Opinión

Desde el río hasta el mar

Miembros de la casta sacerdotal de los Cohanim se reúnen junto al Muro de los Lamentos, en la Ciudad Vieja de Jerusalén, el 19 de octubre.
Miembros de la casta sacerdotal de los Cohanim se reúnen junto al Muro de los Lamentos, en la Ciudad Vieja de Jerusalén, el 19 de octubre. AP

Una resolución presentada a la Unesco por Jordania, la Autoridad Palestina y Egipto proclama que los sitios más sagrados de Jerusalén no tienen nada que ver con el judaísmo. Ha sido ratificada el pasado martes 18. La resolución pretende que la plaza y la pared occidental (el Muro de los Lamentos) que se extiende a lo largo de uno de los bordes del complejo de la mezquita al-Aqsa (construida sobre las ruinas del gran templo de Salomón), deben ser considerados como parte de la mezquita, reservados y administrados por los musulmanes, ignorando absolutamente el derecho de los judíos a su sitio sagrado ancestral. Sobre ese monte se encontraba el Templo (originalmente de Salomón) reconstruido por Herodes luego del exilio del pueblo judío en Babilonia. Este, a su vez, fue destruido por los romanos en el año 70 de nuestra era.

El Vaticano es a Roma y la historia de los romanos como la Meca es a los musulmanes y Lumbini, en las llanuras del sur de Nepal es para los budistas.

La Biblia cristiana (el Nuevo Testamento) y el Corán de los musulmanes, señalan y reconocen el nexo ancestral e indiscutible de los judíos con la tierra de Israel y con Jerusalén. De hecho, a los hebreos se les comienza a llamar judíos por la presencia de la tribu de Judah en las tierras a las que les dio el nombre de Judea.

La presencia judía en Israel y, particularmente, en Jerusalén, data de más de 3000 años, de lo cual existen evidencias físicas. Allí gobernaron Saúl, David y Salomón más de mil años antes del nacimiento del islam.

Pensando que la resolución no iba a obtener todos los votos necesarios, se introdujo una “disculpa” por la redacción del documento original, por parte de la Directora general de la UNESCO, Irina Bokova, el pasado viernes 14, y el Jefe del Consejo Ejecutivo de la UNESCO Michael Worbs declaró: “...Es muy excepcional lo que pasó ayer y lo lamento”, refiriéndose a la resolución, para luego ausentarse el martes de la votación final e impedir la revocación de la misma.

Originalmente votaron:

A favor: Sudáfrica, Argelia, Bangladesh, Brasil, China, Egipto, Rusia, Líbano, Irán, Malasia, Marruecos, Mauricio, México, Mozambique, Nicaragua, Nigeria, Omán, Pakistán, Qatar, la República Dominicana, Senegal, Sudán, Chad y Vietnam.

En contra: Gran Bretaña, Holanda, Lituania, los EE.UU., Alemania y Estonia.

Se abstuvieron: Albania, Argentina, Camerún, Costa de Marfil, El Salvador, España, Francia, Ghana, Grecia, Haití, India, Japón, Kenia, Nepal, Uganda, Paraguay, Corea del Sur, San Cristóbal y Nieves, Eslovenia, Sri Lanka, Suecia, Togo, Trinidad y Tobago, y Ucrania.

Estuvieron ausentes: Turkmenistán y Serbia.

Esta resolución de la Unesco se suma a otras 20 que contra Israel ha emitido la ONU entre 2015 y 2016 mientras que sólo tres fueron pronunciadas contra el resto del mundo: Israel: 20; resto del mundo: 3.

Tras la vergonzosa decisión de los miembros de la UNESCO negando la historia e ignorando miles de años de conexión entre los judíos, Jerusalén y el Monte del Templo, la ministra de Educación, Neftalí Bennett, ordenó el viernes a la Comisión Nacional de Israel para la UNESCO la suspensión de toda actividad, así como cualquier cooperación con dicho organismo.

El Premier de Israel, Binyamin Netanyahu, al efecto declaró: “Decir que Israel no tiene ningún vínculo con el Monte del Templo es como decir que China no está ligada a la Gran Muralla o que Egipto no tiene conexión con las Pirámides”. Además, invitó a los miembros de la UNESCO a visitar en Roma el Foro Romano y, bajo el Arco de Tito, contemplar las esculturas que representan el saqueo y la destrucción del templo judío, mostrando a los legionarios romanos llevándose las reliquias judías, donde aparecen las menorahs, símbolo oficial del moderno Estado de Israel.

En definitiva, esto no es más que una manifestación más del movimiento para deslegitimizar y borrar de la faz de la tierra al Estado judío. No han podido a través de la violencia. Ahora lo intentan con la mentira, la manipulación de la opinión pública y de los organismos internacionales.

Tanto en las aulas, como en los púlpitos y las reuniones políticas, los palestinos repiten el mismo mantra: “From the river to the sea Palestine will be free” (Desde el río [Jordán] hasta el mar [Mediterráneo] Palestina será libre). La existencia de un Estado judío no está contemplada. No abogan por dos estados. Sólo por uno, el Estado palestino.

Gracias a D-os que nos protege y nos salvará nuevamente de la destrucción. Mientras tanto, que sigan con los ataques y las trampas. Israel es cada vez más fuerte y está más atento a las intenciones de sus enemigos y más preparado para defenderse. Estoy seguro que será implacable, se lo merecen. ¿A Ud. no le parece? A mí, sí.

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