Opinión

Ayuda para los migrantes hacinados en la frontera

La hondureña María Salazar y su hija Isabella, de 2 años, y unos 200 inmigrantes en espera de asilo se reúnen en un estacionamiento cerca de un punto de inmigración en Nuevo Laredo, México, el 1 de agosto de 2019.
La hondureña María Salazar y su hija Isabella, de 2 años, y unos 200 inmigrantes en espera de asilo se reúnen en un estacionamiento cerca de un punto de inmigración en Nuevo Laredo, México, el 1 de agosto de 2019. TNS

Los Caballeros de Colón han donado recientemente $150,000 como ayuda humanitaria a los migrantes que han llegado a la frontera de Texas con México. Este gesto alivia, al menos temporalmente, la precaria situación que están enfrentando aquellos que intentan superar la pobreza y la persecución en sus países de origen, al tratar de ingresar a EEUU.

La orden Caballeros de Colón fue creada por el padre Michael J. McGivney el 29 de marzo de 1882 en Connecticut, siendo certificada por su legislatura estatal como una Sociedad Benéfica Fraternal Católica. Esta sociedad es considerada en su tipo como la mayor del mundo con 1.9 millones de miembros en todo el planeta, los cuales se comprometen a contribuir con su tiempo y recursos en actividades que reflejen su fé y valores cristianos. El origen de su nombre se basó en el ideal de Cristóbal Colón, quién había traído el cristianismo al Nuevo Mundo.

La orden promueve el catolicismo con una variada y extensa cantidad de obras caritativas a niveles locales, nacionales y mundiales como son las Olimpiadas Especiales, la Misión Mundial de Sillas de Ruedas, Hábitat para la Humanidad, así como proyectos propios de alimentos para familias y abrigos para los niños. Los Caballeros de Colón son tradicionalmente reconocidos por ayudar a los necesitados y desplazados, como lo han hecho recientemente en el Medio Oriente y Ucrania.

Al cierre del ejercicio anual del 2018, se puede verificar que la Orden concedió $185.7 millones a entidades benéficas y donó 76.7 millones de horas en trabajo voluntario. El Caballero Supremo de la Orden, Carl Anderson, recientemente declaró “estamos trabajando para resolver los requerimientos de los recién llegados a lo largo de la frontera porque las necesidades urgentes de los individuos deben resolverse”.

Así fue como empezaron las donaciones de $100,000 a la Diócesis de El Paso y $50,000 a la Diócesis de Laredo, que se usarán para atender necesidades de alimentos, básicamente para madres y niños. Esta ayuda humanitaria es apenas la primera fase que promete la Orden destinada a los albergues para migrantes, con el fin de ayudar a los que ahora se encuentran en campamentos comunitarios en cada uno de los estados fronterizos.

Esta iniciativa de los Caballeros de Colón en Texas es “precisamente lo que nuestro país necesita en estos momentos para atender la situación en la frontera”, según dijo el obispo de El Paso, Mark J. Seitz. “Así serviremos a Cristo en el Inmigrante”. El Obispo Seitz creó el Border Refugee Assistance Fund, que otorga recursos directos a los albergues para migrantes en la frontera de El Paso con Ciudad Juárez en México. Los que deseen donar a este fondo pueden hacerlo en el sitio web de la Diócesis: www.elpasodiocese.org

Y es que realmente la situación actual de los migrantes en los campamentos de la frontera es precaria. Muchos viven en tiendas de campaña minúsculas, incluyendo niños y ancianos. Es verdad que nadie los forzó a estar así, pero ahora debemos ayudarlos a superar la situación. Otros viven en campamentos más grandes de hasta 500 personas, donde están hacinados porque no hay espacio y cada vez llegan más. Los sanitarios portátiles están saturados y el área de aseo es por completo insalubre. Para colmo la comida caliente escasea y las enfermedades abundan por las pésimas condiciones higiénicas.

Esta situación de hacinamiento desde finales de julio de este año se ha acentuado cuando EEUU anunció que ampliará una medida que obliga a los solicitantes de asilo a permanecer fuera del país, mayormente en Nuevo Laredo, hasta que reciban la orden de presentación a una audiencia ante un tribunal de Inmigración.

En la práctica sucede que muchos migrantes de Honduras, Guatemala y El Salvador junto con migrantes africanos que vienen llegando, por los momentos tienen que sobrevivir en esos campamentos, e incluso, solicitar permisos de trabajo en México para desenvolverse o radicarse en ese país. En este sentido, el gobierno Mexicano anunció el mes pasado que abrirá dos nuevos albergues con capacidad para 4,000 personas cada uno, para desahogar los actuales que está saturados.

Ahora mismo, lo inmigrantes que intenten aplicar por un asilo en EEUU sin la competencia de un abogado tienen pocas probabilidades de lograrlo. De todas las peticiones de asilo en la frontera entre enero y junio de este año, solo el 1.2% (14 personas) tenían representación legal. De más está decir que los migrantes lo que no tienen es precisamente fondos para contratar un abogado.

Sin duda el problema inmigratorio es un fenómeno mundial que en EEUU está alcanzando proporciones drásticas. Es un conglomerado humano que viene huyendo desesperadamente de la miseria y el pandillerismo. Y muchas personas de noble corazón los ayudan, cruzan la frontera para darles clases y asistencia médica.

Por eso el ejemplo de los Caballeros de Colón ahora es vital ya que muchos pueden seguir sus pasos, sin que ello signifique que resulte más bien en una atracción para nuevos migrantes.

En otras palabras, una Reforma Inmigratoria Integral es indetenible y urgente para poder dosificar las ansias humanas de mejorar y así disminuir la crisis que existe en la frontera.

Economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.

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