Opinión

RAÚL GUERRERO: Día del idioma

El 23 de abril los países hispanoparlantes celebran el Día del Idioma en honor al creador de Don Quijote, Miguel de Cervantes. Considerada la primera novela moderna y una de las mejores de todos los tiempos, “Don Quijote,” dice Vladimir Nabokov, “se irgue tan maravillosamente sobre el panorama literario… Símbolo de todo lo gentil, desamparado, generoso y galante”.

Pero quizás ni el ingenioso caballero errante habría vaticinado la vivacidad y alcance que gozaría el español cuatro siglos después de la publicación. En la actualidad el español es la lengua de 500 millones a lo largo y ancho del planeta. En los Estados Unidos es el idioma extranjero más estudiado y hablado. En efecto, muchos ya no lo tienen por idioma extranjero y esgrimen de evidencia ciudades bilingües como Miami o la publicidad bilingüe en programas televisivos que epitomizan la sociedad general estadounidense como el Super Bowl. No es para menos: los hispanos comandan un poder adquisitivo que bordea el billón y medio de dólares.

La Oficina del Censo de los Estados Unidos aproxima la población hispana a los 54 millones, es decir, 17 por ciento de la población global, y pronostica que superará los 106 millones para el año 2050. El centro de investigaciones demográficas Pew Research Center categoriza a los hispanos en tres grupos según el uso del idioma: 36 por ciento son bilingües, 25 por ciento usa principalmente el inglés y 38 habla mayormente español.

No sorprende, entrados ya en la estación electoral, que los aspirantes a la presidencia de los Estados Unidos desempolven sus conocimientos del español o contraten expertos para seducir el voto hispano—que bien podrían determinar la elección. El senador Marco Rubio de la Florida va al frente en cuanto a dominio del español. El ex gobernador Bush está muy por delante del tejano Ted Cruz. Hillary Clinton no lo habla, pero su página de Internet proclama: Todos necesitamos un campeón. Yo quiero ser su campeón. El español, contrario al inglés, distingue los géneros. Lo correcto sería campeona. “Eso es irrelevante,” me comenta un activista hispano.” Lo importante es el mensaje. He escuchado a políticos expresar con acento muy castizo ‘mi casa es tu casa’ mientras promueven leyes anti inmigrantes”.

Para cerrar el círculo, no obstante alusiones derogatorias a tugurios, más que la importancia comercial o política, quiero recalcar que el español es un idioma de excelencia literaria. Para muestra 11 premios Nobel de literatura. De tal manera, no cabe tributo más adecuado a nuestra bella lengua que un reencuentro con los grandes maestros. He aquí un abrebocas:

Todos los seres humanos tienen tres vidas: pública, privada y secreta. Gabriel García Márquez. Para mi corazón basta tu pecho, para tu libertad bastan mis alas. Pablo Neruda. Demasiada cordura puede ser la peor de las locuras, ver la vida como es y no como debería de ser. Miguel de Cervantes.

Escritor y director académico del Downtown Arts and Science Salon.

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