Opinión

El derecho de asilo

Una mujer y sus dos hijas esperan el 21 de junio en Tijuana, México, para entrar en Estados Unidos y solicitar asilo.
Una mujer y sus dos hijas esperan el 21 de junio en Tijuana, México, para entrar en Estados Unidos y solicitar asilo. Getty Images

“La libertad de América es la esperanza del Universo”.

Bolívar

El tema sobre el derecho de asilo es materia del Derecho Constitucional de cada Estado. La mayoría de las Cartas Magnas de los países recogen en su texto este derecho. Es garantía de seguridad y protección que proporciona el Estado a las personas por motivo de raza, sexo, orientación política, religión, ideología, etc. De manera que estas son las categorías que exige el ordenamiento jurídico para brindar tal seguridad y amparo al individuo o grupo de individuos que se encuentre en uno de esos casos.

El mundo de hoy se presenta con múltiples afectaciones de la seguridad del ciudadano en países que padecen de dictaduras de cualquier naturaleza, y basta que surja un comportamiento ajeno a la doctrina de ese estado oprimente, para que sea víctima de persecución, enjuiciamiento y sanción.

Sin embargo, la índole especialmente de las contiendas políticas que contemplamos actualmente, nos fuerza a distinguir entre fugitivo político y delincuente político. Así evocamos las actividades políticas clasistas o de masas que determinaron, generalmente, el exilio político de la pasada segunda guerra mundial. Porque un perseguido político puede ser un delincuente político –como el conspirador, insurrecto o simple activista– a juicio de su gobierno, y también puede ser un fugitivo político, como son los acosados por su raza, su religión, su filiación política o su condición social, como fueron los no-arios, los judíos y los católicos en la Alemania hitleriana y previamente el establecimiento de la dictadura totalitaria de los comunistas en Rusia y más modernamente la dictadura que permanece en Cuba causantes de desgarradores éxodos, unidos al que actualmente sacude a Europa.

Los antecedentes del derecho de asilo se remontan a los primeros pueblos nómadas que pusieron en práctica una conducta social parecida al asilo en acoger a los extranjeros que huían de su territorio por distintas razones.

Durante la Edad Media predominó la concepción religiosa del asilo y también se practicó en iglesias, monasterios y centros de culto. No obstante, con la llegada del protestantismo esta concepción se modificó y los reformistas le asignaron un carácter político que conserva en la actualidad. La figura del asilo está contemplada en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre de 1948 y en la Convención de Ginebra sobre los Refugiados, de 1951. El artículo 14.1 de la primera de dicha Declaración establece que “en caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país”.

Por su parte, la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, de 1969, en su Artículo 22, inciso 7, proclama que “toda persona tiene el derecho de buscar y recibir asilo en territorio extranjero, en caso de persecución por delitos políticos o comunes conexos con los políticos y con la legislación de cada país y con los convenios internacionales”.

De manera que existen varios instrumentos jurídicos que recogen la protección y amparo de aquellas personas que se encuentren en una de las categorías explicadas más arriba, y no pudiera quedar omisa las razones que dieron origen al masivo exilio cubano, cuya historia es bien conocida desde hace casi sesenta años, cuando la isla se convirtió en un régimen totalitario que aún persiste en ella, para lo cual en próxima columna examinaremos qué significa para el castrismo el derecho de asilo y a quien se le otorga.

Abogado cubano. Reside en Miami.

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