Opinión

Emergencia nacional: deben asegurar todas las escuelas

Un grupo de personas espera para donar sangre en la División de Medicina de la Universidad de Texas en Galveston, después del tiroteo en la escuela secundaria de Santa Fe, el 18 de mayo.
Un grupo de personas espera para donar sangre en la División de Medicina de la Universidad de Texas en Galveston, después del tiroteo en la escuela secundaria de Santa Fe, el 18 de mayo. AP

Estados Unidos debería estar en estado de emergencia por los tiroteos que están ocurriendo en las escuelas. Deberían pedir sesiones especiales a nuestros gobernantes para que aseguren cada una de las escuelas públicas de manera eficaz. No hay excusas de presupuestos. Este país tiene mucho dinero público, que gasta en otro tipo de programas no tan urgentes, y muchas empresas que ganan demasiado dinero a cuesta de la tragedia de otros.

Prometí a mis lectores, y a mí misma, que cada vez que ocurriera una tragedia, como un tiroteo a civiles, escribiría del tema. Con la esperanza de que no sigan ocurriendo. Al cierre de esta columna, ya son 9 los muertos de la escuela Santa Fe en Texas, una secundaria. Lo que se ha reportado hasta el momento, un tiroteo, y posibles explosivos en la escuela. Los otros detalles son hasta el momento desconocidos. El gobernador de Texas se encontraba en camino al centro educativo; la secretaria de Educación, Betsy Davos, afirmó que hay que asegurar las escuelas, ya que no puede seguir esta cadena de tragedias, y Donald Trump ofreció su apoyo federal a Gregg Abbot, el gobernador.

Hasta ahí, todo muy formal. ¿Y después qué? Empieza la cadena de lamentos de todos los políticos por las familias, la controversia con la Asociación Nacional del Rifle, el incremento en la venta de armas, las escuelas a considerar armar a sus maestros, los defensores del porte de armas a enviar mensajes en las redes sociales echándole la culpa al sistema de salud mental del país. Y así. Las protestas. Los llamados a que no voten por políticos que no quieran regular la compra y venta de armas. Y sigue. Y no pasa nada. No ocurre el cambio. ¿Y entretanto?

Aparece una noticia de otra índole, como por ejemplo, alguna barbaridad que dice nuestro presidente Trump, y los medios ponen los ojos sobre la noticia. Se distrae la atención del público, y de nuevo, no pasa nada. Espero equivocarme esta vez. Espero que lo que ha dicho Trump en esta ocasión, “esto ha estado pasando ya por mucho tiempo, mi administración hará lo posible por mantener las escuelas seguras y los explosivos fuera de las escuelas y de las manos indebidas”, se cumpla. (¡Antes que un carísimo muro!) Pero no solo eso. El presidente, y también muchos republicanos en el Congreso o gobernaciones que se llenan de donaciones de la Asociación Nacional del Rifle en algunos casos, no deben pasar por alto que no solo ha sucedido en escuelas, estas tragedias están pasando por doquier. El plan de contención debe ser absolutamente integral. Regular compra y venta de armas, asegurar espacios públicos, mejorar el sistema de salud mental del país, y el de salud pública de paso, que es costosísimo y un gran desastre para la clase media que trabaja independiente, y así.

Pareciera como si muchas personas en el país quisieran vivir amenazadas todo el tiempo por cualquier “loco” que quiera disparar, porque si fuese de otra forma, no se pondría el interés económico por encima de la vida de la gente. El país está en estado de emergencia.

Periodista y presentadora de televisión y radio.

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