Opinión

Trump va a perder la guerra contra la prensa

Nunca antes en la historia de este país, ni siquiera durante la presidencia de Richard Nixon, la prensa ha sido más atacada y asediada por un jefe de Estado que ahora. Casi a diario el propio Donald Trump o miembros de su administración acusan a reconocidos y respetados medios de comunicación como el periódico The New York Times, la cadena CNN o el diario The Washington Post de publicar noticias falsas. Esto pone en tela de juicio la honestidad y credibilidad de estas instituciones y sus intenciones de publicar los hechos como realmente son, sin favoritismo y sin agendas políticas, que son en fin, las bases del periodismo.

Las constantes acusaciones que cuestionan la información real o basada en hechos son flechas al mismísimo corazón de la profesión.

Cada vez que Donald Trump acusa a un periódico o a un canal de televisión de publicar "hechos alternativos" siembra dudas en la mente del pueblo estadounidense y la prensa no va a permitir que se la calumnie y se va a defender. Sospecho que cada vez con más agresividad y veracidad. Lo está haciendo ya con preguntas cuidadosamente estructuradas y temas bien estudiados. El reportero Peter Alexander de la NBC hizo quedar a Trump en ridículo cuando le probó con números en una conferencia de prensa que no era, como aseguraba, el presidente con más votos electorales desde el mandato de Ronald Reagan.

Esa misma tarde el presentador Shepard Smith, de la conservadora cadena Fox, lo criticó dura y abiertamente por esquivar preguntas sobre el espinoso y delicado tema de que integrantes de su campaña presidencial estuvieran en contacto con miembros de la inteligencia rusa antes de las elecciones presidenciales.

Horas después el New York Times publicaba la transcripción completa de la conferencia de prensa en la que el líder de esta nación se mofa de la reportera afroamericana April Ryan, de la Radio Urbana, que le había preguntado si incluiría a legisladores afroamericanos en reuniones sobre las políticas urbanas. Sin aparente pudor Trump le sugirió que gestionara la reunión ella insinuando que los políticos eran sus amigos. Cuidado, señor Presidente, porque la prensa no se va a quedar callada ahora menos que nunca que está siendo tan injustamente agredida.

Si Donald Trump fuera un presidente preciso, consistente, bien informado y respetuoso con los que cuestionan las instituciones y velan por el bienestar popular, quizás pudiera darse el lujo de tirar algún que otro zarpazo. Pero como se ha demostrado que es todo lo contrario, debería cuidar lo que dice, porque la prensa se va a encargar de que tenga que medir sus palabras.

Periodista de televisión.

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