Opinión

GUILLERMO DESCALZI: Obama y la guerra a medias

Se acabó Estados Unidos como líder indiscutido y defensor del mundo libre. Hoy somos coordinadores. Buscamos coordinar acciones multinacionales para proteger protegiéndonos en ellas. ¿Adónde hemos llegado? Una cosa es llegar lejos, otra es alejarse. Nos estamos alejando de quienes fuimos.

No es momento de engañarnos. Lobos y corderos se han puesto de acuerdo en el Congreso y Casa Blanca para detener a ISIS. Los corderos sufren de patrioterismo retardado y los lobitos están felices porque al fin se verá la razón de sus neo-cons, los neo conservadores que nos metieron en esto. El problema es que ese acuerdo no es real. Ni unos ni otros quieren una intervención franca y resuelta. Prefieren, secretamente, la táctica Obama de co-ordinar, coordinar y pelear... a medias.

Una guerra a medias es un disparate que garantiza pérdida total. Es como estar medio embarazada. Quienes la empujan saben que es imposible pero quieren ser caballeros y dejar una imagen prístina de nuestra decencia americana. Quieren una guerra aséptica sin pisotear a nadie. ISIS no va a cooperar.

Estamos como en las oscuridades de Vietnam, en una guerra ‘limitada’ de parámetros auto impuestos. No era fácil, en la otrora Saigón, distinguir un vietnamita ‘bueno’ de uno ‘malo’ en su vida diaria. Lo mismo en Irak, donde un amigo parece igual que un enemigo y en consecuencia desconfiamos de todos en tierra, no sea que parezcan buenos y acaben matándonos.

Quizás sea por desconfianza que Obama busca combatir solo desde el aire. En tierra no tenemos aliados sólidos, solo aliados de conveniencia. Es en parte para protegernos de ellos y sus enemigos que evitamos poner ‘botas en el suelo’. Además, así preservaremos nuestra imagen porque no habrá atrocidades cometidas por nuestra tropa, atrocidades que toda tropa comete en toda guerra por la naturaleza misma de la guerra. Desde el aire sí, en tierra no, guerra a medias y nada más.

‘Te pego porque te quiero, y por eso te pego a medias’ no es del Pentágono, es de nuestros políticos. Quieren ganar nuestra guerra a medias y también las mentes y corazones de la población, que nos amen. Así es desde que Truman despidiese a MacArthur por querer entrar con todo en Corea. Es un concepto bipartidista, el de la guerra limitada, a medias, y ningún presidente desde entonces ha entrado en combate ‘con todo’.

No hay guerra ganada a medias. Si lo que queremos es que nos amen, entonces lo que hará nuestro combate a medias será alimentar el odio entero de quienes combatimos a medias, y de quienes amamos a medias también. La alternativa es o entrar 100% o salir 100%, pero no nos atrevemos a ninguna de estas dos opciones. Solo Israel se atreve a pelear sin contemplaciones, no se ata de manos en combate, nuestro Israel dispuesto a lo necesario. Es que pelean por su vida. ¿Nosotros por qué peleamos?

Nos dirigimos al fracaso en una guerra, una sola con muchos frentes que atraviesan las fronteras del Islam. Ganaríamos si peleáramos con todo, pero no es así por error conceptual, hipocresía moral bipartidaria, esa de hacer la guerra para defender la libertad, la verdad y la vida. La realidad es que estamos allá para defender nuestros intereses, punto. Fue igual en el gobierno de Bush, que nos metió en Irak con falsas razones y promesas de una guerra rápida, también a medias, de la cual esta es su continuación.

Queremos ganar peleando a medias, ser respetados por nuestra rectitud, temidos por nuestra capacidad y amados por nuestro idealismo. No vemos la contradicción. Añadamos que atacando a ISIS nos ponemos del lado de Bashir Assad, el de Damasco, y no importa que sea un ‘ladearse’ involuntario por efecto colateral, combatir a ISIS acaba ayudando a un asesino de masas. También ayuda a Irán, aliado de Assad en Siria y del gobierno chiita de Maliki y su sucesor, Al Abadi, en Bagdad. ISIS, además, surge de la misma facción wahabí del Islam con la que nace Arabia Saudita y con la cual se identifican los príncipes históricos de la casa de Saud. Atacar a ISIS los está llevando a cuestionarnos, y no debemos depositar mucha confianza en su alianza. Entremos con todo o dejemos que nuestros ‘ene-amigos’, la casa de Saud, la Siria de Assad, ‘nuestros’ chiitas en Irak, sus sunitas ‘moderados’, los kurdos y los chiitas de Teherán, resuelvan lo de ISIS entre ellos. Tal como estamos somos más un factor de unión contra nosotros que a favor nuestro, y luego está Ucrania, a donde no entraremos ni a medias porque si ISIS nos puede arrastrar a un conflicto mayor, imagínense donde llegaríamos con Putin. Necesitamos ser reales pero desde hace tiempo optamos por una buena apariencia sobre una realidad gris, y esta se está poniendo negra .

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