Opinión

EN NUESTRA OPINION: Una sentencia contra la corrupción

Cuarenta meses de cárcel fue la condena impuesta el jueves pasado al ex alcalde de Sweetwater Manuel “Manny” Maroño por el juez de distrito William Zloch. Maroño se había declarado culpable el pasado noviembre de conspiración para cometer cohecho, usando su puesto de servidor público.

El ex alcalde cayó en una operación encubierta del FBI, en la que aceptó sobornos por $30,000 de agentes que se hacían pasar por empresarios fraudulentos. Ahora Maroño deberá pasar poco más de tres años tras las rejas, una condena que empezará a cumplir el próximo 31 de marzo.

El jueves Maroño pidió disculpas en el tribunal y dijo que había cometido un error y que estaba dispuesto a aceptar su responsabilidad. Pero el juez Zloch aclaró que no se trató de un error, sino de un delito.

El magistrado señaló que la corrupción pública se ha convertido en un cáncer que ha plagado a la sociedad. Incluso le preguntó al fiscal Jared Dwyer si la corrupción pública es común en nuestra sociedad, a lo que el fiscal respondió afirmativamente.

La larga lista de funcionarios públicos venales a la que se ha sumado Maroño indica que, en efecto, la corrupción se ha extendido a niveles destructivos. Las consecuencias del mal no se limitan al enriquecimiento de unos pocos privilegiados en posiciones de poder, que disfrutan un dinero mal habido mientras la mayoría se esfuerza día tras día para que el sueldo dé hasta fin de mes. La plaga de la corrupción no solo genera una desigualdad injusta, sino que además socava la confianza en los funcionarios electos, en el sistema y en el orden establecido. La corrupción mina el sistema democrático. Da lugar a la apatía electoral y a la incertidumbre y el pesimismo ante el futuro.

Por eso es importante que el sistema de justicia, en el caso del ex alcalde Maroño, haya enviado el mensaje de que la corrupción pública no se tolerará.

Todavía queda por hacer. En la operación encubierta del FBI que condujo al proceso contra Maroño, también cayeron el ex alcalde de Miami Lakes Michael Pizzi y los cabilderos Richard Candía y Jorge Forté. Pizzi se ha declarado inocente. Estos casos aún deben resolverse en la corte.

Y en Sweetwater, las autoridades federales siguen investigando el caso de los vehículos remolcados por la policía y por una empresa vinculada a Maroño y que tuvo por varios años el monopolio del remolque de autos en la ciudad. Ahora Sweetwater debe mantener una actitud de transparencia y facilitar la investigación de este caso y de cualquier otro de presunta venalidad. Hay que curar la enfermedad de corrupción que denunció el juez Zloch.

Artículos relacionados el Nuevo Herald

  Comentarios