Opinión

EN NUESTRA OPINION: Un verdadero intercambio cultural

El programa de becas We Are One People (Somos un Solo Pueblo) ha abierto las puertas del college más grande de los Estados Unidos, el Miami Dade College, a 15 jóvenes cubanos. Muchos de estos estudiantes han sido rechazados por el sistema de enseñanza superior de su país debido a sus críticas a la dictadura o su vinculación con la disidencia.

Los jóvenes estudiarán inglés hasta marzo, y luego otras clases del curso. Se espera que al finalizar el programa, regresen a Cuba para enseñar lo que aprendieron a “otros que no tienen las mismas oportunidades”, según dijo Juan Antonio Blanco, director del Centro de Iniciativas para Latinoamérica y el Caribe del college.

Los gastos de los estudiantes estarán cubiertos por la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, una entidad sin fines de lucro, radicada en Miami, que ayuda a la sociedad civil en la isla.

Se trata de una iniciativa novedosa que pone las ventajas de la educación libre al alcance de jóvenes que han sido rechazados por la universidad en su propio país. En Miami, entrarán en contacto con una visión del mundo mucho más amplia que la que ofrecen los conceptos parcializados de la enseñanza en Cuba.

El college será una ventana a un mundo que en Cuba está vedado para la mayoría, un mundo oculto tras una cortina ideológica que apenas ahora se empieza a levantar con el esfuerzo de la disidencia, las visitas de los exiliados y las salidas de los que ya pueden viajar al exterior.

Los jóvenes estudiantes, al regresar a su país, transmitirán un tesoro de conocimientos y de ideas que aumentarán la curiosidad de sus coterráneos, su deseo de experimentar una realidad exterior desvirtuada por la propaganda oficial.

Por otra parte, con el programa de becas Somos un Solo Pueblo se empieza a producir un verdadero intercambio cultural. Ya no son solamente estudiantes norteamericanos que visitan la isla y toman clases en sus centros de educación superior. Ahora también, por primera vez, un grupo de jóvenes de la isla viene a Miami para recibir clases en una institución prestigiosa. El intercambio comienza a ocurrir como debe ser: de doble vía. Aunque todavía falta mucho para que los estudiantes del otro lado del mar tengan un acceso más fácil a los centros de enseñanza de esta orilla.

Hacen falta más programas como el que acaba de inaugurar el Miami Dade College para recibir a estudiantes cubanos. El contacto de los estudiantes con una realidad distinta a la que desde hace muchos años les pintan en la colina universitaria es beneficioso para los dos pueblos y fortalece la sociedad civil en Cuba.

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