Opinión

Cuestión de imagen

No creo que muchos periodistas o políticos, como menciona el Padre Barrios, critiquen el hecho de que el Presidente tome vacaciones. La crítica está en cuándo y cómo. Una carta de nuestro amigo Marino López Blanco protestaba contra el Congreso en unas vacaciones “inmerecidas”, tema que repitió El Nuevo Herald en un editorial. Curiosamente e hipócritamente, a mi juicio, ignoraron al Senado y nuestro Presidente en esa objeción.

En el caso del Presidente lo que se enjuicia es el simbolismo de aparecer jugando golf, feliz y risueño, solo minutos después de haber declarado su tristeza por el bárbaro asesinato de un joven periodista y en el momento de muchas crisis donde se amenaza la seguridad del país.

También se cuestiona la imagen de gozar de una morada lujosísima a un costo de millones de dólares por una persona que nos alerta del egoísmo de los muy ricos y de la necesidad de repartir riquezas. Los otros presidentes que el Padre menciona iban a sus casas o a Camp David, a un costo mucho menor para los contribuyentes.

En cuanto a vacaciones para todos, son reducidos los trabajos que no incluyen días de enfermedad y/o vacaciones en sus pagos. Conozco a muchos que no se acogen a estos beneficios, prefiriendo trabajar. Como todo, es el individuo el que decide su vida, no una minoría que piense conocer y se adjudique el poder de decidir lo que hace a una persona feliz.

Fernando J Milanés

Miami

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