Armas y partidos políticos
No deja de generarme intriga y preocuparme la forma en que se manejan los negocios en Estados Unidos con respecto a las armas de fuego. Una industria multimillonaria que le vende armas a cualquiera y poco regula antecedentes de las personas. En tiendas o internet, legal o no, algunas zonas de Estados Unidos están armadas cual campo de guerra, y muchas veces no lo imaginamos.
Me prometí, por mi integridad periodística, que siempre reportaría o escribiría acerca de los tiroteos cuando ocurren en nuestro país, porque no se deben quedar perdidos en el periódico de ayer.
Esta semana, un tiroteo durante una práctica de béisbol generó no solo la tragedia y el dolor de las víctimas, sino los ataques de los partidos políticos culpándose unos a otros. Pero en esta ocasión, lo más doloroso y preocupante, es lo que ha generado el odio político entre partidos. Se ha dado a conocer que el hombre que disparó contra un congresista republicano, Steve Scalise, y otras personas más era un seguidor de Bernie Sanders, implicando así que el odio político estuvo envuelto en los motivos del pistolero, quien fue abatido por la policía.
Ambos partidos llamaron a la unidad, pero no todos los miembros cumplieron la misma. Ni siquiera el propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien hizo una visita sorpresiva al congresista que hasta el cierre de esta columna estaba en condición crítica, ha mantenido la parcialidad con el tema de las armas. Y la razón es obvia, mientras que el presidente siempre especificó que no gobernaría basado en donaciones, se le haría muy difícil no respaldar a la entidad que es seguida por muchos republicanos.
Pero no solo son los republicanos: para ambos partidos es casi imposible dejar de recibir las donaciones de la Asociación Nacional del Rifle, si ni siquiera muchos demócratas respaldaron al presidente Obama cuando trató de tomar medidas regulatorias con las armas luego de la masacre en la escuela primaria Sandy Hook, en la que murieron una veintena de personas en diciembre del 2009, incluidos niños. Y no es la primera vez que pasa en una escuela, cine, centro comercial, universidad, discoteca, acto del Congreso, y ahora, en una práctica de béisbol de congresistas.
Hoy, ocho años después de Sandy Hook, en pleno 2017, ya ni siquiera se discute qué se hará con el grave problema que tiene el país con las armas. ¡Ahora los partidos solo llaman a la unidad! El famoso argumento de la defensa propia, que lo entiendo, sobre todo en zonas rurales de Estados Unidos, no ha dado resultado en ninguno de los tiroteos recientes. Pudiésemos decir que en el de la práctica de béisbol la seguridad no vino de defensa personal sino de los profesionales que patrullaban. Aparte, en casi ningún otro tiroteo ha aparecido el héroe que por llevar un arma salve a las víctimas indefensas.
Entonces, no hay que prohibir las armas en el país, pero yo sigo esperando al héroe que regule esa mafia de las armas que está acabando con la tranquilidad de muchos civiles, que en algunos casos no enviamos ni a nuestros chicos tranquilos al cine. La unidad bipartidista y la reacción presidencial (y Obama hacía lo mismo que todos, y que Trump) no es pedir disculpas, sino unión para abarcar el problema de fondo. Regulen el negocio de las armas.
Periodista y presentadora de televisión y radio.
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Esta historia fue publicada originalmente el 16 de junio de 2017, 4:55 p. m. with the headline "Armas y partidos políticos."