Opinión

OSCAR PEÑA: La policía no mata por racismo

Los últimos acontecimientos de Ferguson, Missouri, tras la muerte a tiros de un joven negro por un policía blanco están fijando erróneamente la causa de esas ejecuciones policiales en la discriminación racial y la causa principal es otra.

El racismo tiene residuos actuales y sigue siendo un desafío para la sociedad norteamericana porque es un tema que está enraizado en la cultura y formación histórica de Estados Unidos, y aunque es justo reconocer el notable, sustancial e innegable avance en derechos y bienestar para todos, el pueblo norteamericano y sus instituciones deben estar supervisando ese progreso humano para no tener una regresión social. Pero esa no es la causa del gatillo rápido de la policía.

Las ejecuciones mortales llevadas a cabo por la policía de Estados Unidos no son por racismo, como están acusando a esa institución. Téngase en cuenta que policías blancos también matan ciudadanos blancos. La causa de esas ejecuciones policiales está dada por una mala preparación e instrucción de sus miembros. A los policías cuando los están enseñando y formando los adiestran para que tiren a matar si consideran que su vida está en peligro.

Y es precisamente en la valoración de vida en peligro donde radica el problema. Es una línea muy delicada que deja espacios para el crimen y la impunidad. Existen varias muertes innecesarias ejecutadas por miembros de la policía en diferentes estados del país que obligan a una seria y profunda revisión de esos adiestramientos policiales. No se trata de casos aislados, se trata de muchos casos. Más culpables que los policías de estos crímenes oficiales son los superiores y los encargados de cambiar esos macabros reglamentos.

El entrenamiento de la policía debe incluir y exigir de sus miembros el uso de otras formas psicológicas y persuasión con el público antes de usar la fuerza bruta o mortal. Los oficiales deben estar preparados y ser un ejemplo de control de emociones para lidiar con los casos antes de disparar.

Es una tragedia para cualquier sociedad que sus miembros vayan perdiendo confianza en sus instituciones. La única explicación de por qué se le quita la vida a otra persona que no estaba armada es porque están amparados por el ligero y criminal protocolo policial que existe. No es por racismo.

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