Opinión

SABINA COVO: Irak, Siria y la estrategia de Estados Unidos

Este pasado jueves el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aseguró que Washington se encuentra diseñando una estrategia para el manejo del conflicto en Irak y Siria. Yo supondría que parte de la estrategia, por lo delicado del asunto, ya debe estar diseñada y no se revelan detalles para evitar el circo que se forma en el Congreso cada vez que hay una oportunidad de critica al gobierno, y que más bien el presidente Obama se refiere en parte a una estrategia de índole militar, la cual no ha quedado clara. El Partido Republicano inmediatamente expresó su preocupación por la presunta falta de un plan y hasta Hillary Clinton, que ya se encuentra en pleno modo de campaña, ha dado su opinión.

¿Pero qué significa una estrategia en el Medio Oriente? Obama también anunció que el Secretario de Estado, John Kerry, estaría viajando a esa región y que la estrategia de guerra con bombardeos aéreos, como los que se han llevado a cabo en el pasado mes en Irak, y que han desatado la molestia del grupo radical Estado Islámico en Irak y Levante (EEIL) que decapitó a un periodista estadounidense, no son la solución a un conflicto de una región que necesita gobernanza local, y en la cual Estados Unidos debería entrar de manera diplomática. Pero, ¿será posible parar a extremistas de manera diplomática? El Medio Oriente, después de errores como una guerra sin sentido contra Irak, bajo la administración de George W. Bush, es cada día un problema más complejo para Estados Unidos.

De acuerdo al analista Donald Liebich, experto en política internacional de la Universidad de Rochester y Harvard y autor del libro Fault Lines ( http://donliebich.com/book) las opiniones que se expresan en referencia al conflicto en el Medio Oriente piden que el gobierno de Obama haga más, pero no explican qué significa más. La idea de Hillary Clinton de que si se hubiese armado a los opositores sirios en su momento el conflicto estuviese de otra manera, no es clara. Esas armas pudieran estar en manos del EEIL ya hoy día por el simple hecho de que “el llamado Ejército Libre de Siria nunca ha sido una fuerza cohesiva y siempre ha sido una alianza rebelde de varios grupos tribales y sectarios. Sus lealtades han sido siempre fluidas y en la actualidad muchos de estos grupos están alineándose con EEIL”, explica Libich.

Los estadounidenses, en su gran mayoría, no tienen ningún deseo de que sus hijos pierdan la vida en otra guerra en el Medio Oriente, es por esto que además Estados Unidos debe mirar este conflicto con lupa y mucha inteligencia. Según Libich, “Estados Unidos tendrá que confiar en los actores regionales. En el mejor de los mundos, Irán, Turquía, Siria y Hezbolá (todos ellos tienen un fuerte interés en la derrota de EEIL) podrían ayudar a llenar este papel. Sin embargo, Estados Unidos tiene malas relaciones con todos ellos y por lo tanto esta no es una opción viable. Siendo realistas, lo mejor que podemos hacer es confiar en los Peshmerga kurdos y el ejército iraquí y esperar lo mejor”.

Entretanto, a mi criterio, Estados Unidos está tomando la decisión adecuada al estudiar cómo podría utilizar la inteligencia para que el conflicto no afecte a los norteamericanos, y entre líneas, como todo, a los intereses norteamericanos. Aunque en muchos casos bombardear aterrorice a criminales y extremistas, es difícil manejar las reacciones de estos grupos, llenos de odio contra gran parte de Occidente. La inteligencia del gobierno debe primar sobre cualquier ataque político al tema, porque la realidad es que las vidas de inocentes siempre quedan en juego y la guerra, también entre líneas, continúa.

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