Opinión

Sobre hombres y simios

Una característica distintiva del ser humano es el lenguaje simbólico, aunque en Borneo aseguren que el orangután es un hombre solitario que sabe hablar pero no lo hace por temor a que lo pongan a trabajar. Investigadores de la universidad de Princeton rastrearon radiográficamente los movimientos de la lengua, los labios y la laringe de simios, demostrando que si bien tenían la capacidad anatómica para hablar, carencias neurocognitivas impedían la interpretación de elementos fundamentales del lenguaje como la sintaxis o la semántica.

Surge, entonces, la pregunta: ¿nace o se hace el lenguaje? Liderados por Noam Chomsky, unos sostienen que el software del lenguaje viene instalado. Otros teorizan que hace 800 mil años Homo antecesor ya dominaría un lenguaje oral bastante articulado como para denominarlo simbólico. Incluso, dos millones de años atrás Homo habilis balbucearía un lenguaje rudimentario pero capaz de transmitir información sobre la confección de herramientas. Es decir, el lenguaje se formó de manera gradual a través de un proceso de adaptaciones.

No admite debate la necesidad de una mayor capacidad mental para el lenguaje simbólico. El volumen cerebral humano actual, promediando 1350 cm3, es tres veces superior al del chimpancé. Lo que supone otra interrogante: ¿qué propició el aumento?

Selección natural

El hombre y el chimpancé empiezan la aventura evolutiva por sendas distintas hace 7 millones de años. La piedra angular del cambio fue el bipedismo. Caminar liberó las manos para confeccionar herramientas, transportar alimentos, armas y crías. Más importante, dado el ahorro de energía que caminar significa en comparación a la locomoción cuadrúpeda, el cerebro recibió más nutrientes. El cerebro humano consume un 25% de la energía metabólica del cuerpo.

El primer homínido del género humano, Homo habilis, surge hace 2.8 millones de años. Tiene características físicas similares al hombre actual excepto el tamaño del cráneo que sigue equiparable al del chimpancé. Pero Homo habilis experimenta un cambio genético decisivo para el lenguaje: el gen SRGAP2 se duplica. Es el gen vinculado al desarrollo del área del cerebro donde se gestionan la inteligencia abstracta, el razonamiento, el lenguaje y la memoria. El lejano abuelo, como la asignación habilis indica, fue hábil constructor de herramientas que redundaron en una dieta más diversa, incluyendo la carne.

Un millón de años después aparece Homo erectus con una capacidad cerebral duplicada (850cm3). Más inteligente, con herramientas y el dominio del fuego, Homo erectus dejó África y se diseminó por Europa y Asia, dando lugar a especies como la del Neandertal.

Finalmente salta a escena Homo sapiens. Según estudios de ADN mitocondrial, se origina en Tanzania hace unos 200 mil años con el potencial intelectual del hombre actual. Se marchó de África hace 50 mil años, pasando al actual Medio Oriente, Europa y Asia, de donde seguiría a América. Homo sapiens remplazó a todas las otras ramas del género humano.

Observó el paleoantropólogo Richard Leakey: Homo sapiens es un accidente biológico, producto de innumerables circunstancias propicias. Ha ocupado el planeta una infinitésima fracción de la historia planetaria de cuatro mil millones y medio de años.

Darwin

Propuso que especies con características diferentes y mejor adaptadas al medio ambiente sobreviven y se reproducen: “Existen variaciones de características si el medio ambiente no admite a todos los miembros de una población en crecimiento. Entonces aquellos miembros con características mejor adaptadas sobreviven”. Su teoría del proceso de la selección natural alteró la percepción del origen humano.

Darwin, que cumpliría 215 años el 12 de febrero, sostuvo que el lenguaje también se formaría por el proceso gradual de adaptaciones, pero no pudo señalar —tampoco la ciencia— el punto de partida exacto del don que Homo sapiens hiciera estandarte del género.

A propósito de lenguaje, Homo es hombre en latín; sapiens es el participio pasado del verbo sapere, saber. Sí, a pesar de la abundante evidencia apuntando a lo contrario, homo sapiens significa hombre racional, sabio.

Escritor y director del Downtown Arts + Science Salon (DassMiami.com).

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