Opinión

La enemistad entre el ego y el éxito

MCT

Si tienes una meta de triunfo y no pones a dormir una parte de tu amor propio, o nunca llegarás o tendrás una victoria “pírrica”.

Como Pirro, rey de Epiro, en el siglo III antes de nuestra era, en una fatídica batalla frente a los romanos, quedó como el gallo de Morón: sin plumas y cacareando.

Resultó ser tan mal estratega que ganó la contienda con tantas pérdidas que la victoria olía a derrota.

Así se puede llegar a obtener un sueño: pírricamente. Sin fuerzas para saborear el gran paso. Destruido en el camino ante adversidades gigantes; o incluso pequeñas, que como gota constante de tortura pueden horadar cualquier intención, cualquier talento.

Pero existen tácticas y estrategias de antaño. De guerreros que aunque tuvieran labores detestables, dejaron un legado para los que luchan de cualquier manera apegados siempre a la dignidad.

Eso me enseñó un sabio que conocí llamado Máximo. Me mostró “El credo del Samurai”, donde leí varios mandamientos y me explicó el más importante, según su experiencia: “Yo no tengo ego”:

“No tengo espada, hago de la ausencia del yo mi espada”.

No es que te subestimes ni te sobrevalores, no es nada de eso. Al contrario. Conoce tu valía real y al estar consciente de tus virtudes y limitaciones, aquietas en tu mente esta idea basada en tu realidad y sales a comerte el mundo.

Todo ser que se interponga de manera negativa, y sin razón; tendrá tu atención o tu indiferencia. Depende de ti.

Si dejas que un hecho o un rostro se mantenga en tu mente dando vueltas como un carrusel, te sales del camino del éxito. Lo permites o lo impides, esta es la cuestión.

El amor propio dormitando no permite que te ciegue un hecho, ni que cometas errores de autosabotaje. Eso logran los que te toman por sorpresa, con el ego a flor de piel, y te autodestruyes. Y los complaces. ¡Y cómo gozan!

Se dice fácil, y no lo es. Pero ante cada provocación tienes que poner todo en la balanza de la sensatez, y eliges reaccionar sin frenos y favorecer los obstáculos con o sin rostro, o que tu meta se vaya a bolina.

Repasar cada día a donde quieres llegar, contar cada logro y cuanta gente buena te ayudó a estar de pie donde estás; merecen la gratitud y el aguante con un poco de paciencia o con trillones de respiraciones profundas para no claudicar.

Así lo veo: “La meta destructiva de los otros contra tu misión de vida”. Es increíble que le permitamos a extraños, conocidos y hasta consanguíneos borrar la huella positiva que debemos plasmar aquí y para siempre.

¿Quiénes somos si dejamos que nos hagan pasar por este mundo en vano? Aspiro a ser mejor de lo que antes fui, aspiro a dejar este mundo mejor de lo que antes fue. Aseguro que lucharé por mis sueños, garantizo que mis fuerzas las derrocharé sólo y únicamente en ellos.

Mi ego ahora duerme, si trata de despertar en vano, lo engatuso y lo aquieto por mi bien y por los que encuentran bondades en mis logros.

Pirro nos dejó una gran enseñanza: No puedes perder en una batalla todas las municiones que atesoras para una “guerra” llamada vida.

Periodista y escritora cubana.

Siga a Idaysi Capote en Twitter: @idaysicapote

  Comentarios