Opinión

HELEN AGUIRRE FERRE: Al rescate de las bibliotecas

El alcalde de Miami-Dade, Carlos Giménez, tiene que tomar una decisión: ¿deberá aceptar el pequeño, pero significativo, aumento a la tasa de amillaramiento para beneficiar a las bibliotecas del condado, o deberá vetar esta votación de 8 a 5 de la Comisión condal? La inteligencia política y la necesidad moral deberían llevar al alcalde a aceptar el abrumador apoyo público a los fondos adicionales para el sistema de bibliotecas y punto. El alcalde Giménez necesita hacerlo.

A lo que él se opone es al presupuesto final. “Este presupuesto es para el peor de los casos, no el presupuesto por el que estoy luchando. El presupuesto que me gustaría ver con la aprobación final de la Comisión preservaría los servicios esenciales, no traería como resultado aumentos de los pasajes del transporte público, y conservaría el mismo número de empleados en todo el Condado. Esto puede lograrse si continuamos con las concesiones a las cuales se accedió en el 2011”, afirma Giménez. Si consigue ganar esta ronda contra los sindicatos, Giménez tendrá que enfrentarse a un grupo más formidable: los defensores de las bibliotecas.

El alcalde consiguió la mayor parte de lo que quería cuando los comisionados decidieron mantener fijas las tasas de impuestos para todo menos las bibliotecas con respecto al año anterior. En esencia, es un reconocimiento de que la contención de Giménez con respecto al crecimiento de costos de beneficios y pensiones, en particular para la policía y los bomberos, es insostenible. Todas las partes tienen que sentarse y buscar en conjunto una solución adecuada que no sólo afecta al cuarto condado en tamaño de la nación; casi todos los municipios están esforzándose por encontrar modos de ahorrar mejor y para conseguir concesiones de los sindicatos. El alcalde y los líderes sindicales tendrán que ponerse de acuerdo en cuando a las licencias no pagadas, los pagos flexibles y otros beneficios para salvar casi todos los empleos marcados para su eliminación, y por cuya retención están luchando los departamentos de policía y de bomberos.

Con toda razón, en el Condado Miami-Dade, la Comisión decidió que el aumento del presupuesto tiene que ser mínimo en una comunidad donde muchos residentes viven de ingresos fijos y sufren el aumento del costo de la vida. No obstante, el aumento es necesario, y las concesiones tienen que venir de todas las áreas del condado. El sistema de bibliotecas del Condado ha hecho estas concesiones en el pasado; nuestras bibliotecas ya se han sacrificado. Ahora le toca el turno a otros departamentos.

Hace tres años, se sacaron $3 millones de los fondos de las bibliotecas para transferirlos al departamento de bomberos. Ahora le toca el turno al departamento de bomberos ver la misma cantidad regresar al sistema de bibliotecas. De hecho, en el 2013, al departamento de bomberos de Miami-Dade le fue mejor que a otros. La tasa de amillaramiento del 2010 para los bomberos fue de 2.1851, pero en el 2013 aumentó a 2.4496, un aumento del 12.1 por ciento. Nada mal.

Los defensores de las bibliotecas son inteligentes y confiables como votantes. Constituyen una verdadera organización de base, compuesta por una sección transversal de votantes del condado que consideran que las bibliotecas son la piedra angular de nuestra democracia y una inversión indispensable en la comunidad. Giménez no ha comprendido este grupo o la importancia de las bibliotecas. Una biblioteca es más que un iPad, aun cuando gran parte del contenido de un iPad tenga su origen en las bibliotecas. El tiene razón, no obstante, en que las bibliotecas de Miami-Dade tienen que evolucionar en el siglo XXI como lo han hecho las de otras ciudades, como es el caso de Chicago.

El alcalde de Chicago, Rahm Emanuel, no empezó siendo un defensor de las bibliotecas; por el contrario, también trató de destripar el sistema para pagar otras necesidades municipales. Al no poder ponerse de acuerdo con los sindicatos de los trabajadores de las bibliotecas, Emanuel despidió a 172 de sus empleados y 76 sucursales cerraron temporalmente los lunes. Al final, ambos hicieron concesiones, y Emanuel trajo a Brian Bannon, director de informática de las bibliotecas de San Francisco, a dirigir el sistema de Chicago. A pesar de todos los problemas que enfrentaba Chicago, esta fue una decisión muy inteligente. Ellos están reduciendo la desigualdad digital y acrecentando la alfabetización digital.

Giménez tiene la oportunidad de hacer lo mismo aquí. Necesitamos una búsqueda a nivel nacional para reemplazar a Raymond Santiago, quien se jubila, traer una nueva dirección que mire con nuevos ojos las necesidades y el potencial actuales. Los políticos inteligentes saben cómo invertir en el futuro de sus comunidades, aun cuando la inversión duela. Aunque el acuerdo del presupuesto final no deje a todo el mundo contento en un 100 por ciento, será probablemente lo mejor a que puede aspirar el Condado. Alcalde Giménez, olvide el veto a los fondos adicionales para las bibliotecas, para que Miami-Dade también pueda seguir adelante.

  Comentarios