Opinión

El costo del buen presupuesto en Washington

Los senadores republicanos James Risch (izq.) y Lamar Alexander salen del Capitolio de Washington después de una votación en la madrugada del 9 de febrero sobre el presupuesto federal.
Los senadores republicanos James Risch (izq.) y Lamar Alexander salen del Capitolio de Washington después de una votación en la madrugada del 9 de febrero sobre el presupuesto federal. Getty Images

Nunca antes había visto tanta división en el Congreso de Estados Unidos, que en los pasados años. Tanto bajo la administración Obama, como en la de Trump, estamos viviendo un circo que no para, en el que se toma como rehenes temas sociales de alto impacto para negociar los económicos, como si Estados Unidos fuera solamente una maquina económica. ¿O será que ya lo somos o hacia allá vamos en camino?

¿Qué ha pasado bajo esta administración con conversaciones tan importantes como la educación pública, las vías a una mejora en la educación universitaria, la capacitación de profesionales calificados para empleos de calidad, la salud pública, la igualdad de pago para la mujer, y la licencia de maternidad o paternidad cubierta por las empresas para fomentar la familia? Ni hablar de la nutrición, el cambio climático, y todo lo demás. Estos temas se han quedado en discursos. ¡La conversación la domina Rusia, la familia de Trump, los Clinton, el recorte fiscal que tiene ahora poco impacto en la clase media (al menos inmediato), la generación de empleos (importante, sí), las promesas de las empresas que se verán beneficiadas económicamente, Wall Street! Y ahora, para colmo de males, un posible desfile militar, que Donald Trump quiere organizar obviamente para mostrar el poderío de Estados Unidos al mundo. ¿A qué siglo nos estamos remontando?

En la madrugada del pasado viernes finalmente se logró no cerrar los servicios del gobierno (una vez más). No lograban concesionar demócratas y republicanos, porque tenían como rehén un muro costoso, un estímulo que generaría un gran déficit económico de Estados Unidos (que ahora parece le importa a pocos republicanos cuando bajo la administración Obama era la peor tragedia cada vez que se hablaba de fomentar la economía con gastos públicos que apoyarían a la clase media), y a los jóvenes que llegaron a este país como ilegales. El senador Ron Paul, manteniendo un presunto equilibrio, se opuso al presupuesto por la cantidad de dinero que le agrega al déficit, 1 trillón de dólares en el 2019. Él también se ha comprometido a ayudar a los Dreamers, tema que ha generado más controversia en un partido ya bastante dividido. Paul también criticó a los republicanos que estuvieron de acuerdo con incrementos en presupuestos para la educación y los estudios médicos. Si a eso le agregamos un presidente de ese mismo partido, que critica las decisiones, la división es monumental.

Y ojo, porque los demócratas no se quedan atrás, no solo son minoría y ni así se ponen de acuerdo, sino que en su momento muchos tampoco hicieron caso al tema migratorio. Después sí salieron muchos pidiendo que protejan a los Dreamers (lo que hace un año electoral). Algunos demócratas están felices con el presupuesto que logró pasar Washington, y estuvieron de acuerdo con retirar la cláusula de inmigración de la negociación (lo que han debido hacer desde un principio para ser más eficientes). Recordemos que nosotros pagamos a los servidores públicos con nuestros impuestos, y todo lo demás para que ellos puedan debatir con juegos políticos por más de cinco horas en el Capitolio. Muy bonito, sin duda, juegos políticos.

Periodista y presentadora de televisión y radio.

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