Opinión

Puerto Rico, colonia maltratada

Sonia Torres limpia su casa, destrozada por el huracán María, en la localidad puertorriqueña de Aibonito. La zona no tiene agua corriente ni electricidad desde el azote del ciclón.
Sonia Torres limpia su casa, destrozada por el huracán María, en la localidad puertorriqueña de Aibonito. La zona no tiene agua corriente ni electricidad desde el azote del ciclón. Getty Images

Casi 120 años después de la intervención de Estados Unidos en Puerto Rico, la isla tesoro de la metrópolis sigue siendo una colonia. Acaso la única que queda en el mundo. Que nadie se crea el cuento de que Borinquen tiene una inmensa deuda con la patria de Washington y Lincoln. Es todo lo contrario, este país le debe mucho más a la tierra de Ramón Emeterio Betances y Eugenio María de Hostos –próceres de la lucha por la independencia de Puerto Rico de España en el siglo XIX–, pero de esa inmensa deuda económica y humana, hablaré en mi próxima columna. Es un tema apremiante que pide a gritos que se desenmascare la verdad que yace en la relación entre Estados Unidos y Puerto Rico, malentendida y mal juzgada por obra del gobierno imperial, que así se comporta con su colonia este país. ¿No se han fijado cómo ha tomado de sorpresa a casi todos aquí saber que los puertorriqueños son ciudadanos americanos? No es culpa de ellos, no está en los libros de historia ni se habla de ellos mucho, los puertoricans.

Resulta difícil entender cómo siendo Puerto Rico parte de Estados Unidos, a más de tres semanas del huracán María, el 85 por ciento de los 3.4 millones de puertorriqueños se encuentra sin energía eléctrica y más del 50 sin agua potable. El miércoles se dio a conocer un brote de leptospirosis que ha causado muertes y enfermos. Y si no se agiliza al máximo la ayuda federal, el número de víctimas, que dicen que asciende a 46, pero se calcula que supera los 200 o 300 hasta la fecha, será mayor; podrían aparecer más cadáveres en montañas y morgues. (Ver el diario online Vox, 11 de octubre de 2017).

Hoy viernes se encuentra en Puerto Rico una delegación de la Cámara de Representantes encabezada por el speaker Paul Ryan, encargada de la distribución de fondos federales. Como antes el presidente Donald Trump y el vicepresidente Mike Pence, ellos podrán observar el colapso absoluto de la infraestructura de la isla y la catastrófica situación en que se encuentran; miles viven en refugios o lugares casi inhabitables, y gran parte de la población expuesta al hambre, la sed y las enfermedades.

En el grupo de congresistas que está en Puerto Rico se hallan los líderes del importante Comité de Asignaciones, responsable de evaluar y aprobar los fondos dirigidos a la recuperación de Puerto Rico, valorada en unos $90 mil millones. En la delegación que supuestamente verá el desastre humanitario se halla el presidente del Comité de Asignaciones, Rodney Frelinghuysen.

Teniendo en cuenta los comentarios del presidente Trump en Puerto Rico acerca de que los puertorriqueños estaban dislocando el presupuesto federal, que “todo lo quieren hecho” y que “hemos gastado mucho dinero en Puerto Rico”, ¿cuánto podemos esperar de ayuda?

El martes, un portavoz de FEMA dijo que la agencia había aprobado $35 millones para la isla. Esto incluye ayuda para que las personas reconstruyan hogares y negocios, y para que los gobiernos locales proporcionen servicios de emergencia. Sin embargo, FEMA ha aprobado $691 millones para las víctimas de Irma en la Florida y $323 millones a las de Harvey en Texas. Por favor, lea de nuevo las cifras. Eso se llama racismo, discriminación, desprecio hacia los puertorriqueños por parte del Trump.

Ayer por la mañana el presidente lanzó otra amenaza de retirar a FEMA de Puerto Rico, envió un tuit que dice: “No podemos mantener a FEMA, los militares y los Primeros en Responder que se han comportado asombrosamente (en las más difíciles de las circunstancias) en Puerto Rico para siempre”.

En la isla se están muriendo diariamente no se sabe cuántas personas por falta de oxígeno o medicamentos para enfermedades crónicas que no les llegan, o llegan tarde, cuando han fallecido los enfermos. La necesidad de la entrega de ayuda urgente supera lo imaginable. Y el problema más apremiante es la coordinación efectiva de esa entrega (el caos y la necesidad humana existente en la isla están muy bien descritos en el artículo de The New York Times de ayer: “Getting Help Where It’s Needed in Puerto Rico”.

Me duele Puerto Rico y me hiere la forma en que se ha tratado al “Estado Libre Asociado” de Estados Unidos.

Puerto Rico debe ser incorporado como el estado 51 de la nación. Y que sus ciudadanos americanos lo sean de verdad, con todos sus derechos y deberes, sin la discriminación aberrante y cruel que experimentan desde 1898.

En 2017 se llevó a cabo un plebiscito y ganó el Partido Nuevo Progresista, que pide la estadidad. Pero el estatus de Puerto Rico sigue igual. Los congresistas no le otorgan la estadidad que piden los ciudadanos americanos de Puerto Rico por mayoría de votos. ¿Hasta cuándo seguirá siendo una colonia maltratada? Es una vergüenza, un escándalo internacional que Estados Unidos siga siendo un país colonizador que viola los derechos humanos de los puertorriqueños.

doramador12@gmail.com

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