollan. Los planeadores ofrecerán información en tiempo real sobre la temperatura exacta del agua, lo que permite, por ejemplo, saber si el fenómeno se intensifica o se debilita.

Unos 20 planeadores de la NOAA se desplegarán a lo largo de la costa este además de 18 planeadores de la Marina, que enviarán información para usar en los modelos de pronósticos.

“Estados Unidos ha sido afectado por solamente cuatro huracanes de categoría 5 y cada uno de ellos pasó de ser una tormenta tropical a la mayor intensidad en tres días’, dijo Graham.

Invertir en nuevos sistemas para entender cómo y cuándo las tormentas ganan en intensidad es crucial, agregó. Para poder afinar los pronósticos de intensidad, la NOAA está actualizando sus modelos de pronósticos y probando un sistema de permite a varias tormentas interactuar unas con otras en un solo modelo. Eso ofrecerá un panorama más detallado y mejorará la confiabilidad de los pronósticos, dijo Molly Baringer, subdirectora del Laboratorio de Oceanografía y Meteorología del Atlántico de la NOAA.

Este nuevo modelo dinámico, que todavía está en fase de investigación, generó el pronóstico más preciso del huracán Isaac el año pasado, dijo Baringer. Fue el único modelo que mostró que Isaac iba a perder fuerza al acercarse al Caribe, porque lo analizó en conjunto con los huracanes Florence y Helene.

Pero cuando los meteorólogos estudiaron a Isaac por separado, como ocurre en estos momentos con los modelos, el pronóstico era que la tormenta se iba a mantener más tiempo en categoría 1, explicó Baringer.

Los avances tecnológicos y científicos son más sofisticados cada año que pasa, pero el mayor reto sigue siendo comunicar los riesgos al público.

La NOAA y el Centro Nacional de Huracanes han pedido ayuda a sociólogos y especialistas en el comportamiento para mejorar la comunicación sobre los preparativos ante huracanes, con la esperanza de que el público escuche las advertencias, incluso si esta temporada parece ser normal.

Artículos relacionados el Nuevo Herald

  Comentarios