Opinión

Los niños serían los más afectados con el cambio climático

Un grupo de niños observa el lago McDonald en el Parque Nacional de los Glaciares, en Montana en el 2010. Muchos glaciares del parque se han derretido.
Un grupo de niños observa el lago McDonald en el Parque Nacional de los Glaciares, en Montana en el 2010. Muchos glaciares del parque se han derretido. AP

La temporada de huracanes en el sur de la Florida empieza en menos de tres semanas, y un nuevo estudio revela que los niños serían los más afectados con los efectos del cambio climático. Mucho se ha hablado de la pérdida de inversiones, el lamentable posible hundimiento de territorios, y los estragos del medio ambiente, pero de la salud de los niños poco se ha difundido, y sin duda es un tema de gravedad a tener en cuenta, no solo a futuro, sino en el presente.

No solo es zonas costeras de Estados Unidos, sino en otros territorios, el zika y otras plagas graves han protagonizado las noticias en los años pasados, afectando a los más vulnerables: ancianos, mujeres embarazadas, gente desnutrida, y jóvenes y niños. El Journal of Pediatrics publicó este martes un estudio que dibuja la situación actual, que ha sido crítica con los pasados huracanes y olas de calor, incluidos Irma, que, aunque no ocasionó los estragos, afortunadamente, que se temían en el Sur de la Florida, afectó por falta de electricidad y víveres. Y en el Caribe, esta tormenta y otras afectaron a varias islas, incluido Puerto Rico, de manera muy fuerte. Según el Journal, muchos de los éxitos logrados en los pasados 25 años para conservar la salud de los infantes se revertirían por los problemas del cambio climático.

La mortandad infantil ha disminuido considerablemente en las dos últimas décadas, pero todavía, en muchos territorios del globo, los niños mueren de hambre, o por falta de medicinas y centros capacitados para atenderlos cuando están enfermos. Si bien hay varias iniciativas entre los países, y muchas entidades sin ánimo de lucro, para atender las necesidades de los infantes, mucho más debe ser planeado, y realizado, hoy.

Las olas de calor y la ausencia de planeación con energía renovable también representan una gran amenaza a la salud infantil. Se estima que habrá un incremento de 2 grados centígrados en la temperatura global para el 2100. Lo cual en términos económicos representa para Estados Unidos un 1.2 porcentual de pérdida sobre su producto bruto, según el 2013 Intergovernmental Panel on Climate Change. Las pérdidas económicas representan una baja preocupante en recursos que podrían ir al bienestar de los más vulnerables.

Otras estadísticas también preocupan: el alza del nivel del mar y las inundaciones generan las condiciones propensas para que los mosquitos que transmiten enfermedades graves se propaguen. Mucho se había logrado en referencia al control de la malaria, y se piensa, que, con estos cambios, los avances puedan retroceder. Las alzas en las temperaturas también han sido asociadas por la Organización Mundial de la Salud con diarreas causadas por virus incubados en aguas sucias, las cuales se estiman se incrementan por 48,000 en niños menores de 15 para el 2030, según lo que asegura la entidad.

Sin duda las noticias no son alentadoras, pero en el plan de nuestro gobierno actual no hay uno claro para la escasez que se genera si se dañan los cultivos, las temperaturas fuera de control, la polución y las emisiones de carbono, o los desastres naturales. Desafortunadamente el último año se ha perdido mientras nuestro presidente despide o cambia miembros de su gabinete, se la pasa amenazando por Twitter, y, lo que es peor, negando que exista un problema. Así mismo están muchos de los miembros de nuestro Congreso, que tampoco han hecho nada.

Periodista y presentadora de televisión y radio.

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