Opinión

¿Confusión? Es difícil entender al votante estadounidense

Partidarios del presidente Donald Trump aplauden al mandatario en una reunión de la Conferencia de Acción Política Conservadora en Oxon Hill, Maryland, el viernes.
Partidarios del presidente Donald Trump aplauden al mandatario en una reunión de la Conferencia de Acción Política Conservadora en Oxon Hill, Maryland, el viernes. AP

Hace un tiempo que trato infructuosamente de entender al votante estadounidense. Todo empezó con el gobierno de George W. Bush, que fue uno de los más gastadores y derrochadores de la historia del país, dejándolo en uno de sus mayores déficits, después de haberlo recibido en superávit. La guerra de Irak no solo se llevó cientos de miles de vidas y creó el caos que terminó en la formación de ISIS, sino que costó aproximadamente $2 trillones (hay estudios que afirman que contando los intereses pueden ser 6 trillones). Bush también firmó uno de los mayores recortes de impuestos de la historia, aduciendo que esto crearía millones de empleos, ese recorte costó un estimado de $3.5 trillones, y a su salida el desempleo estaba en su nivel más alto desde la Gran Depresión. Además, dio a los bancos un paquete de rescate que costó $700 billones.


Y, sin embargo, fue al gobierno de Barack Obama al que le surgió el movimiento de gasto conservador del Tea Party, de afiliación republicana. El que gastó fue Bush, al que se le fueron en contra fue a Obama.

Después eligen al actual presidente, que repitió no una, sino miles de veces en la campaña, que iba a revocar y reemplazar Obamacare, la primera hora del primer día de su mandato. Y ahora (con razón) esos mismos electores protestan esta medida de tal forma en las reuniones públicas de los congresistas con sus constituyentes, que ya hay unos como Marco Rubio en la Florida, que hasta el momento no ha querido realizar la que le corresponde.

Ya se escucha a congresistas republicanos, después de votar más de cien veces por revocar Obamacare durante el gobierno pasado, diciendo que van a mejorarlo, incluso, léase bien, ¡expandiendo el Medicare! Sí, esa misma medida que tantos republicanos atacaron y que nuestro gobernador Rick Scott rehusó tomar, quitándonos a los floridanos la posibilidad de acceder a seguros de salud menos costosos, con los fondos que nos correspondían del gobierno federal.


Pero insisto, ¿está desubicado el votante estadounidense? Yo digo que sí. Y la razón es la sarta de mentiras con las que lo ataca diariamente un grupo de políticos. Les inventan, por ejemplo, amenazas a su seguridad por parte de extranjeros o musulmanes, cuando la gran mayoría de las matanzas que ha habido en este país no se han dado por terroristas de otros países, sino por ciudadanos dementes o criminales, que aquí tienen la posibilidad de armarse hasta los dientes sin ningún control.

Les dicen que las regulaciones quitan trabajos, pero no, por ejemplo, que muchas de estas son las encargadas de cuidar el medio ambiente. El agua de los ríos que calma la sed de sus hijos. El aire que respiran. Los alimentos que consumen. Y si les dijeran: ¿qué prefieren, regulaciones o la familia enferma? O ¿no regulaciones, por ende (supuestamente) trabajo, pero la familia enferma? ¿Qué creen que contestarían?

Esa confusión, me temo, cada vez empeorará. Hoy estamos ante un gobierno que controla el poder ejecutivo, el legislativo, pronto la mayoría del judicial, y que ataca a la prensa como el enemigo, como el partido de la oposición, cuando destapa sus escándalos.


Y también, este gobierno de la gente, ataca a su gente, a sus propios ciudadanos. Así que la lista se alarga a los musulmanes, los que protestan, los inmigrantes, los jueces, los liberales y los que les piden a sus congresistas que hagan su trabajo. Todos esos ciudadanos estadounidenses son enemigos de este gobierno de la gente, para la gente.

Y el carnicero de Putin, el mejor amigo.

Qué enredo.

Nos esperan tiempos oscuros.

Escritor colombiano.

www.pedrocaviedes.com

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