Opinión

GUILLERMO DESCALZI: ¿Quién perdió Irak y… lo demás?

Es una buena pregunta, pero mejor es quién perdió Estados Unidos. La respuesta empieza en el mismo lugar. Todo se remonta a Nixon, pero eso es irnos muy atrás. Esto, para efecto práctico, sale directamente de George W. Bush, de su administración y no de él personalmente porque hasta para perder o perderse hay que tener cierta visión. Bush no perdió tanto como lo perdieron a él. Cheney, Rumsfeld, Rove y demás lo manipularon in extremis. Obama parece casi inocente en comparación, inefectivo por exceso de prudencia, porque no se decide, y cuando decide vacila y cambia. Su valor carece de convicción y sus convicciones no le dan mucho valor.

Bush Jr. aprendió la lección que sus neo-cons (neo-conservadores) le dieron a Bush Sr., negándole apoyo y llevándolo a perder su reelección, no tanto por elevar la tasa de impuestos como por interrumpir ‘su’ Guerra del Golfo dejando a Saddam Hussein en Irak. Obama ni vacilando es capaz de tanto destrozo como los neo-cons.

Bush padre supo que en Irak solo alguien despiadadamente duro como Saddam sería capaz de controlar a sunitas, chiítas y kurdos. También sirvió para balancear Irán. Ahora es penosamente obvio que la salvación de Bagdad pasa por Teherán.

Irak ya lo perdimos. Los kurdos han establecido su dominio en el noreste, con su capital en Kirkuk, desde donde llaman a un plebiscito de independencia. El noroeste o se pierde al nuevo califato sunita de Isis o se ‘salva’ en ‘ custodia’ de Irán. El sur será, desde Basora hasta Bagdad, país chiíta ‘amparado’ por Teherán. La alternativa es que Teherán y Assad mantengan sur y noreste unidos bajo una sola autoridad, con los kurdos en un lado y un corredor chiíta desde el Mediterráneo hasta el Estrecho de Ormuz, y no hay otra salida.

Hace falta un estadista con visión. La aventura de Bush Jr. nos perdió el este y norte del Golfo Pérsico. Obama nos tiene paralizados en Siria y Egipto. La alternativa en Siria es dejarla en manos de Assad, que es como dejárselo a Teherán, o consentir a que se lo lleve el nuevo califato sunita. En Egipto hemos permanecido impasibles mientras vuelve a imponerse su militarismo-laico-islámico, por absurdo que ese engendro pueda parecer, pero ese engendro controla el país desde el golpe de Nasser.

El nacimiento y expansión del Islam empezó con un fenómeno olvidado: el invierno de 536, que duró diez años. Procopio de Cesárea, historiador bizantino, lo describió como “ …un temible portento. El sol emite luz sin brillo, como de luna”. Miguel el Sirio, un notable de la época, escribió de 18 meses de oscuridad, y de cómo cuando finalmente salió el sol su luz brillaba solo cuatro horas al día… sin calentar. Flavio Casiodoro cuenta que el sol ‘se volvió azul’. Al fin de esa década de invierno continuo, en 546, empezaron cincuenta años de una peste en la que murió las tres cuartas partes de la humanidad. De Constantinopla, en julio del año 570, sacaban unos 10 mil cadáveres al día para el Bósforo. Ese año, el 570, nace Mahoma. Su nacimiento, el invierno de 10 años y la peste de medio siglo, marcan el fin de la antigüedad clásica y el inicio de la Edad Media y el Islam. Sí, sus inicios coinciden. El larguísimo invierno y los años de peste dieron la vuelta al mundo. En México marcó el ocaso de Teotihuacán, y en Catay, China, el fin de la dinastía Wei. No hay explicación clara de qué haya producido el fenómeno.

La mortandad dejó un vacío llenado por los moros, que subieron por Grecia hasta las puertas de Viena y por España hasta los Pirineos. No lidiaremos correctamente con el Islam mientras no absorbamos la lección del siglo VI. En ese siglo hay una clave.

La oposición republicana a lo que hizo, hace o haga Obama, está dejándole al Islam un vacío similar, guardando las distancias, al que dejaron las catástrofes del siglo VI. Ese vacío coadyuvó en su florecimiento y expansión bélica. El actual vacío de poder, inducido por atraco republicano, está coadyuvando al nuevo casus belli musulmán. Así es para efectos prácticos, y es tiempo que Boehner y Cia. se den cuenta que tienen atracado no al gobierno de Obama, sino al de los Estados Unidos de América, y la desdicha de lo que pase en el Cercano Oriente será, si siguen obstaculizando, tan de ‘su’ congreso a merced republicana, como de la administración de George W. Bush… y de Obama por titubear con el pecado de Carter, de querer una buena imagen para la posteridad. Quiere ser bueno, y no somos jueces del bien y del mal. Mejor ser correcto y efectivo. Eso requiere ‘ poder’. Hay que llenar el vacío de poder haciendo lo debido con deber.

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