Opinión

Para evitar sorpresas

Combatientes de las Fuerzas Democráticas Sirias celebran su victoria contra el Estado Islámico en la ciudad siria de Raqqa, el 17 de octubre.
Combatientes de las Fuerzas Democráticas Sirias celebran su victoria contra el Estado Islámico en la ciudad siria de Raqqa, el 17 de octubre. AP

En recientes declaraciones desde Tel Aviv, como siempre, sin aspavientos, pero sin temor, el primer ministro de Israel expuso, sucintamente que “…Israel no permitirá que Irán establezca una posición militar a largo plazo en nuestras fronteras…”

Netanyahu envió esta advertencia al gobierno de Putin, que ha estado asociado a los ayatolas iraníes desde comienzos del conflicto sirio en respaldo al gobierno despótico y asesino de Bashar Al Assad.

Estas declaraciones se produjeron antes de que las fuerzas de la coalición derrotaran a ISIS en Raqqa, la hasta hace nada capital del estado islámico, mientras tanto las potencias mundiales intentan establecer estrategias a largo plazo con respecto a la terminación de la guerra civil siria.

A estas alturas, está completamente demostrada la existencia, el poder de fuego, la influencia política y la evidente relación y codependencia del gobierno de los ayatolás y su proxy, el grupo terrorista Hezbollah, en el Líbano. Repetir este patrón es lo que persigue hacer Irán en Siria a cambio del respaldo a Bashar Al Assad y sus correligionarios chiitas.

Se ha demostrado, fehacientemente, que Hezbollah está presente en no menos de quince centros metropolitanos que se extienden desde Nueva York a Los Ángeles, específicamente, en las ciudades de Nueva York, Newark, Boston, Chicago, San Francisco, Louisville, Houston, Miami, Los Ángeles, Portland, Atlanta y Tampa.

El Centro de Política de Seguridad ha indicado que los objetivos de Hezbollah en Norteamérica incluyen la preparación para ataques y vigilancia; mecanismos de financiación a través de fraude y estafas; recopilación de inteligencia; adquisición de equipo militar y el establecimiento de células durmientes.

En cuanto a América Latina, se conoce que, simultáneo a la persecución de los mismos objetivos, están, además, involucrados en el tráfico de cocaína en Colombia, México y Venezuela donde, inclusive, altos oficiales del gobierno están complicados en el mismo.

Es vital que se entienda el peligro que representa este monstruo creado por los ayatolás. Israel lo entiende y, por ello, no permitirá que se asienten en sus fronteras.

El mensaje de Netanyahu se adentra en la lógica más profunda de la guerra civil siria donde las potencias mundiales se han unido para condenar a ISIS, ignorando o soslayando el peligro de entelequias como Hezbollah y otras organizaciones terroristas.

Rusia e Irán se asociaron para apoyar a Assad mientras luchaba contra una combinación de terroristas y rebeldes. Con Assad en el poder, Irán espera tener suficiente influencia militar en Siria para cooperar, directamente, con sus representantes terroristas en el Líbano.

Israel se ha mantenido a distancia del conflicto sirio por numerosas razones, con participación, únicamente, cuando su seguridad se ha visto amenazada.

Israel ha atacado convoyes de armas de Hezbollah y otros grupos terroristas en varios frentes, docenas de veces en los últimos cinco años. Así lo confirmó, por primera vez, un alto comandante militar israelí.

Hasta ahora, Israel se ha mostrado reacio a hablar sobre el alcance de tales ataques, más allá de sus fronteras. El pasado septiembre, las Fuerzas de Defensa de Israel bombardearon una planta de armas químicas en Siria. El comando general del ejército sirio confirmó, en un comunicado, el ataque a lo que llamaron una instalación militar y dijo que dos personas murieron y se causó un gran daño. En su declaración, el comunicado militar del ejército sirio dijo que los aviones de guerra israelíes dispararon varios misiles mientras estaban en el espacio aéreo libanés. Advirtieron sobre “…las peligrosas repercusiones de tales actos hostiles en la seguridad y la estabilidad de la región”.

El caso más reciente en que, de acuerdo con la declaración de la Unidad de Portavoces de las Fuerzas de Defensa de Israel, un avión de la Fuerza Aérea de Israel estaba tomando fotografías en el espacio aéreo libanés, cuando se lanzó un misil SA-5. El misil no amenazó al avión; pero Israel decidió no dejarlo pasar. Dos horas después, atacó el radar de una batería antiaérea siria y la sacó de la operación.

Israel cree que el ejército sirio lanzó el misil porque temía que la Fuerzas Aéreas de Israel (IAF) planeaban un ataque ofensivo. Recientemente, el ex comandante de la IAF, Amir Eshel, declaró que Israel ha llevado a cabo casi 100 ataques aéreos en Siria en los últimos cinco años contra convoyes que transportan armas de Hezbollah y otras organizaciones.

Al parecer, los enemigos de Israel insisten en ignorar el hecho de que los israelíes no tienen para dónde irse. Ignoran que, por lo tanto, pelearán por el derecho a vivir en su tierra hasta la muerte, si es necesario, y que están preparados para que el costo de su destrucción sea apocalíptico para sus enemigos. ¿A Ud. no le parece? A mí, sí.

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