Opinión

Es posible evitar una guerra nuclear

Beatrice Fihn, directora ejecutiva de la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN), junto a dos integrantes de la organización, habla en las Naciones Unidas, el 9 de octubre. ICAN ganó el premio Nobel de la Paz de este año.
Beatrice Fihn, directora ejecutiva de la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN), junto a dos integrantes de la organización, habla en las Naciones Unidas, el 9 de octubre. ICAN ganó el premio Nobel de la Paz de este año. Getty Images

Durante la guerra fría, Rusia desarrolló el Perimetr mísil 15A11, un arma nuclear que aseguran podría acabar con la humanidad, aun después de asesinar al portador del equipo. El sistema Kazbek cabe en un maletín y un arma similar denominada Emergencia Rocket Comunication System tendría Norteamérica, según el diario RT de la URSS.

Algunos piensan que esta posibilidad es remota pero si escuchan a los presidentes Donald Trump y Kim Jong-un desafiándose a desatar un conflicto nuclear que pondría en peligro la existencia en el planeta, recién entenderán cuán vulnerables somos ante las armas nucleares. Por ello es loable la decisión del Comité Noruego de otorgar el Nobel de la Paz al ICAN, por liderar la campaña internacional para abolir las armas nucleares, premio cuyo mecenas fue el sueco Alfred Nobel, quien inventó la dinamita.

Las armas nucleares son una realidad y diez naciones cuentan con ellas, aunque solo cinco países sean reconocidos oficialmente como poseedores de contar con estas armas químicas. El New York Times publicaba el septiembre pasado sobre los avances del nuevo tratado que prohíbe las armas nucleares, que necesita ser ratificado por cincuenta países para entrar en vigencia.

Este documento habría sido calificado como ingenuo por Trump porque contempla frenar el desarrollo, producción, fabricación y adquisición de armas y promueve el desarme progresivo, pero algunos mandatarios lo subestimarían pues no lo consideran un pronunciamiento universal. Si se trata de mantener la paz mundial, realmente debería dársele ese status.

Si bien esta nominación fue saludada por algunos líderes, también fue criticada por Carld Bild, ex ministro sueco, quien piensa que debió ser otorgado a Irán. Sin embargo, Suecia es un país comprometido con el desarme nuclear, que discrepa con la falta de compromiso jurídicamente vinculante e integra la Coalición de la Nueva Agenda, que pide a los países someter sus instalaciones al sistema de salvaguardas del OIEA.

El tema nuclear es sensible, pues revisando la historia constatamos lo ocurrido en Hiroshima, Japón, hace 72 años, donde en 1945 explotó la bomba atómica de uranio 235 y tres días después en Nagasaki la bomba de plutonio 239, dejando ambas explosiones secuelas imborrables en los japoneses. Al margen de los accidentes nucleares como el de Chernobil. Si escuchamos a los expertos, el mundo no estaría preparado para enfrentar una emergencia humanitaria ocasionada por una guerra nuclear.

Según el Tratado de No Proliferación Nuclear sólo son considerados estados nuclearmente armados Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia y China, pero al margen de este tratado también habrían efectuado ensayos nucleares India, Pakistán y Corea del Norte, presumiéndose que Israel cuenta con ellas. Irán inclusive fue sancionado por las Naciones Unidas, pese a que sostuvo que sólo usaba este tipo de energía con fines pacíficos.

La energía nuclear tiene como materia prima al uranio enriquecido, además la energía que genera es muy económica costando 1.76 dólar por klw x hora, mientras el gas significa 6.28 klw x hora, por cuyo motivo 29 países en el mundo poseen reactores nucleares. Aunque esta materia radiactiva tiene una serie de usos, también sirve para fabricar armas nucleares, que tienen un efecto letal que sobrevive al tiempo, afectando no sólo a personas sino a todos los seres vivos que habitan sobre la tierra.

Rusia y Estados Unidos producen uranio y existen 117 minas en el mundo repartidas en 15 países. Aunque India posee el primer reactor nuclear del planeta que utiliza torio, un elemento químico descubierto por el científico sueco Jakon Berzelius, quien lo bautizó como torio en honor a Thor. Venezuela también contaría con reservas de torio en el cerro Impacto del estado Bolívar.

Por ello es plausible la elección de ICAN, que preside Beatrice Fihn, como Nobel de la Paz 2017 y es importante meditarlo, pues así como se lograron prohibir las bombas de racimos y las minas antipersonales, todos los ciudadanos del mundo podrían unirse para decir NO a las armas nucleares por el bien de la supervivencia de la humanidad, pues realmente sería una catástrofe irreversible que ese tipo de armamento llegara de manera clandestina a gente irresponsable que integre grupos terroristas. Actuemos para que eso no suceda.

Periodista peruana.

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